Unas jornadas que te llenan de aire fresco. Daniel Rodríguez y Pérez de Arenaza de Sevilla

Un año más, cojo un tren rumbo a Madrid donde ultimo las últimas lecturas antes de comenzar las cuartas jornadas “Otra Economía Está en Marcha”, organizadas por Economistas sin Fronteras.

Empezamos con un invitado ya conocido por los que nos movemos en estos ambientes, pero no por ello menos interesante: Eduardo Gudynas. Con su taller “Zombis, vampiros y otros monstruos del desarrollo” nos presentó un escenario donde los economistas heterodoxos y los ortodoxos se fusionaban en torno a un ideal: el desarrollo. Esto no resulta de agrado para los más puristas, pero hay que reconocer que era muy difícil rebatir sus argumentos.

¿Qué es el “desarrollo”? ¿Qué creemos que la gente piensa cuando hablamos de “desarrollo”? Exportaciones, crecimiento, consumo, bienestar, tecnología… ¿Sostenibilidad? Sí, pero ojo, sostenibilidad tiene que ir acompañada de desarrollo… Etvoilà! “Desarrollo sostenible”. El mejor ejemplo para sentenciar que el “desarrollo” es un muerto vivo, un zombi, pues “siempre que se intenta destruir, se reconvierte”.

Tan enquistado ha estado históricamente el debate sobre el desarrollo, que hasta economistas cuyos planteamientos se fundamentan en un capitalismo teórico (es decir, no proponen por ejemplo un socialismo como alternativa), aparecen como los más radicales: Stiglitz, Rodrik, Sen… Terminamos el taller con una clase práctica sobre cómo la economía actual mercantiliza cualquier cosa: se le da valor monetario a un atributo cuantificable y se invisibilizan todas las demás cualidades.

La charla inaugural “Desentrañar las crisis, sentir y pensar alternativas”, también impartida por Gudynas, no hizo más que afianzar las enseñanzas de su taller, completando con un análisis temporal de la crisis y cómo se ha respondido según qué gobiernos.

“¿Qué es ser revolucionario? Ser comunista. ¿Y qué es ser comunista en el siglo XXI? Es ser absolutamente moderno.”, dijo el filósofo SlavojŽižek. ¿Casa esa idea con el buen vivir planteado por Gudynas? Para nada. Así que, ¿hacia qué modelo vamos? ¿Buscamos desarrollos alternativos o alternativas al desarrollo? Acabamos con esa cuestión, que tanto y tanto dará que escribir.

La jornada del viernes la cierran Los Econoplastas, con su “Cuento para cambiar la economía”, donde en clave de humor muestras al público asistente cómo, incluso inmersos en un sistema capitalista, se puede huir de los cauces marcados por el mercado y la sociedad comprando ropa de comercio justo, alimentos ecológicos, teléfonos… Vaya, los teléfonos van a ser una contradicción asumible. A fin de cuentas, un gran amigo me dijo que “menos de cinco contradicciones al día es dogmatismo”.

“Desigualdad, poder y democracias” es la primera mesa redonda de las jornadas del sábado 6 de mayo. Pablo Martínez Osés, del Colectivo La Mundial, nos acerca de nuevo a la Agenda 2030 desde una perspectiva crítica y constructiva. Es más que evidente que vivimos en un mundo donde el poder se está desplazando de los Estados a las empresas transnacionales, y ante ese panorama, las instituciones supranacionales no están dando una respuesta firme y democrática. Al contrario, están sirviendo de conductos para que este poder acabe siendo uno solo, imposible de controlar mediante procesos democráticos y participativos por su inasumible dimensión y opacidad. Hablamos cómo el capitalismo se ha desarraigado del terreno para hacerse menos controlable aún, expandiendo sus tentáculos de forma invisible y haciéndonos creer que esto es un proceso “natural.

Carmen Crespo Ordóñez nos expondrá los principios de la Economía Feminista. ¿Por qué se hace necesaria? Nos cuenta cómo desde el 15M, muchos compañeros economistas de izquierdas no eran capaces de explicar el funcionamiento de la economía sin dejarse atrás las tareas reproductivas y de cuidados. Ante esta invisibilización, se hace necesaria la enseñanza de la EF, que saque a flote todo lo que el gran iceberg de la economía esconde: trabajos reproductivos y de cuidados no remunerados, contabilizados ni mercantilizados. Sostenibilidad de la vida. Cuando los debates entre economistas pongan este concepto encima de la mesa, estaremos marcando un nuevo futuro.

