16 noviembre, 2016
Andalucia

“No es la crisis, es el sistema: la desigualdad es estructural”

El pasado martes 8 de noviembre se reunían una serie de voluntarios y voluntarias de Economistas sin Fronteras, en su sede de Granada en el Mercao Social, para debatir la lectura “No es la crisis, es el sistema: la desigualdad es estructural”  de Luís Ayala.

En términos generales la lectura resultó interesante, en tanto que no ponía el énfasis en la coyuntura económica actual, tratando la desigualdad desde un enfoque estructural. Se destacó también entre los participantes la idea de que tanto la desigualdad salarial como el paro tienden a perpetuarse en el tiempo, sin llegar a volver a niveles anteriores (ni mejorar) en los periodos de auge o recuperación que siguen a las crisis económicas. Igualmente, se valoró el hecho de que –a pesar del comportamiento contracíclico de la desigualdad- el crecimiento económico no se plantea como una solución a todos los problemas si no como “condición necesaria pero no suficiente” según el autor.

Hubo algunos aspectos que el grupo de voluntariado consideró mejorables del texto, a destacar:

(a)  A pesar de suponer un buen trabajo de análisis, no  aporta soluciones que no se hayan dicho con anterioridad, por lo que en lo que respecta a las soluciones, no se presenta ninguna novedad.

(b)  A la hora de plantear soluciones, el autor no considera, o al menos no lo hace explícito, la correlación de circunstancias existentes en tanto que: en España los sindicatos son débiles en comparación a otros países europeos y particularmente, existe un Gobierno que no da visos de querer atajar el problema de desigualdad mediante políticas sociales o reformas fiscales progresivas. En este sentido, en el marco europeo existen exigencias que, aunque no eliminan, reducen el margen de acción de los gobiernos a la hora de aplicar medidas redistributivas.

(c)  Se trata un problema social muy grave desde una perspectiva “economicista”, en tanto que parece que las personas afectadas por esta problemática solo fuesen cifras. Es decir, se echa en falta mayor humanidad a la hora de tratar estos temas. Añadiendo o complementando la esfera más humana y social a esta esfera más “economicista”, no sólo aporta rigurosidad de los datos, si no que puede parecer más certero a la hora de reflejar la realidad existente.

(d)  El artículo no trata la pobreza extrema. En este sentido, existe desigualdad en el propio debate.

Desigualdad estructural

 

Durante el debate, se constató la relevancia que para los participantes tiene un sistema impositivo progresivo y que se cumpla. Sin embargo, hubo discrepancias sobre las causas del fraude fiscal entre las que se mencionaron: (i) elementos culturales heredados de una sociedad clasista y propios de las sociedades y culturas del Mediterráneo, (ii) evasión fiscal inmoral pero legal por parte de grandes propietarios de riqueza, (iii) evasión fiscal moral pero ilegal por parte de personas precarias, concretamente autonómos/as y (iv) carencia de voluntad política a nivel estatal y europeo por querer atraer las inversiones de grandes empresas.

 

También se habló del papel que debería asumir el Gobierno como facilitador de herramientas necesarias para que la sociedad pueda generar ingresos que le saquen de la pobreza así como a la hora de suponer un “amparo” para la sociedad. Por ejemplo, no poniendo tantas dificultades e impedimentos a la hora de diversificar la estructura productiva (destruyendo miles de empleos en el sector de energías renovables) así como para los autónomos (cuyas obligaciones fiscales son desproporcionadas en muchos casos).

 

Al tratar la reforma fiscal, y sacando a colación el tema de la crisis y la devolución de los préstamos otorgados para salvar a la banca; se dejó claro que el Gobierno sí que tiene margen de acción y que si bien está optando por llevar a cabo “recortes”, disminuyendo así el gasto, la mejor salida sería optar por aumentar los ingresos. Hubo consenso en la opinión de que gran parte de las políticas de recortes son consecuencia de la voluntad política a nivel nacional y nos únicamente achacables a  los mandatos que se dictan desde Bruselas.

 

También se comentó la insuficiencia de una subida del salario mínimo para atajar la desigualdad. Por otra parte, se mencionó la tasa Tobin (a las transacciones financieras) como posible solución y el por qué a día de hoy no se ha puesto en marcha un impuesto similar. También se mencionó la amnistía fiscal como un síntoma del fracaso del sistema de obligaciones impositivas para los que más tienen. Por último en lo que respecta a posibles soluciones, se mencionó la posibilidad de aunar fuerzas sindicales en un solo grupo de presión así como de negociar los salarios por ramas productivas.

 

Durante el debate surgieron las siguientes referencias:

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