En Burdeos, reflexionando sobre Economía Social y Solidaria

Durante tres días, la ciudad de Burdeos acogió el Foro Global de la Economía Social (GSEF 2025), un encuentro internacional que reunió a más de 7.000 personas de distintos países para compartir experiencias y estrategias en torno a la Economía Social y Solidaria (ESS).

Desde Economistas sin Fronteras Euskadi participamos como parte del Ekonopolo, polo de la ESS dinamizado por REAS Euskadi con el apoyo del Ayuntamiento de Bilbao. El foro fue una oportunidad para contrastar realidades, escuchar propuestas y conectar con organizaciones que trabajan desde contextos diversos pero con objetivos comunes: fortalecer las economías locales, mejorar las condiciones de vida y fomentar la cooperación.

Un contexto global complejo

La inauguración del GSEF coincidió con el Día Internacional de los Cuidados, el 29 de octubre. La elección del día subrayó uno de los temas centrales del foro: la necesidad de situar el cuidado de las personas y del entorno como eje de las políticas económicas. En un contexto internacional marcado por conflictos, genocidio, desigualdades, retroceso de derechos y condena de la solidaridad, muchas intervenciones insistieron en la importancia de sostener redes que garanticen la vida y los vínculos comunitarios.

En la sesión de apertura, Benoît Hamon, autor de la ley francesa de ESS, recordó que “existe una vocación universal de hacer economía social y solidaria”. La frase sirvió de hilo conductor para las ponencias y talleres posteriores, centrados en temas como el trabajo decente, la cooperación público-comunitaria, la transición ecológica y la financiación ética.


El trabajo digno como eje

Uno de los debates más recurrentes fue el del trabajo decente, reconocido por la OIT y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Se recordó que cerca de 2.000 millones de personas en el mundo trabajan en la economía informal sin cobertura social ni derechos laborales. También se mencionó la situación de las trabajadoras del hogar y de quienes, durante la pandemia, fueron consideradas esenciales pero continúan en la precariedad.

A lo largo del foro se presentaron experiencias que demuestran que crear empleo digno es posible. Entre ellas, la iniciativa Zero Chômage de Longue Durée (Cero Paro de Larga Duración), nacida en Burdeos, o OSUN Initiative, que impulsa proyectos locales de inserción y economía circular. Estas experiencias pusieron de relieve que la ESS no se limita a la creación de empleo, sino que promueve la participación, la autonomía y la contribución comunitaria como dimensiones inseparables del trabajo.

El día, 29 en la «Table Ronde, Salle C2» se presentó la ponencia: “Mujeres, poder e inclusión: iniciativas innovadoras para una economía social y solidaria transformadora”, moderaba la mesa Salima Chitalia y participando Juliana Millán, directora de programas de la Asociación de Trabajo Interdisciplinario ATI de Colombia; Éric Kpogba, presidente de la asociación Grandir avec le rugby de Benin; y Patricia Solaun por parte de Economistas sin Fronteras. 

Patricia Solaun habló acerca del papel de las mujeres migrantes en la Economía Social y Solidaria, y expuso una propuesta metodológica para favorecer un diálogo de saberes entre mujeres autóctonas y migrantes, reposicionando los conocimientos del Sur global para impulsar alternativas de transformación social. Mujeres, poder e inclusión: iniciativas innovadoras para una economía social y solidaria transformadora.  Podeis leerla en esta pagina. 


Aprendizajes desde el territorio

Uno de los momentos más ilustrativos del foro fue la visita guiada al barrio de Saint-Michel, organizada por la asociación Alternative Urbaine. Durante el recorrido conocimos iniciativas que muestran cómo la ESS puede transformar un entorno urbano desde lo local.

En La Planche Bois, un taller de carpintería abierto al vecindario, profesionales y vecinos colaboran en proyectos formativos y de producción. La épicerie solidaire recupera alimentos “no vendidos” del mercado cercano y ofrece empleo a personas en riesgo de exclusión. En el Marché des Douves, diferentes asociaciones comparten un espacio de encuentro y programación cultural.

También visitamos un huerto urbano comunitario que cuenta con garantía legal de uso como espacio verde colectivo, y Amos Boutique, una tienda de ropa de segunda mano que impulsa campañas de sensibilización sobre el consumo textil. Una de ellas consistió en dejar durante un día toda la ropa recogida en la calle, para mostrar visualmente la magnitud del desperdicio.

Políticas públicas que acompañan

Varios paneles del GESEF 2025 se centraron en el papel de las instituciones en el fortalecimiento de la ESS. Se presentó el ejemplo del departamento francés de Gard, que ha desarrollado una estrategia conjunta con los agentes locales. Su principal innovación es la convocatoria de “comunes”, que financia proyectos colectivos surgidos de las necesidades del territorio, sustituyendo la lógica competitiva por la colaboración.

Este enfoque territorial busca construir políticas públicas que acompañen y den continuidad a las iniciativas sociales, en lugar de limitarse a apoyos puntuales.


Recuperar las herramientas colectivas

Otro de los mensajes fue la necesidad de recuperar los marcos y acuerdos que ya existen para proteger los derechos laborales y sociales: la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Declaración de Filadelfia o los estándares internacionales de la OIT. En muchos casos, recordaron las ponentes, no se trata de inventar nuevas normas, sino de cumplir las que ya están en vigor.

Esa idea enlazó con un consenso general: la ESS no puede avanzar sin participación y sin políticas públicas coherentes. Garantizar que todas las personas puedan decidir sobre su futuro, tener voz y capacidad de incidencia, fue un punto compartido en todas las mesas.


Un cierre con mirada común

El GSEF 2025 dejó la impresión de que la ESS está consolidando un espacio propio a escala global. Las experiencias locales, aunque diversas, comparten principios que las conectan: la sostenibilidad, la cooperación y la justicia social.

Para Economistas sin Fronteras Euskadi, la participación en Burdeos fue una oportunidad para reforzar alianzas y traer aprendizajes útiles a nuestro contexto. El foro sirvió para recordar que los cambios económicos no se decretan, sino que se construyen desde la práctica y la cooperación.

De vuelta a casa, queda la sensación de que los caminos abiertos por la ESS —a menudo discretos y lentos— están contribuyendo a sostener comunidades más fuertes y resilientes. En Burdeos se vio con claridad que esas redes existen, que crecen y que son hoy una de las respuestas más sólidas frente a los desafíos sociales y ecológicos de nuestro tiempo. 

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