Bilbao impulsa el desarrollo global desde lo local

En el corazón de Bilbao, en la calle María Díaz de Haro, se encuentra una sede poco conocida pero clave: la oficina del Secretariado de la Coalición Local 2030 de Naciones Unidas. Desde aquí, se está redefiniendo cómo entendemos el desarrollo sostenible a nivel mundial. La apuesta es clara: que las soluciones locales sean el motor del cambio global.

El pasado 15 de mayo, UN Etxea organizó un taller en Bilbao dentro del proceso “Camino a Sevilla”, preparatorio para la IV Conferencia sobre Financiación para el Desarrollo, que tendrá lugar del 30 de junio al 3 de julio de 2025 bajo el título “Impulsando el desarrollo sostenible desde lo local: estrategias de financiación”. La cita contó con la colaboración del Secretariado Local 2030 de la ONU, el Gobierno Vasco y la Fundación BBK.


Soluciones locales, impacto global

Iñigo Arbiol, director adjunto del Secretariado Local 2030, abrió el evento destacando un mensaje clave: el desarrollo sostenible solo es posible si se construye desde y para los territorios. “La localización no es aplicar recetas de Nueva York o Ginebra a escala local, sino al revés: llevar las soluciones locales al plano global”, explicó. Es decir, que las experiencias que funcionan en lugares como Euskadi puedan inspirar políticas internacionales.

Un buen ejemplo es el “Bilbao Blueprint”, un modelo de desarrollo territorial que ha servido como referencia para financiar proyectos en Tanzania, Cabo Verde o Nepal. Proyectos centrados en sistemas alimentarios y economía azul, desarrollados con criterios de inclusión y colaboración local.

Según Arbiol, la financiación territorial es más eficaz cuando nace de una visión compartida y responde a necesidades reales. Para evaluar los proyectos, se utiliza un “marcador de localización” que mide aspectos como la participación de actores diversos y la coherencia con el entorno.

La próxima conferencia en Sevilla será una oportunidad para que los Estados miembros de la ONU integren este enfoque en una nueva visión global de financiación para el desarrollo.


Un cambio de era

Javier Cortés, director de eLankidetza, nos invitó a mirar más allá del momento actual. “Estamos viviendo un cambio de era. El modelo económico actual está agotado. Solo ha producido desigualdades brutales, impactos ecológicos devastadores y una economía sin rumbo claro.”

Pero no se trata solo de criticar, sino de imaginar otra forma de avanzar. ¿Cómo? Localizando la Agenda 2030. Es decir, trayendo los grandes objetivos globales —como acabar con la pobreza, cuidar el planeta o reducir desigualdades— al ámbito local, donde realmente se toman las decisiones que cambian vidas.

Para Cortés, no toda financiación vale. Hace falta repensar cómo y dónde se invierte, priorizando el bienestar de las personas y del medio ambiente. Y, sobre todo, hace falta generar confianza: ese intangible que solo se construye a nivel local, cuando instituciones, ciudadanía, empresas y sociedad civil colaboran de verdad.

Euskadi ya ha dado pasos firmes en este camino, movilizando miles de millones en bonos verdes con una propuesta sólida de transición ecológica y social.

Mikel Hidalgo, del Gobierno Vasco, reforzó esta visión: “Hemos sido pioneros en localizar los ODS, pero ahora el reto está en movilizar recursos. Hace falta sumar esfuerzos públicos, privados y del tercer sector para que esta agenda no se quede en papel mojado”.


Voces desde la acción

Tras estas intervenciones, se abrió una mesa redonda moderada por Arantzazu Acha (UN Etxea), con una diversidad de perfiles que ofrecieron visiones complementarias: Mari Tere Guzmán (Alboan), Jorge Berezo (REAS), Ibon Antero (Corporación Mondragón) y Oscar Ugarte (Seed Capital Bizkaia).

Mari Tere Guzmán: siete heridas, cinco claves

Desde la cooperación internacional, Mari Tere lanzó una lista de siete desafíos urgentes: la desigualdad estructural, los conflictos armados, la captura política por los mercados, la crisis ecológica, el retroceso en los derechos de las mujeres, una tecnología que aísla y la pérdida de la solidaridad.
   Frente a esto, propuso cinco claves desde lo local: reforzar la cooperación descentralizada, cumplir con el 0,7% del presupuesto, cooperar con horizontalidad y escucha, construir alianzas amplias y sostener una narrativa de solidaridad que inspire.

Jorge Berezo: las finanzas, con cuidado

Desde REAS, Jorge advirtió: “Las finanzas son un juguete peligroso”. No todo se soluciona con créditos, y menos si generan deuda insostenible. Apostó por proyectos pequeños pero transformadores, herramientas adaptadas a cada contexto y una mirada crítica que evite repetir los errores del modelo desarrollista.  
  Destacó experiencias en vivienda colaborativa, agricultura sostenible o energías renovables, y recordó que Euskadi también puede aprender mucho del Sur global.

Ibon Antero: reinvertir en lo cercano

Desde la Corporación Mondragón, Ibon defendió el modelo cooperativo como motor del desarrollo sostenible. Su mensaje fue claro: que el capital no se fugue, sino que se reinvierta en el territorio, generando empleo y tejido económico con visión de futuro. 
  Reivindicó la intercooperación, la gobernanza compartida y una mirada sistémica: “No se trata solo de economía, sino de tejer comunidad, conocimiento y redes de apoyo”.

Oscar Ugarte: capital con propósito

Desde Seed Capital Bizkaia, Oscar presentó instrumentos financieros con impacto social: fondos de microfinanzas, crowdfunding, vehículos específicos para cooperativas… Todo pensado para cubrir vacíos que la banca tradicional ignora. 
 Apostó por movilizar grandes capitales, pero también por acompañar proyectos pequeños desde la fase semilla. Y concluyó: “Hay que ser valientes, asumir riesgos y salir del molde”.


Ideas para Sevilla (y para el futuro)

Este taller no fue solo un espacio de análisis, también dejó propuestas claras que se llevarán a la conferencia de Sevilla:

> Las finanzas deben ser una herramienta de transformación, no un fin en sí mismas.

> Lo pequeño importa: los proyectos locales pueden tener gran impacto.

> Hace falta coherencia política y compromiso presupuestario.

> Necesitamos vehículos financieros adaptados, participativos y con intención transformadora.

> La fiscalidad también debe alinearse con los ODS.


Una tarea compartida

Recordó Arantzazu Acha al cierre, esta reflexión no termina en un taller:     
Se trata de construir una narrativa que legitime la solidaridad, que conecte luchas locales con desafíos globales y que active a la ciudadanía en la defensa del bien común.

 En esta línea, Economistas sin Fronteras —como ONGD que trabaja por una economía justa, solidaria y sostenible— estuvo también en este encuentro reafirmando su apuesta por una economía al servicio de las personas y su contribución a esta iniciativa que impulsa el cambio desde lo local.

 

 

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