Emprendizaje desde la sostenibilidad de la vida

Desde el área de Economía Social y Solidaria de EsF estuvimos presentes en el 13º Encuentro de Economía Alternativa y Solidaria, IDEARIA, que se llevó a cabo entre el 28 y 29 de abril en Córdoba. En unas jornadas atravesadas por el papel del feminismo en las diferentes dimensiones de la economía solidaria, participamos en un taller cuyo eje fundamental fue el Emprendizaje desde la sostenibilidad de la vida.

En este eje de Emprendizaje desde la sostenibilidad de la vida, asistimos al diálogo entre Alicia Rius, fundadora de la Red de Economía Feminista; Eva Calavia, socia de la cooperativa Dabne; y Cristina Sánchez, del Centro de Recursos de Emprendes.net. Partiendo de una valoración sobre las dificultades y los condicionantes que supone emprender en nuestra sociedad para el desarrollo de nuestra vida personal cada una de ellas profundizó de las experiencias en sus proyectos de acompañamiento al emprendimiento, en la necesidad de una mirada de cambio que tenga como referencia el discurso y las prácticas feministas.

Después de estas reflexiones, Economistas sin Fronteras y REAS Madrid nos encargamos de la dinamización del taller con una actividad que tenía como objetivo reflexionar conjuntamente sobre cómo incorporar la mirada feminista en los emprendimientos de la Economía Social y Solidaria. Así, a través de la herramienta CANVAS que nos permite diseñar modelos de negocio, trabajamos junto a los/as asistentes en pensar cuáles son en concreto las características que deberían tener los procesos de emprendizaje feminista, y cómo sería posible construir emprendizajes en una economía social y solidaria que ponga en el centro la vida de las personas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Fruto de cada uno de los grupos en los que nos organizamos para trabajar sobre el CANVAS y tratar de articular la economía feminista y la ESS, emergieron ideas muy interesantes que intentaban aterrizar el marco teórico y transversalizar el enfoque de género en los emprendizajes solidarios. Ejemplo de ello, fueron las propuestas que hablaban del grado de incorporación de la dimensión del cuidado en los productos o servicios ofrecidos, el desarrollo de una comunicación inclusiva en el emprendimiento, la introducción de horarios que tengan en cuenta la conciliación de la vida, o la toma de decisiones equitativas dentro de las organizaciones, etc. Cada una de estas características hizo visible la necesidad de que la economía social y solidaria se acompañe del enfoque de género para alcanzar el propósito de sostenibilidad de la vida.

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