Nuevas masculinidades y educación

Por Unai Gondra Hidalgo

NUEVAS MASCULINIDADES Y EDUCACIÓN

Introducción

En pasados trabajos escritos para este mismo máster, se hacía referencia a la importancia de la inclusión de la perspectiva de género para la construcción de cualquier alternativa sostenible, donde el centro de gravedad sea la vida y su perpetuidad como sistema. Se argumentó que las ideas como el decrecimiento o similares, ideas en pos de la sostenibilidad, no eran suficientes por ellas mismas y que debían adherirse a un parámetro humano con perspectiva de género. Por otro lado, la educación es una herramienta que posibilita la transmisión de conocimientos de una generación a otra; no obstante, no solo son conocimientos lo que viaja intergeneracionalmente. Sistemas de valores, criterios estéticos, jerarquías impuestas, … que una sociedad va estableciendo en base a diferentes dinámicas, también son transmitidas mediante la educación. Por ello es imprescindible que la educación tenga a su alcance una especie de recurso revitalizador, en el que la siguiente generación obtenga herramientas para la crítica y revisión.

La perspectiva de género contiene en su haber una ingente cantidad de temas tratados; desde el uso del tiempo, los cuidados, la dialéctica, la libertad o, por supuesto, el género y cómo entendemos tal término en las diferentes sociedades. De esta reflexión nace el movimiento de las nuevas masculinidades, y precisamente este trabajo aunará las nuevas masculinidades con la educación; mediante la iniciativa Gizonduz en el País Vasco se analizará una realidad y se sintetizará en unas conclusiones.

Nuevas masculinidades y educación

El concepto de nuevas masculinidades es una contraposición a la masculinidad hegemónica. A su vez, la masculinidad hegemónica ha sido un estatus dinámico que ha ido modificándose para facilitar la cumbre a ese ideal masculino en la pirámide jerárquica de poder durante las diferentes épocas. La masculinidad hegemónica no es necesariamente un valor estadístico, como un valor “normal”, sino que es la manera de comportarse y recibir directamente los beneficios del patriarcado al situarse presidiendo la jerarquía, y subordinando a  todo aquello que sea una masculinidad alternativa y, por supuesto, a las mujeres. Este concepto y, por ende, las subsiguientes reflexiones sobre la existencia de otras masculinidades “subordinadas” comenzaron a utilizarse a partir de mediados de la década de los 80, entendiendo el término hegemónico como lo definió Gramci: coordinación cultural para el control y la subordinación (Connell & Meeserschmidt, 2005; 830-831).

La masculinidad hegemónica no debería ser per sé un comportamiento que revierta en situaciones de desequilibrio y de subordinación. Se trata de un concepto para designar un estado concreto dentro de una época determinada. A lo largo de la geografía global y la historia esta masculinidad concreta ha ido modelándose bien por criterios de poder, bien por criterios de supervivencia (en algunos casos concretos); y hoy en día, el patriarcado contemporáneo, estructura protectora de la masculinidad hegemónica y toda aquella que comparta rasgos característicos con esta, incluidos, por supuesto, los principales atributos que ensalza el capitalismo, es un obstáculo sistémico que imposibilita la equidad de género. Por lo tanto, existen dos vías principales, grosso modo, a lo que masculinidades subordinadas se refiere si se quiere avanzar en materia de equidad y sostenibilidad humana: i) Transvalorar colectivamente hacia una masculinidad que no sea causa de subordinaciones o estructuras de poder; o ii) Educar en la ausencia de género, entendiendo que es un producto histórico-cultural.

