Consumo crítico y mercados sociales desde una mirada feminista

Como parte de las jornadas que tuvieron lugar el 27 y 28 de abril, en el Congreso de Economía Social y Solidaria Idearia, se llevó a cabo un eje sobre “Consumo crítico y mercados sociales desde una mirada feminista” en el cual pudimos disfrutar de la exposición de dos magníficas ponentes, Daniela Osorio-Cabrera (investigadora- activista feminista miembro de la comisión de Economías feministas de la Xes y del Ateneu Cooperativo la Base) y Ainhoa Bilbao (miembro de SETEM Hego Haizea).

 

Para empezar, y tras una dinámica de activación a cargo de Susana Ortega (miembro de la Consejería del Mercado Social REAS Red de redes) que consistió en despertar cuerpo y mente para que pudiésemos afrontar las siguientes horas a pleno rendimiento, se resaltaron una serie de temas sobre los que se sustentaban las ponencias de las que íbamos a formar parte:

En primer lugar, saber cómo repensar el consumo y redirigirlo hacia un consumo responsable, más allá de la lógica capitalista; posteriormente se instó a aprovechar los Mercados Sociales como principales ejes de concienciación y acercamiento a la sociedad civil; añadiendo a la cesta algunas formas de dar a conocer la perspectiva de la Economía Social y Solidaria (ESS) de una manera fácil y sencilla como, por ejemplo, la web www.mercadosocial.net. Tras esta introducción, con la cabeza lista y las ideas aclaradas, el testigo pasó a las ponentes.

 

Fue Ainhoa quien tomó la iniciativa para presentarnos el Dossier “¿Consumimos violencia?” que habían llevado a cabo desde SETEM-Euskadi, en el cual se explica que los fundamentos del capitalismo están presentes en todos los actos diarios de nuestra vida, centrándose en cómo la relación que existe entre nuestra forma de consumir y las violencias machistas que desprende la manera en que nos venden los productos que consumimos es más notable de lo que parece a simple vista.

 

Los ejemplos más destacables, por su cotidianeidad, son los que muestran prácticas de consumo de género, como pueden ser la diferencia entre productos para niños y niñas en azul o enrosa, con lo que se ve que ya desde nuestra más tierna infancia se nos divide por colores, tanto en la ropa como en los juguetes; así como la publicidad sexista, la cosificación de la mujer y la heteronormatividad que se respira en cada anuncio.

 

En este Dossier también se proponen algunas alternativas reales para combatir este despliegue de machismo que parece ya asumido por la sociedad en su conjunto, como puede ser el integrar la perspectiva feminista al hacer un análisis crítico de la publicidad trabajando en el paradigma de los cuidados, es decir, poniendo la vida en el centro en vez del trabajo y visibilizando estas tareas en todos los ámbitos (doméstico, personal y público).

 

Para concluir su ponencia, y como forma de enlazar con la siguiente, se abrió el melón del conflicto entre consumir más y hacerlo siguiendo unas pautas de ESS, ensalzando la idea del consumo como práctica social.

Antes de que recogiera el guante y pasara a hablar de los riesgos y posibilidades que hay a la hora de promover esa idea a través de los Mercados Sociales, Daniela nos introdujo en las acciones que definen a éstos como alternativa al mercado capitalista, fomentando la intercooperación entre entidades y personas, es decir, creando y alimentando redes, y dando visibilidad y reconocimiento a la ESS.

Una vez esclarecido este punto se pasó a lo concreto, mostrando algunos riesgos y carencias que se han observado en los Mercados Sociales, como son la falta de perspectiva feminista en el esquema de la ESS, que engloba tanto el visualizar y valorar sólo la esfera productiva, sin tener en cuenta la reproductiva, como la dependencia de la lógica salarial y la falta de colectivización de necesidades, asumiendo el discurso capitalista y alejándonos de una posible solución; y el concretar con claridad quién puede acceder al Mercado Social, con el fin de no dejar fuera a nadie, donde nos preguntamos, por ejemplo, ¿qué posibilidades tendría un colectivo de personas migrantes sin papeles si quisiera montar una cooperativa?

 

Tras sembrar estas cuestiones se hicieron algunas propuestas que iluminaran las posibilidades a través de las cuales asumir estos retos, principalmente poniendo en el centro la resolución de necesidades individuales y colectivas en el diseño del sistema del Mercado Social, esto es, dar visibilidad a los cuidadose incorporar la dimensión afectiva mediante grupos de crianza compartida, comunidades de cuidado a personas mayores y dependientes, comunidades de convivencia, la gestión de conflictos, una ronda de sentires, así como destacar su papel fundamental dentro de las organizaciones, ya que son sobre los que se sustentan todos los actos, como, por ejemplo, la logística, la limpieza, las compras y las gestiones. Una forma de hacerlo sería potenciando los espacios de ocio y encuentro, tanto mixtos como no mixtos.

A parte de esto, también se habló sobre maneras de estimular el consumo colectivo fortaleciendo las cooperativas de consumo, teniendo siempre en cuenta la mirada interseccional en el diseño del Mercado Social, ya que al existir diferentes tipos de personas con sus respectivas circunstancias hay que buscar la forma de llegar a todas ellas.

 

Como colofón, y tras unos minutos de pausa para el café y el intercambio de impresiones, pasamos a la dinámica participativa, que consistía en un taller en el cual trabajamos desde lo interno estas necesidades, dificultades y alternativas que se nos habían presentado.

De una forma amena formamos grupos de debate al ritmo de la música, siguiendo las reglas del juego de las sillas, conforme a los retos que creíamos más importantes a tratar. Así, una vez ubicadas en los distintos grupos, comenzaron a salir objetivos y soluciones para fomentar los Mercados Sociales, centrados sobre todo en la línea de la mirada feminista que nos proponía el eje.Entre estas ideascabe destacar algunas que se repitieron con asiduidad:

 

  • Utilización de un vocabulario menos técnico, o por lo menos acompañar la intervención con una explicación más comprensible, ya que, si queremos atraer a más gente, necesitamos que entiendan lo que estamos intentando transmitirles.
  • Mayor promoción a través de técnicas de marketing ético, utilizando herramientas del sistema para promover la salida de él.
  • Creación de grupos de crianza compartida, ronda de sentires… diferentes maneras de incorporar la dimensión afectiva y las tareas de cuidados a la ESS.
  • Creación de espacios no mixtos donde intercambiar y compartir experiencias dentro de los Mercados Sociales.
  • Organización clara e igualitaria del reparto de tareas a realizar, para que cada cual se comprometa y todas hagamos de todo sin dejar el peso del trabajo siempre a las mismas personas.
  • Creación de un gran espacio permanente donde las entidades de ESS puedan establecer una sede fija (o una sucursal), algo así como un gran centro comercial de ESS.
  • Despojarnos de la lógica patriarcal y capitalista que impera en la sociedad a través de charlas de concienciación o cursos y talleres para ir entrando poco a poco en el mundo de la ESS desde una perspectiva feminista.

 

Para finalizar sólo quedaba recoger estas ideas, reflexionar sobre ellas e intentar llevarlas a cabo en un futuro con el mayor éxito posible.

 

Crónica de Antonio López, Voluntario de Economistas sin Fronteras, Madrid

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