LA FALACIA DE LA LIBRE COMPETENCIA

  En la cultura occidental, modelada por el liberalismo económico y el capitalismo de los últimos dos siglos, se ha considerado que la competencia es, junto con algunos de sus componentes -el libre mercado, el éxito personal a través del logro individual y el emprendimiento-, como un valor, una aspiración buena por sí misma. Esa visión permea a través del cine, la televisión y los patrones publicitarios hacia las políticas públicas y los programas de educación de niños, jóvenes y adultos. Sin embargo, cuando se descubre que, a pesar de la ortodoxia económica seguida dócilmente en México en los últimos 24 años la pobreza sigue presente y creciendo, toda la sociedad se sorprende y la gente se pregunta ¿qué hemos hecho mal?     La inoperancia de las políticas públicas tendientes al bienestar social persistirá mientras no se reconozca que es el sistema económico preponderante el que las sabotea. Tal vez el cambio de sistema económico sea algo demasiado grande y complejo para realizar en el corto plazo. Pero es factible que con un cambio de enfoque a nivel de políticas públicas locales se logre, de forma progresiva, ese objetivo. Esto es, resolviendo los problemas locales con visión global.   Leer más  

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