  1. i) Transvaloración: el gran obstáculo al que se ha hecho mención anteriormente, y que se trata de una estructura sistémica: el patriarcado, existe independientemente de la masculinidad hegemónica de la época. Vinculando ambos términos podríamos afirmar que “el patriarcado es la estructura de poder que siendo un continuo sitúa a la masculinidad hegemónica en la posición más privilegiada de su composición, y por lo tanto le otorga una serie de facilidades para desarrollarse dentro de esa estructura de poder”, sin embargo, privilegia por extensión al sexo masculino en su conjunto subordinando a las mujeres (o por lo menos rebajando el poder de aquellos roles, comportamientos, valores asociados a la feminidad). Por ende, sea cual sea la masculinidad hegemónica del momento, estará vinculado a ella un patriarcado que la privilegie. No obstante, estos no son elementos aislados, es decir, existe entre ellos una reciprocidad en escalada: Si los valores de la masculinidad hegemónica implican una ruptura de la paridad de poder, una estructura (patriarcado) nacida en su seno la autorreforzará para que acentúe esas diferencias y aquellos valores ocupen una posición privilegiada. De manera general podríamos decir que, un sistema de valores que contenga en su naturaleza una ruptura de paridad de poder con aquello que no sea ese sistema de valores, generará una estructura que lo privilegie y le otorgue poder (siempre y cuando se adopte de forma generalizada). Ahora bien, ¿sería posible, entonces, transvalorar hacia un sistema de valores o comportamiento que no contenga una ruptura de la paridad de poder y por ende no genere estructuras jerárquicas? Creo que si. Creo que existen sistemas con mecanismos autocompensatorios para reordenar el poder que haya en ese sistema (como una especie de ley de la conservación de poder). En definitiva, las “nuevas masculinidades” hacen referencia a aquellas, a mi juicio, que podrían en un futuro ocupar la posición de hegemónica y siendo estas sistemas autocompensatorios de poder, una estructura como el patriarcado no resultaría.
  2. ii) Educar en la ausencia de género: Una estructura de poder que privilegia una serie de valores, tiene que estar vinculada a un(a) sujeto (o grupo de poder) que cumpla esas características, ya que una estructura sin elementos, no realiza acciones, y aún es menos capaz de desarrollar una jerarquía de poder. Asimismo, si se consigue mantener la estructura, pero sin elementos, la estructura carecerá de valor: no podrá desarrollar ningún tipo de dinámica en su seno. Es decir, que si el género no es tomado en cuenta y se educa en un valor “de género universal” (que sería idéntico a carecer del mismo) el patriarcado no encuentra miembros. Idealmente, esta podría ser una acción totalmente legítima en pos de despatriarcalizar la sociedad, es, sin embargo, una tarea mucho más ardua que la anterior (teniendo en cuenta que la anterior es, por sí misma, una tarea complicada por las corrientes preexistentes hacia el statu quo) y no con mejores resultados. A mi modo de ver, una educación en la ausencia de género requiere, como condición complementaria, modificar los otros sistemas de valores, de lo contrario, estos ocuparían el espacio vacío del patriarcado inexistente (estructura racializada/colonial, estructura neoliberal/capitalista, estructura urbana/digital, …); ya que, estaríamos sustituyendo elementos de género por elementos que de alguna manera u otra deben pertenecer a una sociedad, y por ende, a un sistema de valores.

Por lo tanto, bien mediante transvaloración o bien mediante una educación sin género, la educación es el medio por el que este proceso se ha de dar. De este modo, no solo se contribuirá a una despatriarcalización de la sociedad, sino que también sería capaz de abordar una problemática tangible a corto plazo como lo es el acoso escolar, precisamente perpetrado debido a las diferentes masculinidades que surgen en el contexto educativo (Rios, 2015; 492-495).

Voluntades políticas: Gizonduz, acciones en Euskadi

Resulta evidente que un cambio, cualquiera que sea, implica una voluntad; ya sea una voluntad individual o colectiva. Las voluntades individuales son un tema diferente a tratar y no se entrará en ello. Las voluntades colectivas, se materializan mediante acciones colectivas y para llevar a cabo acciones colectivas, la organización de individuxs con una voluntad similar es imperativa. En Euskadi encontramos varios grupos de hombres que se reúnen y reflexionan sobre el concepto de la masculinidad y los privilegios que les otorga el patriarcado mediante encuentros, campañas y actos. Casos destacados, por ejemplo, son “Zipriztintzen” en la localidad de Ermua, “Gezi” en Portugalete o “Piper Txuriak” en Bilbao. En este caso, nos centraremos en la voluntad político-pública por parte de la administración. Para ello Emakunde, el Instituto Vasco de la Mujer, a instancias supranacionales dio una salida a esta problemática.

Gizonduz es una iniciativa pública del País Vasco que nace en el año 2007 de la mano de Emakunde – Instituto Vasco de la  Mujer -. La iniciativa fue una consecuencia de las conclusiones a las que se llegaron en el año 2004, en Nueva York, en el 48º periodo de sesiones de la Comisión Jurídica y Social de la Mujer de Naciones Unidas y de la “Hoja de ruta para la igualdad 2006 – 2010” de la Union Europea; entre las que se instaba a los gobiernos a promover políticas de igualdad teniendo a los hombres como sujetos objetivo (sin detrimento de la financiación de las políticas de igualdad existentes) (Emakunde, 2007; 1-3).

