ECONOMISTAS DE CINE

Una respuesta a «ECONOMISTAS DE CINE»

  1. Desde fuera de la comunidad econf3mica no se ennietde bien cf3mo estos modelos estoce1sticos de equilibrio general han llegado a tener tanta influencia en la economeda como disciplina (economics). A cualquier ingeniero o fedsico la basta un primer vistazo para ver lo que son: un juguete extremadamente ingenuo (Los mateme1ticos son ingenuos por naturaleza. Solo les importa la consistencia mateme1tica no es uso, el significado que se intente dar a esa mateme1tica). No es importante que sus ecuaciones este9n trivialmente bien encajadas porque estas ecuaciones no se refieren a ninguna magnitud econf3mica real. El consumo, el ahorro, el empleo, el crecimiento econf3mico o la inversif3n que aparecen en esos modelos solo son ficciones contables sin relacif3n alguna con la economeda. Estos modelos no tratan de reflejar los fenf3menos econf3micos sino que sirven para revestir de respetabilidad esa patraf1a que forma el punto de vista oficial y que justifica la estructura de poder en el mundo.(Como muestra humoredstica de hasta que9 punto son tontos estos modelos, basta ver que el juguete dine1mico que usa el Banco Central del Euro para modelizar la economeda europea este1 formado por interaccif3n entre tres engranajes: los consumidores, las empresas y el regulador monetario. En el intento de reflejar el funcionamiento de una economeda que directa o indirectamente este1 estatalizada en un 85%, curiosamente, no se incluyen a los estados y horripilantes engendros destructores de riqueza como “Airbus” son consideradas “empresas” “empresas en busca de un beneficio”)No estoy de acuerdo con esa clasificacif3n en tres grupos contendreda todas los puntos de vista sobre esta “crisis”. Hay quien, como yo, piensa que la situacif3n es mucho me1s severa, mucho me1s fundamental y no este1 embridada ni es administrable.Es fe1cil verlo si uno es un profano y no ve la economeda a trave9s del prejuicio keynesiano o a trave9s de la “representacif3n contable” de la economeda.Que habeda una burbuja inmobiliaria era algo palpablemente evidente y que esa burbuja era insostenible y colapsareda era algo tambie9n evidente para cualquier ciudadano de a pie9. Sin embargo la burbuja inmobiliaria es anecdf3tica aqued. Fue solo el intento desesperado (y deliberado), el faltimo posible, de prolongar un poco me1s el funcionamiento de un mecanismo que lleva destruyendo la riqueza del mundo desde hace, al menos, 30 af1os.Ni el estallido de la burbuja, ni la propia burbuja inmobiliaria han causado la destruccif3n de riqueza que nos empuja a esta profunda y larga depresif3n econf3mica que ahora comienza. Solo han supuesto el fin del espejismo, la caedda del velo que ocultaba (y afan oculta para algunos) la realidad econf3mica que se escondeda tras la “bonanza” econf3mica de los faltimos 30 af1os. Ahora podemos ver que somos pobres, que la economeda lleva contraye9ndose cada af1o, todos los af1os, en los faltimos 30 af1os, que llevamos una generacif3n y media descapitalizando y consumiendo el ahorro que habedamos heredado.La depresif3n sere1 larga (25 af1os) y profunda en el mejor de los casos (y dudo mucho que haya tanta suerte) porque requiere reconstruir, desde cero, el ahorro del mundo, un ahorro que es imprescindible para financiar el desarrollo del mundo y que hoy es inexistente. (Y no, el “ahorro” sintetizado por los bancos centrales no servire1. Y no, tampoco servire1 reconstruir con papel del valor de papel de los pasivos financieros del sistema).Todo ahorro existente en el mundo, toda posible fuente de financiacif3n, es solo una ficcif3n contable. Comenzar a pensar en cf3mo salir de esta depresif3n, la mayor en la historia econf3mica de la humanidad, requiere ver este hecho elemental aunque difedcil de ver si no se desecha por completo el modelo contable al uso de la economeda.

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