¿Es necesario obtener el máximo beneficio?

Por Lucía Gómez, Artículo publicado en ElsalmonContracorriente.es, el 14/01/2016.

Las 500 empresas más grandes del mundo en 2014 generaron 31,2 billones de dólares y llegaron a los 1,7 billones de dólares de beneficios. 128 de estas 500 están establecidas en Estados Unidos, 98 en China y 54 en Japón.
Imaginemos un escenario en el que las empresas tuvieran como objetivo aportar lo máximo posible al bienestar general y no generar el máximo beneficio al dueño de turno

“El dinero es estupendo como abono, lo malo es que muchos lo toman por la cosecha”. Esta frase ilustra perfectamente lo que ha ocurrido con el dinero: lo que surgió como un medio para valorar los intercambios de mercancías, se ha desvirtuado de tal forma que ahora no sólo es que se persiga el máximo beneficio e incrementar este año tras año, sino que además las empresas son valoradas sólo por criterios financieros y el prestigio se gana por alcanzar los máximos beneficios.

Según datos la web Fortune.com, las 500 empresas más grandes del mundo en 2014 generaron 31,2 billones de dólares y obtuvieron 1,7 billones de dólares en beneficios (para hacernos una idea de la magnitud de la cifra, tengamos en cuenta que el PIB de España es de 1,4 billones de dólares), empleando a 65 millones de personas en todo el mundo. Las matrices de estas 500 empresas están repartidas en 36 países.

128 de estas 500 están establecidas en Estados Unidos, 98 en China y 54 en Japón. Es decir, la mayor parte de la riqueza que producen estas 500 grandes empresas, revierte en muy pocos países. Por sectores, 62 de ellas se dedican al petróleo y/o minería y 47 son bancos.

Ninguno de los bancos se rige por criterios éticos en sus inversiones y financian con el dinero de sus depositantes actividades como la fabricación de armamento. En cuanto al petróleo, es un bien cuyo control ha provocado y continúa provocando guerras entre diferentes países. Es decir, las empresas que más lucro ofrecen y que más mueven la economía generan impacto social y medioambiental muy negativo.

“Mientras para los grupos globalizadores el objetivo supremo y absoluto es lograr las máximas ganancias, los objetores de esa recortada concepción de la existencia quieren dar sentido humano a todos los aspectos de la vida, orientándolos hacia el perfeccionamiento integral de la persona”.

Esta afirmación que José Luis Sampedro hacía en su libro “El mercado y la globalización”, es uno de los muchos ejemplos de cuestionamiento al sistema de acumulación de capital por el que se rige la economía.

¿Y si las relaciones económicas que se desarrollan entre todos los agentes participantes en la sociedad dejaran de regirse por la búsqueda de beneficio como fin último y por la competencia y pasaran a guiarse por criterios como la confianza, la cooperación, la solidaridad y la voluntad de compartir? Imaginemos un escenario en el quelas empresas tuvieran como objetivo aportar lo máximo posible al bienestar general y no generar el máximo beneficio al dueño de turno. Este posicionamiento es la idea vertebral de una teoría llamada laEconomía del Bien Común.

Lo primero que podemos pensar es que efectivamente eso es lo que deberían hacer las empresas; también podemos sorprendernos y decir “¡ah! ¿pero eso no ocurre ya?”; o también quedarnos con la afirmación “eso es una tontería: nadie haría nada entonces. Lo importante es el dinero”.

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