La propuesta de la UE plantea que el impuesto grave todas las transacciones sobre instrumentos financieros entre instituciones financieras en el caso de que al menos una de las partes en la transacción esté establecida en la UE. El intercambio de acciones y bonos se gravará con un tipo del 0,1 % y los contratos de derivados, con un tipo del 0,01 %. Según la UE de este modo se podrán recaudar 57 000 de millones de euros al año. La Comisión ha propuesto que el impuesto entre en vigor el 1 de enero de 2014.



