La Banca Ética y el consumo responsable

file0001264000305 por Gustavo Martínez, voluntario en el grupo de Economistas sin Fronteras en Málaga Hace unos días me llega por medio de una red social un vídeo donde el economista español Arcadi Oliveres analiza el concepto de Banca Ética. En éste vídeo, Oliveres define este concepto como un “oxímoron”. Un oxímoron es una palabra que utilizan los filólogos para referirse a un grupo de dos palabras en el que la primera anula y desmiente a la segunda y la segunda anula y desmiente a la primera; como puede ser, según Oliveres, Inteligencia militar, fuego amigo, carpintería metálica o incluso la antes mencionada Banca Ética. No creo que el señor Oliveres esté diciendo ningún disparate, ya todos sabemos cómo se las gastan los bancos, sobre todo aquellos que dicen ser incluso hasta solidarios con sus programas de ayudas, que más bien son una pequeña gota de caridad en ese océano de barbaries y trapicheos. Hoy es el Día Internacional de los Derechos del Consumidor y, como cualquier otro día simbólico, nace la misma pregunta: ¿para qué un día como este? Independientemente de estar de acuerdo o no con ponerle nombre a todos los días del año, todos sabemos que esto no es más que intentar dar visibilidad a una problemática y recordarnos cada día las cuestiones importantes que, por su cotidianeidad según nuestra forma de vida, olvidamos a menudo. O quizás es una forma (más) de calendarizar los problemas y prever acciones conjuntas en caso de necesitarlas. Cada día hay más concienciación desde nuestra posición de consumidores para conocer de dónde vienen los productos que compramos, quien los fabrica, y de dónde salen sus componentes. También estamos muy preocupados por llevar una dieta sana y con productos ecológicos y locales. Cada vez menos gente joven fuma, proliferan los gimnasios, y estamos viviendo un auge de empresas sociales. Pero hay un sector, el bancario, que parece pasar estoicamente desapercibido respecto a estos cambios sociales. Y es que no es normal que la gente se pregunte: ¿Donde invierten los bancos? ¿Qué hacen éstos con mi dinero? No, Esta no es una pregunta que nos solamos hacer. Pero, ¿Por qué? Movimientos en paraísos fiscales, inversiones en empresas que venden armas, negocios sospechosos, trapicheos con los políticos de turno, puertas giratorias. Sobre este tema nos cuesta opinar con fundamento, se nos hace lejano pensar en ello, no parece que nos afecte, al menos inmediatamente. Sin embargo,  tenemos, como en otros ámbitos, la posibilidad de elegir otras empresas, otra banca que no quiere constituir un oxímoron, que está creciendo día tras día y no parece tener techo. Ésta, bien llamada “Banca ética”, no es nueva. Llevan años abriéndose camino en un mundo dominado por grandes monstruos que no parece que vayan a cambiar sus formas de hacer negocio, más bien lo contrario, ya que visto que si alguna quiebra, ahí estará papá estado para pagar lo que haga falta en pro del bienestar común y cambiando normas constitucionales si fuera necesario, porque ellos son la prioridad. Dentro de esta nueva forma de ejercer la banca podemos destacar dos holandesas (Triodos Bank y Oikocredit), una italiana (Fiare) y una española (Coop57) que juntas ocupan el 99% de la cuota de mercado de la banca ética en España. La gran diferencia entre estas, quizás sea que Triodos Bank es una sociedad anónima y las otras tres cooperativas de crédito. Obviamente de Triodos Bank destacamos su forma de hacer banca e invertir en proyectos sociales y responsables con el entorno pero, por ponerle alguna pega, al ser una S.A. no sabe uno bien quiénes son sus accionistas y donde van a parar los beneficios de los mismos. La banca ética (Triodos, Fiare Banca Ética, Coop57 y Oikocredit) ha aumentado un 6% los préstamos, alrededor de 821 millones, concedidos en 2014.  Creció en el mismo año un 16% en volumen de ahorro recogido, más de 1.500 millones de euros, y aumentó en número de clientes un 18% más que en 2013, según el Barómetro de las Finanzas Éticas y Solidarias del Observatorio de las Finanzas Éticas de Barcelona. Por suerte, hay acciones que nos permiten mejorar como sociedad, y al igual que nosotros cambiamos y evolucionamos hacia un mundo más justo, respetuoso con nuestro entorno y solidario con las personas que habitan nuestro mundo. Igualmente, las definiciones y ejemplos de algunas palabras de nuestro lenguaje, evolucionan, adquiriendo nuevos matices y significados y por tanto, ajustándose a nuestros tiempos. Es ahí donde un grupo de dos palabras pueden dejar de anularse y desmentirse para pasar a complementarse la una a la otra.

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