Avanza la pobreza a golpe de Boletín Oficial del Estado ¿Qué podemos hacer los consumidores?

Por María Rodríguez. Publicado en nuevatribuna.es el 26 de febrero de 2014

El sábado 1 de febrero (ojo.- hay que seguir temiendo los viernes cuando se celebra el Consejo de Ministros) nos vimos sorprendidos con la publicación el Boletín Oficial del Estado (BOE) de la Resolución del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, por la que se revisa el coste de producción de energía eléctrica y los precios voluntarios para el pequeño consumidor. La Resolución se publicó por sorpresa, no fue anticipada tras el Consejo de Ministros del 31 de enero, pero se publicó el 1 de febrero, como si no tuviera importancia e influencia en la calidad de vida de los ciudadanos. A saber: El recibo de la luz consta de dos variables: el término de potencia que remunera la potencia contratada (lo que podemos consumir sin que “salten los plomos” como decían nuestros padres y abuelos) y el término de energía que se fijaba mediante subasta. Hasta el próximo 1 de abril esta variable suponía en nuestro recibo el 35% del coste total, A partir del 1 de abril será el 60%, consumamos energía o no, pagaremos esa cantidad. La otra variable, lógicamente es el consumo, que pasa a tener a partir de abril una ponderación menor en el coste total del recibo de la luz, pasará del actual 65% al 40%. Lo cual quiere decir que el margen de maniobra con el que contamos los ciudadanos para ser más eficientes energéticamente y de esa forma pagar menos por la electricidad se reduce de forma sustancial. Uno de los retos actuales en la Unión Europea es el de incentivar políticas de ahorro de electricidad, pues bien, nuestro Gobierno dictamina en sentido contrario, introduciendo medidas contrarias a las directrices de la UE, y además, neutralizando de paso los esfuerzos que los consumidores podamos hacer para reducir nuestra factura de electricidad, ya que independientemente de lo que se consuma se pagará mucho más y los esfuerzos de ahorro energético y económico no se podrán apreciar tan claramente como con la estructura actual. Se puede afirmar que el Gobierno renuncia a fijar los precios de la luz para los más de 16.000.000 de consumidores que aún tienen contrato con una comercializadora de último recurso. De esa forma con la nueva fórmula, se ahorra el coste político de cada una de las subidas que se puedan producir, y además, para los consumidores será prácticamente imposible entender su recibo. ¿Qué va a cambiar en su factura? La anterior tarifa regulada desaparece en la práctica: el precio de la luz será el que resulte día a día, hora a hora, en los mercados de electricidad. Sobre este precio se añadirán los peajes (o tarifas de acceso) y el margen de comercialización, ambos definidos por el Gobierno. No será posible conocer con antelación el precio de la luz. La tarifa será “personal” ya que a cada consumidor se le aplicará su precio diario, según su consumo real en cada franja horaria. A quién no tenga instalado un contador digital se le aplicarán unos perfiles preestablecidos. El precio de la luz será impredecible y los sustos en la factura pueden ser importantes. En teoría y según el Gobierno este sistema debería permitir un ahorro en la factura, pero según OCU a no ser que seas un experto, lo que vamos a pagar en la factura de la luz, será aún más complicado de comprender. También será complejo comprobar si te han cobrado el precio correcto o no. Para quien no desee este sistema, cabe la opción de una tarifa anual. Se pagará un precio fijo por el kWh durante todo el año y será más transparente y estable, pero también más cara. El precio de las tarifas anuales será elegido libremente por cada compañía eléctrica, además las empresas eléctricas podrán aplicar “compromisos de permanencia” como ya ocurre en la actualidad. Además con esta tarifa anual, por el momento no se ha contemplado la posibilidad de que el consumidor tenga la posibilidad de contratar tarifas con discriminación horaria. Según OCU con estos cambios el Gobierno dejará de sufrir (electoralmente) al no encargarse de comunicar ninguna tarifa oficial. ¿Qué hacer? Veamos: queda claro que será difícil tener capacidad de influencia en nuestra factura de la luz, pero no es imposible, ejerzamos de consumidores responsables: Opciones: Desde CECU recomiendan el cambio a la tarifa de discriminación horaria para ahorrar, como opción más ventajosa. Es una alternativa para pagar menos en las horas valle –entre las 22.00 y las 12.00 en invierno y las 23.00 y las 13.00 en verano-, pero ojo, hay que saber que el precio Kwh será superior si se consume en las franjas no contempladas en las horas valle. Es cuestión de cálculos sobre las horas en las que se produce el mayor consumo familiar de electricidad. Bajar la potencia contratada: A finales del año pasado, 20 organizaciones de la sociedad civil pusieron en marcha esta campaña ‘Bájate la potencia’, en la web encontraran las respuestas a algunas preguntas que se puedan plantear, las principales: Si se utiliza menos, ¿por qué pagar y contratar más?, ¿cómo puede bajarse la potencia?, ¿por qué bajar la potencia? Consultar el consumo en tiempo real.– En este momento 7.000.000 de hogares tienen ya instalados los contadores digitales que detallan el consumo en tiempo real, aunque operativos con todas sus funcionalidades, solo lo están 4.000.000. No obstante, hay que tener en cuenta que en el año 2018 serán obligatorios en todas las casas. Las empresas eléctricas son las que disponen de la información de nuestros consumos y tienen que mostrar a través de la web lo que cada uno consumimos. También hay otras alternativas como varios dispositivos que algunas empresas están poniendo en el mercado para que puedan ser instalados en nuestras casas y que nos ayuden a ver en tiempo real lo que se está consumiendo. Contratar con empresas comercializadoras que incorporen en su actividad, no solo el suministro de electricidad, ni el de facturar por el mismo, sino que envíen Informes energéticos personalizados (documentos mensuales con la información sobre los consumos de un modo visual y comprensible). Comprar (cuando sea necesario) electrodomésticos eficientes. Compensa el posible precio inicial. Entre el 20% y el 60% del consumo total de energía eléctrica en el hogar representan los electrodomésticos. Por lo tanto atención especial a la Etiqueta Energética que informa de la eficiencia de cada uno de los electrodomésticos que se adquieren A recordar que hay 7 clases de eficiencia, identificadas por un código de colores y letras que van desde el color verde y la letra A (+++ para los más eficientes) hasta el color rojo y la letra G para los menos eficientes. Ver www.idae.es Cambiar hábitos de consumo.– intentar eliminar el “consumo fantasma” es decir desconectar el ordenador cuando no esté funcionando, o la radio o la televisión, el microondas, etc. Estos aparatos en función de stand by representan el 5% de la electricidad que se consume en el hogar. El día 5 de marzo se celebra el Día Mundial de la eficiencia energética -el Gobierno quiere que paguemos más y seamos más ineficaces energéticamente-. Nosotros: pensemos, como cantó Serrat “hoy (5 de marzo) puede ser un gran día: planteátelo así”. Reflexionemos personalmente y decidamos que es lo mejor para nuestra economía doméstica. Compartamos nuestra experiencia con otros. Porque siempre hay alguna salida al final del túnel y sobre todo, cuantos más nos incorporemos a los procesos de conocer nuestros derechos y ejercerlos, más posibilidades existirán de influir de forma eficaz en la sociedad en la que vivimos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.