Durante años la pobreza ha sido asociada a personas desempleadas o inactivas, pero son cada vez más los grupos que viven en la pobreza a pesar de cobrar salarios, no estar paradas ni inactivas. La mayoría de estos nuevos pobres son mujeres, es por lo que se ha denominado feminización de la pobreza.
Esto pone de manifiesto la organización social en torno a los mercados, donde la primera preocupación es la generación de rentas y no la satisfacción de necesidades humanas, como la reproducción de la vida, que hoy en día sigue invisible a los ojos de las administraciones.