“Alternativas al poder corporativo”, explicadas por Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate (OMAL), que presenta dos hitos en el momento actual que vivimos: la imposibilidad para formular claves para desarrollar una onda expansiva que genere aumentos de productividad y producción; y un colapso ecológico producido por el cambio climático y el agotamiento de los recursos naturales. De un modo muy claro expone cuáles son las características del futuro próximo si seguimos por este camino: 1) se llegará a una ofensiva final para mercantilizar toda la vida pública, concluyendo con la posesión total de nuestros cuerpos, 2) ley de los mercados por encima de los Derechos Humanos, y 3) una tensión geopolítica creciente por la escasez de los recursos fósiles. Hay que preguntarse si eso no son acaso características del presente más que del futuro…

En la segunda mesa redonda, “Repensando nuestro modelo de sociedad”, Luis González Reyes, de Ecologistas en Acción, nos pinta una realidad que asusta. La crisis civilizatoria está pasando, las especies se están extinguiendo a un ritmo mayor que la última gran extinción, los recursos “fáciles” como el galio y el cobre se están agotando… “Qué hacer en un momento de crisis civilizatoria”, era la temática de esta charla, y para ello Luis es claro: empezar a asumir una realidad cambiante y un futuro devastador si seguimos por este camino, precisamente, para cambiarlo ahora que todavía vivimos “cómodas”, pues no hay mejor escenario para los totalitarismos que una población desesperada.

“Los comunes como hipótesis política”, comentada por Ana Méndez de Andes, arquitecta urbanista. Dado el carácter tan profundo de su hipótesis, sería inexacto sacar mis propias conclusiones, así que dejo una de sus citas: “La hipótesis de los comunes no es una hipótesis nostálgica, no es algo idílico, sino la consciencia de que, en este nuevo ciclo de acumulación capitalista, estamos en una fase donde en una gran parte de esa acumulación se está dando una crisis de reproducción social”. Y de cómo solucionar esa crisis mediante los comunes, hablamos.

Acabamos esta mesa con Alicia García Ruiz y “El paradigma político-económico de la fraternidad”. El toque de filosofía necesario en unas jornadas de este tipo, donde al final pecamos de cientificidad, rigurosidad y objetividad en los planteamientos. Alicia desarrolló largo y tendido el concepto fraternidad, con un contexto muy bien traído y una claridad en la exposición inmejorable.

Como no podía ser de otra manera, “Repensando la Economía” es la temática de la sesión de clausura, y nos centramos en cómo podemos empezar a cambiar la forma de ver la Economía desde tres puntos de vista básicos y complementarios: estudiantes, docentes e investigadoras.

La investigadora Laura de la Villa Alemán nos habla de un individualismo ideológico, donde solo hay individuos y los problemas se resuelven a través de éste. Asimismo, comenta cómo la investigación en la Economía está más que sesgada ideológicamente, y pone como ejemplo el caso de la deuda pública: se dice que un país con una deuda pública de más del 90% del PIB está en crisis, pero nadie explica por qué Japón y Estados Unidos siguen en pie…

Ricardo Molero Simarro, profesor economista, nos habla de las dificultades de la investigación si la temática escogida no tiene números y análisis econométricos exhaustivos. No renunciamos a la rigurosidad, pero tampoco a las cuestiones sociales cuya solución es múltiple y diversa y depende de los juicios de valor de cada una.

Mercedes de Luis López, de la Asociación EconoNuestra, concluye estas jornadas con una exposición sobre el “Informe de la enseñanza de la Economía en las universidades españolas”, realizado por el colectivo Post-Crash Barcelona, y que deja ver una realidad inquietante sobre la enseñanza de la Economía: grados de Administración y Dirección de Empresas similares en contenido a los grados de Economía, más de un cuarto de las asignaturas tienen relación con la empresa y un 20% con métodos cuantitativos, apenas un 1% son asignaturas de tipo reflexiva o de teoría económica… En general, un panorama donde la enseñanza de la Economía se ha puesto al servicio del mercado y de los intereses capitalistas.

Una experiencia que recomiendo a toda estudiante de Economía, o a cualquier persona que esté un poco interesada en cómo funciona este sistema, porque sí, tiene unas pautas de funcionamiento y están controladas por élites, por raro que parezca, hay poca aleatoriedad. Unas jornadas que te llenan de aire fresco, que te hacen sentirte unido a la “disidencia” y estar orgulloso de pertenecer a ella. Vuelvo a los cuatro muros de una facultad tomada por la institucionalidad, por la corrección política y por dogmas neoliberales. Vuelvo al campo de batalla, y habrá batalla.

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