Emprendiendo la luz

Por Ainara Pérez y Naroa Ríos, voluntarias de EsF-Euskadi 

Artículo publicado en El Salto, 27 de marzo, 2022

 

“A una edad en concreto es complicado, era eso o comerte las uñas nada más”, esta fue la situación de Xóchitl Gonzales, una mujer migrante mexicana que tras seis años en una empresa multinacional se vio en el paro y, teniendo que sacar su vida adelante, tomó la decisión de emprender. Esta es la historia de muchas mujeres que, como Xóchitl, en algún momento de su vida se han encontrado contra la espada y la pared y, por diferentes circunstancias, han tenido que tomar la decisión de emprender.  

Los datos demuestran que el empoderamiento económico de la mujer es un buen negocio. Quizás ese es el motivo por el que en los últimos años, desde 2016,  ha aumentado  la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo y se ha producido un crecimiento económico más rápido, según los estudios efectuados en países de la OCDE. En este sentido, las empresas se benefician enormemente al aumentar las oportunidades en cargos de liderazgo para las mujeres ya que esto hace que aumente la eficacia organizacional. 

«La brecha entre emprendedores y emprendedoras ha disminuido desde 2013 de forma continuada», indica el informe sobre emprendimiento Global Enterpreneurship Monitor (GEM). Las cifras son cada vez más equiparables, y es que, en España, el 45% de la población emprendedora ya lo forman mujeres.

El desajuste en el ecosistema por la mayor presencia de hombres frente a mujeres (80% vs 20%) es una realidad. Lo cierto es que según el mapa  de emprendimiento de 2015, realizado por Spain StartUp, Euskadi es la comunidad autónoma con más mujeres emprendedoras del Estado, en concreto forman el 26%, cuando la media en España es del 17%. Pero, ¿ qué les lleva a las mujeres a emprender en Euskadi? ¿ Cuál es el camino recorrido hasta llegar a triunfar en este ámbito? 

Circunstancias de la vida

Antes de nada tengamos estos datos en mente: el pasado mes de enero, la tasa de desempleo en Euskadi fue de 115.944 parados. 50.836 son hombres, mientras que 65.108 son mujeres. En Bizkaia se registraron 65.545 parados en enero de 2022, 29.291 hombres y 35.254 mujeres. 

Con lo cual, la realidad es que los testimonios de las protagonistas demuestran que tomar la decisión de emprender ha sido de manera  forzada por las circunstancias y el contexto en el que se encuentran. ¿Y qué circunstancias son esas?, los datos nos muestran que la tasa de paro de mujeres a partir de los 45 años incrementa de manera bárbara. Y casualmente es la edad media en las que las mujeres empiezan su emprendimiento. Xóchitl Gonzalez, emprendedora de Mueble Verde lo explica bien: “Yo me vi en la calle y sin posibilidades de encontrar trabajo, soy arquitecta y cuando pasaba por la calle y veía muebles de los años 50 tirados como basura sentía que no podía dejarlos allí, entonces los recogía y restauraba para devolverles a la vida” y así empezó su aventura. Junto al apoyo de su marido se vio en la situación de sacar su vida adelante, “todo lo que ponía en juego es basura, no tenía nada que perder”, aclaraba la mexicana que ya lleva 7 años con su proyecto.

Pero el único condicionante por el cual no emprenden antes, no es el paro. Stella García, una emprendedora argentina quien a día de hoy tiene, Migrantoria, una Consultoría en Migraciones donde ayuda y asesora a personas que quieren migrar a este país y a personas que ya han llegado aquí y necesitan asesoramiento y una regularización de su situación, declara que muchas mujeres tienen la responsabilidad u obligación impuesta por la sociedad de hacerse cargo “a nivel de cuidados”. Para ella emprender tiene que ver con los “momentos vitales” y en su situación no pudo emprender antes ya que este sector requiere “mucha dedicación” y  no se dieron las circunstancias correctas al tener que cuidar de su hija. A partir de los 45 años, de media, las mujeres terminan con la mayor parte de las labores de cuidado a las que deben responder. Esta es la primera razón por la que las estadísticas demuestran que las mujeres mayores de 45 años están triunfando en el emprendimiento.

Si al factor edad le añadimos otros factores como  la menor participación en el conocimiento y gestión de las finanzas familiares, la feminización de las tareas administrativas del sector financiero, el techo de cristal, la brecha salarial o las diferencias de género en competencias cognitivas y desarrollo laboral, la situación se vuelve complicada para una mujer que quiere emprender. Sin hablar ya del origen étnico y el género, que interactúan para crear brechas salariales especialmente amplias en el caso de las mujeres pertenecientes a algún tipo de minoría. Es el caso de las mujeres entrevistadas para este reportaje, quienes en su mayoría provienen de Latinoamérica.

