31 agosto, 2016
EsFComunicación

Irresponsabilidad

por Juan A. Gimeno, artículo publicado el 26/08/2016 en Eldiario.es

Es indignante el cinismo con el que se descalifican las actitudes y comportamientos del PSOE en particular, de la izquierda en general, mientras se evita cualquier crítica a los mismos comportamientos en la derecha.

Es el candidato quien tiene la obligación de buscar los apoyos que necesita y, en caso contrario, dejar paso a otro candidato de su partido o de otra formación.

La misión del líder de la oposición no es suplir la irresponsabilidad del candidato, sino trabajar para tener preparada una alternativa en el caso de que Rajoy fracase en su tarea.

Congreso SpainFoto: jalonso

Resulta increíble el incesante desfile de presiones al PSOE para que permita la investidura de Rajoy como presidente de Gobierno. Con métodos propios de la propaganda nazi, se repite hasta la saciedad que otra actitud distinta de la abstención sería un signo de irresponsabilidad.

En esa tarea de convertir en verdad incuestionable lo que interesa a los poderes dominantes, contribuyen todos los medios de comunicación escritos, los líderes del PP y de Cs, y, lo que resulta más desolador, prominentes figuras de la historia del partido socialista.

Este bombardeo muestra, por un lado y una vez más, el control absoluto de los medios de comunicación dominantes que ha conseguido la derecha. Esta unanimidad, de darse en Venezuela o en cualquier otro país cuyo gobierno despierte parecidas animadversiones en nuestra prensa derechista, merecería una permanente atención de columnistas y tertulianos como expresión de la falta de democracia.

Podría decirse que esa unanimidad no es sino una muestra de que no hay otra salida. Pero no cabe admitirlo cuando el cinismo de las opiniones es tan evidente y la irresponsabilidad se achaca en la dirección menos evidente.

Porque sorprende que se tache de irresponsable a quien pretende ser fiel al mandato de su electorado, que marcaba como primer objetivo desalojar a Rajoy de la Moncloa. Por cierto, ese deseo fue el auténtico ganador de las elecciones por amplísimo margen, pues era defendido por todos los partidos distintos del PP.

Se nos dirá: pero si las encuestas dicen que la mayoría de los votantes del PSOE apoyan la abstención. Como en las generales, todas las encuestas envían sospechosamente el mismo mensaje…que la realidad muestra posteriormente como claramente manipulado. A ello se sumó también El País. ¡Qué vergüenza para un periódico que ha sido durante lustros la referencia para el pensamiento progresista!

Porque es vergonzoso plantear la pregunta y la información de la forma sesgada en que se hizo. Sólo podía superarla alguna del tenor “si para evitar una guerra mundial fuera imprescindible que el PSOE se abstuviera en la investidura de Rajoy, ¿estaría usted a favor o en contra?” Y titular después que los votantes del PSOE apoyan abrumadoramente la abstención.

¿Se preguntó en primavera, por ejemplo, a los votantes del PP, si para evitar un gobierno PSOE-Podemos aceptarían la abstención de Rajoy en la investidura de Sánchez? ¿Se tachó de irresponsable al PP por no permitir la formación de gobierno tras el pacto PSOE-Ciudadanos? ¿Se subrayó hasta la saciedad que esa no abstención empujaba a la repetición de las elecciones?

Se nos pretende hacer creer que el PSOE no puede oponerse al acuerdo PP-C’s si incorporan varias de las medidas que figuraban en el anterior PSOE-C’s. En todo pacto hay medidas que gustan más a unos que a otros y que cada parte acepta a regañadientes porque hay otras relevantes que logra incluir en favor del acuerdo. Pero el acuerdo es inaceptable si se seleccionan las medidas obviando las que realmente suponen un cambio en políticas fundamentales y en defensa de derechos sociales.

Es indignante el cinismo con el que se descalifican las actitudes y comportamientos del PSOE en particular, de la izquierda en general, mientras se evita cualquier crítica a los mismos comportamientos en la derecha.

Dilatar la investidura

La primera irresponsabilidad fue la de Rajoy cuando declinó el ofrecimiento real de intentar conseguir apoyos para formar gobierno tras las elecciones de diciembre. Irresponsable es ser el partido más votado y no sentarse inmediatamente a negociar, con ofertas reales sobre la mesa, con los partidos que puedan estar en sintonía con su programa. Es irresponsable seguir con el dontancredismo esperando que sean los demás los que solucionen el problema, exigiendo gratuitamente el apoyo por el simple hecho de haber resultado el partido más votado.

Es irresponsable admitir el encargo de formar gobierno, exigir urgencia e irse de vacaciones y dilatar la fecha para el debate de investidura. Es irresponsable mentir y afirmar que si no hay investidura tendremos sanciones de Bruselas cuando se pueden tomar las medidas necesarias buscando el refrendo parlamentario, o por Decreto Ley como ya se ha hecho anteriormente. Como ha sido irresponsable no dar cuentas al parlamento de su gestión a lo largo del periodo de gobierno en funciones.

Es el candidato quien tiene la obligación de buscar los apoyos que necesita y, en caso contrario, dejar paso a otro candidato de su partido o de otra formación. Eso ha sido lo que hicieron anteriormente todos los candidatos a presidentes, nacionales y autonómicos, cuando necesitaron de apoyos ajenos para su investidura. Incluido Aznar, que no tuvo inconveniente en hablar catalán en la intimidad cuando necesitaba los votos convergentes. Pero cargar la responsabilidad sobre los demás es muestra de cinismo y desvergüenza. Lo sorprendente es que periodistas, tertulianos y otros opinantes caigan en apoyar tamaño despropósito.

También resulta sorprendente que la ciudadanía pida pactos y cesiones a los políticos…y penalice después con sus votos precisamente a quienes lo intentaron en primavera.

En estos momentos, solo hay un responsable de formar gobierno y se llama Mariano Rajoy. Y suyas han sido, son y serán las principales acciones (sobre todo omisiones) calificables de irresponsables.

La misión del líder de la oposición no es suplir la irresponsabilidad del candidato, sino trabajar sin demora para tener preparada una alternativa en el caso de que Rajoy fracase en su tarea. Y ojalá esa alternativa tenga éxito, porque lo que sí necesitamos con urgencia es otra política económica.

Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opinión del autor

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