En su carta fundacional Gizonduz se proponía 3 objetivos principales: i) Incrementar el número de hombres sensibilizados a favor de la igualdad de mujeres y hombres. ii) Incrementar el número de hombres con formación en materia de igualdad de mujeres y hombres. iii) Aumentar la corresponsabilidad de los hombres en el trabajo doméstico y el cuidado de las personas (Emakunde, 2007; 10-13).

Desde su fundación en 2007 hasta 2018 (última publicación de memoria de actividades) Gizonduz ha llevado a cabo campañas, jornadas, cursos online, cursos presenciales (cuya participación ha ido en descenso desde 2010) dirigidos a empresas, sindicatos, organizaciones públicas, instituciones, cuerpos de seguridad, educadorxs y alumnado (los cursos presenciales se dejaron de realizar para alumnado de colegios e institutos en 2016) (Emakunde, 2011; Emakunde, 2012; Emakunde, 2013; Emakunde, 2014; Emakunde, 2015; Emakunde, 2016; Emakunde, 2017; Emakunde, 2018). Todos los esfuerzos dirigidos a  intentar cumplir con los 3 objetivos mencionados anteriormente.

De todos modos, medir y evaluar una política pública como esta es una tarea complicada. Sin embargo, los impactos sociales de esta pueden verse reflejados en algunos datos. En el caso de Euskadi, Eustat (Instituto de Estadística Vasco) cuenta con la Encuesta de Presupuesto del Tiempo (EPT), una herramienta que nos proporciona detalles sobre el uso que hacemos de nuestro tiempo. Así, por ejemplo, podemos observar cómo en el periodo 2008 – 2018 (coincidiendo con la fundación de Gizonduz) las brechas que diferenciaban a hombre y mujeres en el tiempo dedicado al trabajo remunerado por un lado y, cuidados (trabajo doméstico) por el otro, ha ido menguando. Según los datos analizados, el patriarcado sigue apostando por los hombres en su sinergia con el patriarcado y son ellos los que más horas dedican al trabajo remunerado, una hora más que las mujeres, debido principalmente al tipo de contrato y el número de mujeres empleadas. Y en cuanto al cuidado de los hogares, la corresponsabilidad es cada vez mas equitativa pero aún lejos de ser ideal. Además la disminución de la brecha entres mujeres y hombres al tiempo dedicado a los cuidados se debe principalmente al descenso del tiempo empleado por ellas que por un aumento de ellos (Eustat, 2015; Eustat, 2019). Es obvio que un cambio tendencial hacia la equidad no implica necesariamente el éxito de una política concreta: pueden verse implicados una infinidad de factores. 

Conclusiones y reflexiones

El autor entiende, siendo su condición la de varón, que no es siempre fácil descubrir los privilegios que el sistema otorga a uno mismo, ya que normalmente estamos más atentxs a aquello que el sistema nos arrebata. No se ha presenciado hasta la fecha que el grupo que es sistemáticamente beneficiado en un sistema decida conscientemente rebajar sus privilegios en favor del grupo sometido. No obstante, es la búsqueda de alternativas carentes de esferas de poder y la justicia social uno de los motores principales de la revolución feminista en la que los hombres caminamos en paralelo acusando a un sistema que nos privilegia sometiendo a otras.

Las nuevas masculinidades deben ser un sistema de valores que se deben explorar en comunidad, buscando de manera pragmática y en red aquellas fórmulas que representen un equilibrio y formas de autocorrección. La masculinidad hegemónica presente sobre todo en occidente y en tantos otros lugares es, como ya se ha mencionado, un sistema que propicia un grupo de privilegiados por su propia naturaleza esencial, y perjudica la sostenibilidad por su estrecha vinculación con los agresivos valores extractivistas del neoliberalismo capitalista. “La nueva masculinidad” no debe ser homogénea y no debería trasladarse como una serie de valores o perspectivas rígidas, sino que debe transmitirse, en primer lugar, herramientas de crítica y capacidad de análisis para que los hombres seamos capaces de desenmascarar los privilegios que no aúpan y nos dan poder. La reflexión hará comunidad y la comunidad creará dinámicas, las nuevas masculinidades debe ser un concepto plural y heterogéneo, como lo es la manera de verse mujer. Algún día una masculinidad alternativa, ocupará la hegemonía y por su propia naturaleza se deshará del patriarcado, que a su vez sea un inicio para una transvaloración en diferentes aspectos dentro de otros sistemas.