Es cierto que hay muchas razones para emprender y no todas son a la fuerza, o no son el detonante principal. Por ejemplo,  Estudio 14 se trata de un estudio creativo de artesanía contemporánea con servicios de patronaje y confección textil y especialistas en cuero y marroquinería. Lo que comenzó como un proyecto propio de Karina Perla, se convirtió en una cooperativa junto a Mirari y Janire quienes actualmente, junto a Karina, se ocupan de Estudio 14.

Hacer frente a la incertidumbre

Tomar la decisión de abandonar tu país para emprender en una ciudad totalmente desconocida, es una decisión con la que no solo te replanteas si saldrá bien y podrás vivir de ello, si no que además de las constantes dudas e incertidumbre, alguien que toma esa decisión tiene que hacer frente a ser cuestionada por su círculo más cercano como lo son familiares, amigos, compañeros y compañeras de trabajo, etc. Este cuestionamiento aumenta aún más siendo mujer, puesto que la figura de una mujer emprendedora no está normalizada. 

Poner en duda la capacidad de una mujer que intenta buscarse la vida ante las adversidades que se le presentan conlleva tener que sufrir discriminación. Xóchitl Gonzales asegura que sufrió más discriminación como empleada que como emprendedora. En el periodo de tomar la decisión de emprender se tuvo que enfrentar a comentarios que la desvalorizaba como trabajadora.

Tras la fase en la que se cuestiona la capacidad de una persona para dedicarse al emprendimiento, continúa la fase de incertidumbre. Este periodo, en cambio, nunca finaliza. La incertidumbre está presente en todo momento y es por ello que “hay que ir no solo uno, sino,  dos pasos adelante”, asegura Sara Cabrera Vázquez. 

El poder de la satisfacción

Sin lugar a duda las palabras de todas las emprendedoras son las mismas “es duro, muy difícil y sacrificado”, Karina. “Hay que ser multidisciplinar”, Sara, periodista. “Hay que saber de contabilidad, redes, web, de todo en realidad”, Janire, Estudio 14. “Da miedo el día a día, el de mañana puede que ya no estés” Xóchitl, Mueble Verde.  A pesar de las dificultades y obstáculos que se presentan en el camino del emprendimiento, el resultado  es mucho más satisfactorio y gratificante según muestran los testimonios de estas mujeres emprendedoras. Esa satisfacción personal y profesional es aún mayor cuando el principio del proyecto, no solo  profesional , si no de su vida, no ha sido fácil como es el caso de muchas.

Auge del emprendimiento femenino

Las instituciones bilbaínas sin ir más lejos han creado un certamen para premiar a las mujeres migrantes, entre las diferentes nominaciones: Mujer Agente Comunitaria, Mujer Política, Mujer Artista, Mujer Defensora de los Derechos Humanos y Mujer Joven… Entre ellos se encuentra el de Mujer Emprendedora, a la que está nominada Karina de Estudio 14: “Son estos pequeños gestos los que nos ayudan a todas a dar el paso, y no arrepentirnos de ello”.

Cada vez se crean más asociaciones como  Emakumeekin, un proyecto pensado para acompañar  las mujeres en sus caminos hacia su emprendimiento, como Reas Euskadi y su proyecto PRESStatzen, dirigido al asesoramiento de emprendedoras para incluir en sus proyectos políticas y economías sociales y solidarias. Porque sí, cada vez más mujeres emprenden puesto que se ven en la calle. Más mujeres salen de sus hogares, de sus labores de cuidados de sus vidas pasadas para ponerse en primera fila en la carrera del emprendimiento. Gracias a ellas se ha notado un incremento económico en nuestra sociedad. Son las referentes que cientos y miles de niñas tendrán para dar el salto y atreverse a adentrarse en este mundo. Son las que están luchando por un mundo más justo y las que están aplanando el camino para las futuras generaciones. 

Y no es solo lo que aporta a la sociedad, sus pequeños proyectos son los que les han sacado del pozo en los momentos más difíciles, los que más alegrías y decepciones dan. Son varias las que afirman notar una gran diferencia en su entorno laboral, “sufría más discriminación trabajando por cuenta ajena que por cuenta propia”, decía Xóchitl Gonzales. “Todas hemos vivido momentos difíciles y nos hemos visto bajo una incertidumbre de oscuridad, pero finalmente nuestros proyectos han sido quien ha iluminado su camino”, comentaba la arquitecta mexicana.

Este trabajo está acompañado de unos videos que podéis encontrar en nuestro canal de YouTube.

Gora borroka feminista, gora M8!

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