El pasado 11 de marzo, en un Bilbao envuelto en la habitual lluvia invernal, el Cineclub FAS acogió un cine-fórum organizado por Economistas sin Fronteras, el Colegio Vasco de Economistas y el propio Cineclub. La película seleccionada para la ocasión fue Libertad, de Clara Roquet, una obra que invita a reflexionar sobre migración, desigualdad y las relaciones familiares afectadas por estos procesos.

La presentación estuvo a cargo de Txaro Landa, en representación de Cineclub FAS, y Ane Gobbetti, de Economistas sin Fronteras. Ambas destacaron la relevancia de estos encuentros, que se celebran dos veces al año: uno en diciembre, con motivo del Día de los Derechos Humanos, y otro en marzo, en torno al 8M. En ambos casos, el objetivo es generar un espacio de debate sobre cuestiones de justicia social.
Una vez iniciada la proyección, Libertad trasladó a la audiencia a un verano de cambios en la vida de Nora, una adolescente que establece una relación especial con Libertad, la hija de la trabajadora del hogar de su familia. A través de su vínculo, la película expone con sutileza las diferencias de clase y las realidades paralelas que coexisten en una misma sociedad.

Una historia que invita al análisis
Tras la proyección, el debate estuvo moderado por Stella García, historiadora argentina especializada en migraciones internacionales y fundadora de la asesoría y consultoría «Migrantoria». Junto con ella también estuvo Khryse Alva, profesional en el ámbito de la educación no reglada en el Gobierno Vasco e integrante de una familia con una historia de migración.
Uno de los primeros puntos abordados fue el papel de la abuela en la película. Khryse Alva señaló que su presencia es clave para comprender la historia de Libertad y la “cadena de cuidados”, un fenómeno en el que las mujeres migrantes asumen el trabajo de cuidado de otras familias mientras sus propias redes familiares quedan fragmentadas”.
Stella García profundizó en este concepto, subrayando que las mujeres migrantes han ocupado históricamente el rol de cuidadoras, permitiendo que otras mujeres puedan desarrollarse profesionalmente. Esta realidad genera vacíos afectivos y fracturas intergeneracionales, algo que la película expone de manera clara y sin necesidad de grandes discursos.

Durante la conversación, se destacó la dificultad del diálogo entre madres e hijas en contextos migratorios. Libertad refleja con gran sensibilidad estas relaciones marcadas por la distancia y la falta de referentes comunes, donde la comunicación muchas veces se reduce a miradas que dicen más que las palabras.
Derechos, oportunidades y desafíos
Uno de los momentos más significativos del debate fue cuando Stella García planteó la necesidad de hablar de derechos en lugar de privilegios. Poder crecer en compañía de la familia debería ser un derecho garantizado, pero las dinámicas económicas y laborales obligan a muchas personas a migrar, separándose de sus seres queridos en busca de oportunidades.
Khryse Alva compartió su experiencia personal, recordando su infancia cuando su madre emigró a Bilbao. Explicó cómo, a pesar de la comunicación constante, la distancia generaba barreras difíciles de salvar. Su testimonio aportó una dimensión más cercana y real a la discusión.
El público también participó activamente, con diversas interpretaciones sobre el mensaje de la película. Mientras algunas personas consideraron que Libertad ofrece una visión pesimista sobre la posibilidad de romper con las estructuras sociales impuestas, otras destacaron que el final deja abierta la opción de un futuro distinto para la protagonista.

Un aspecto que generó interés fue el protagonismo de la abuela con Alzheimer. Se debatió sobre su papel dentro de la historia y su paralelismo con la propia Libertad, ambas en busca de una independencia que les resulta esquiva.
Conclusiones y reflexiones finales
El debate concluyó con una reflexión sobre la importancia de las políticas públicas para garantizar equidad de oportunidades. Como se destacó en la sesión, no todas las personas parten desde la misma posición, y el acceso a derechos fundamentales como la educación y el empleo digno es clave para reducir desigualdades estructurales.
Al finalizar el evento, Bilbao seguía cubierto por la lluvia, pero en el interior del Cineclub FAS quedaba la sensación de haber participado en una conversación enriquecedora. Porque, cuando el cine consigue interpelar y generar preguntas, se convierte en una herramienta de transformación social que va más allá de la pantalla.
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