Cuando la ciudad se convierte en espacio de aprendizaje



El 15 de abril por la tarde, Zorrozaurre (barrio de Bilbao) se convirtió en algo más que un escenario urbano en transformación. Durante unas horas fue aula, laboratorio y punto de encuentro entre miradas distintas: la de un grupo de estudiantes de la Universidad de Leeds y la de quienes habitan, analizan y acompañan estos procesos desde lo local, como Economistas sin Fronteras

Este grupo de estudiantes, había llegado a Bilbao para recorrer del 13 al 17 de abril la ciudad viendo su geografía crítica. Acompañados por Miguel Virizuela, profesor vinculado a la Facultad de Economía de Sarriko, el grupo fue construyendo un itinerario poco habitual: caminatas, trayectos en transporte público, visitas a barrios concretos, recorridos por la ría y encuentros con colectivos locales. La ciudad se transformaba así en un texto vivo, lleno de pistas sobre su pasado industrial, su presente en transformación y los futuros que se proyectan sobre ella.


De Abandoibarra a Zorrozaurre: dos relatos urbanos

La tarde del 15 de abril llegaba después de una mañana en Abandoibarra, donde el relato de la regeneración urbana se presenta con claridad: arquitectura emblemática, espacios ordenados, una imagen reconocible a nivel internacional.  Zorrozaurre ofrecía otra textura. Aquí el proceso sigue abierto, las tensiones se hacen visibles y las preguntas emergen con más fuerza. El paso de un espacio a otro permitía entender que la transformación urbana contiene múltiples capas y lecturas. 


Entrar en Vicinay: un espacio para pensar en común

La sesión de la tarde tuvo lugar en las antiguas instalaciones de Cadenas Vicinay, hoy convertidas en un espacio de uso comunitario. Allí se desarrolló un taller que combinó observación, conversación y trabajo colectivo. 
Ane, técnica de Economistas sin Fronteras, facilitó el encuentro aportando una mirada situada, desde su experiencia como vecina. Tras un primer recorrido por la zona —entre edificios nuevos, estructuras industriales y espacios en transición— el grupo se organizó en tres equipos.  

Cada equipo elaboró un mapa de Zorrozaurre. El ejercicio iba más allá de representar calles: se trataba de dibujar relaciones, identificar tensiones y anticipar posibles transformaciones. El mapa funcionaba como herramienta para pensar el territorio desde una perspectiva críticas


Regeneración urbana: claves para entender el proceso

El eje del taller giraba en torno a la regeneración urbana como un fenómeno complejo. En el caso de Zorrozaurre, este proceso implica la demolición de estructuras existentes, el uso intensivo de materiales y energía y una fuerte inversión pública que facilita nuevas dinámicas económicas. A partir de esta base, surgieron preguntas fundamentales:
  > ¿Qué actores impulsan estos cambios?
  > ¿Cómo se distribuyen sus beneficios?
  > ¿Qué impactos generan en el tejido social?

La conversación conectó escalas distintas, desde grandes estrategias urbanísticas hasta experiencias cotidianas.


La voz del barrio

El testimonio de Ane aportó una dimensión especialmente valiosa. Su experiencia como vecina permitió aterrizar el análisis en la vida diaria. Las preguntas del alumnado se centraban en cuestiones muy concretas: dónde comprar, cómo socializar, qué servicios existen. Las respuestas dibujaban un barrio con limitaciones en infraestructuras básicas y dependiente de otras zonas para cubrir necesidades cotidianas .

La conversación avanzó hacia el acceso a la vivienda. El aumento de los precios y la construcción de nuevas promociones apuntan a una transformación del perfil social del barrio. Este proceso abre interrogantes sobre la permanencia de la población actual.


Contrastes en el territorio

El recorrido por Zorrozaurre permitió observar contrastes significativos. La cercanía entre nuevos equipamientos educativos y espacios habitados por personas en situación de sinhogarismo evidenciaba la coexistencia de realidades muy distintas. Estas situaciones ayudaban a comprender que los procesos urbanos afectan de manera desigual. El desarrollo de nuevas infraestructuras convive con dinámicas de exclusión y vulnerabilidad.

También aparecieron referencias a posibles desalojos y a la incertidumbre que atraviesan algunas personas que viven en estos espacios. El futuro del barrio se proyecta con grandes inversiones, mientras ciertas realidades presentes quedan en una situación frágil.


Dibujar para comprender

El trabajo en grupo permitió materializar muchas de estas reflexiones. Los mapas elaborados incluían zonas en transformación, espacios de conflicto y áreas con potencial desarrollo. El proceso de debate resultó tan importante como el resultado final. Las preguntas se dirigían tanto a Ane como a Miguel Virizuela, generando un intercambio continuo entre conocimiento académico y experiencia local.

A lo largo de la sesión, Zorrozaurre se fue entendiendo como parte de un modelo de ciudad más amplio. Conceptos como “smart city” o la integración de actividades productivas en el entorno urbano aparecieron en el debate. La idea de un “pequeño Manhattan” sintetizaba algunas de las aspiraciones del proyecto. Este enfoque conecta la regeneración urbana con dinámicas económicas donde la inversión pública actúa como motor para atraer capital privado.

El análisis también incorporó las relaciones sociales del barrio. Las dinámicas entre distintos colectivos, las percepciones de seguridad y las formas de convivencia forman parte del proceso de transformación. Estos elementos muestran que la regeneración urbana actúa sobre el espacio físico y también sobre las relaciones sociales y las percepciones colectivas.


Una experiencia significativa

La sesión generó un espacio donde las preguntas complejas tenían cabida. El alumnado aportaba herramientas analíticas desde la geografía, mientras que las voces locales ofrecían contexto y experiencia. Este cruce de miradas permitió construir un conocimiento compartido, basado en la reflexión crítica y la observación directa.

Al final de la tarde, Zorrozaurre había funcionado como un espacio para entender procesos más amplios: la transformación urbana, las dinámicas económicas y las tensiones sociales que las acompañan. La participación de Economistas sin Fronteras contribuyó a conectar estos elementos con cuestiones de justicia social y derecho a la ciudad.

La visita a Zorrozaurre sintetiza el espíritu del viaje. Se trata de aprender a observar la ciudad más allá de sus imágenes más visibles, identificando las dinámicas que la configuran. Bilbao aparece como un territorio diverso, donde conviven espacios consolidados y áreas en transformación. Ese contraste permite comprender mejor la complejidad urbana.


Preguntas que continúan

Al terminar la sesión, el grupo se llevaba más preguntas que respuestas. El mapa de Zorrozaurre había cambiado, y con él, la forma de interpretar ese espacio. Las cuestiones permanecen abiertas: qué modelo de ciudad se construye, quién puede habitarla y cómo se reparten sus beneficios.

Experiencias como esta convierten un recorrido urbano en una oportunidad para reflexionar colectivamente y profundizar en el conocimiento del territorio.

 

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