La iniciativa Gizonduz de Emakunde visibiliza esa realidad desde el espacio pública y hace llegar esa reflexión a un público extenso. Es cierto que en los últimos años la asistencia ha descendido, pero la iniciativa se renueva cada año, y cada vez encontramos más campañas y jornadas. Es importante que el mensaje pueda permear entre el público más joven, y madure una reflexión desde una pronta edad. Además de ser una estrategia contra ciertas actuaciones de acoso en los colegios.

Conocer, reflexionar, identificar, actuar y transmitir. Esa debe ser la tarea de los hombres hacia un mundo que no proporcione poder a un género sometiendo al otro.

Máster en Cooperación Internacional y Educación Emancipadora – HEGOA

Bibliografía

http://www.emakunde.euskadi.eus/contenidos/informacion/material/es_gizonduz/adjuntos/iniciativa_gizonduz_2011_es.pdf

  • Emakunde (2012): Memoria de actuación 2012: Iniciativa Gizonduz, Emakunde, Gobierno Vasco. Gasteiz. Disponible en:

http://www.emakunde.euskadi.eus/contenidos/informacion/material/es_gizonduz/adjuntos/iniciativa_gizonduz_2012_es.pdf

  • Emakunde (2013): Memoria de actuación 2013: Iniciativa Gizonduz, Emakunde, Gobierno Vasco. Gasteiz. Disponible en:

http://www.emakunde.euskadi.eus/contenidos/informacion/material/es_gizonduz/adjuntos/G_2013_ESP.pdf

  • Emakunde (2014): Memoria de actuación 2014: Iniciativa Gizonduz, Emakunde, Gobierno Vasco. Gasteiz. Disponible en:

http://www.emakunde.euskadi.eus/contenidos/informacion/material/es_gizonduz/adjuntos/G_2014_ES.pdf

  • Emakunde (2015): Memoria de actuación 2015: Iniciativa Gizonduz, Emakunde, Gobierno Vasco. Gasteiz. Disponible en:

http://www.berdingune.euskadi.eus/contenidos/informacion/material/es_gizonduz/adjuntos/G_2015_ES.pdf

  • Emakunde (2016): Memoria de actuación 2016: Iniciativa Gizonduz, Emakunde, Gobierno Vasco. Gasteiz. Disponible en:

http://www.berdingune.euskadi.eus/contenidos/informacion/material/es_gizonduz/adjuntos/G_2016_ES.pdf

  • Emakunde (2017): Memoria de actuación 2017: Iniciativa Gizonduz, Emakunde, Gobierno Vasco. Gasteiz. Disponible en:

http://www.emakunde.euskadi.eus/contenidos/informacion/gizonduz_dokumentuak/es_def/adjuntos/G_2017_ES.pdf

  • Emakunde (2018): Memoria de actuación 2018: Iniciativa Gizonduz, Emakunde, Gobierno Vasco. Gasteiz. Disponible en:

http://www.emakunde.euskadi.eus/contenidos/informacion/gizonduz_dokumentuak/es_def/adjuntos/G_2018_ES.pdf

  • Eustat (2015): Dos décadas de cambio social en la C.A. de Euskadi a través del uso del tiempo: Encuesta de Presupuesto de tiempo 1993-2013. Eustat, Gasteiz. Disponible en:

https://www.eustat.eus/elementos/ele0013200/Dos_decadas_de_cambio_social_en_la_CA_de_Euskadi_a_traves_del_uso_del_tiempo_1993-2013_Encuesta_de_presupuestos_de_tiempo/inf0013239_c.pdf

  • Eustat (26 de junio, 2019): La población de la C.A. de Euskadi dedica en 2018 más tiempo al trabajo y formación y al cuidado personal y menos a las tareas del hogar y al ocio pasivo [comunicado de prensa]. Disponible en:

https://www.eustat.eus/elem/ele0016500/not0016532_c.pdf

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