
La muerte de 15 subsaharianos que intentaban entrar a España reabre el debate sobre la reacción de la sociedad frente a este tipo de sucesos.
¿Nos duele menos el dolor de ‘los de fuera’? ¿Estamos tan centrados en nuestros propios problemas que los de los demás nos importan menos?
Ramón Muñagorri, abogado y secretario de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo, cree que «es indudable que en estos momentos una de las coartadas del sistema es generar una especie de enfrentamiento entre los excluidos de aquí y de allí, argumentando que no podemos ayudar a África cuando tenemos pobreza aquí, diciéndonos que primero van los nuestros y después los otros».
Débora Ávila, profesora de Antropología en la UCM y participante de la «red de apoyo mutuo entre gente autóctona y gente migrante», comenta que a diferencia de lo que propone el Estado de bienestar, basado en cierta idea de, esta forma de gobierno –hegemónica desde mucho antes de que estallara la crisis– «se apoya en la diferencia como hecho natural para transformarla en desigualdad, que es lo que se piensa que activa al ser humano, lo motiva a ser emprendedor, a buscar soluciones individuales a sus problemas y a competir con los demás para mejorar».
«Si uno analiza cualquier política neoliberal –educativa, sanitaria y, por supuesto, de extranjería–, se da cuenta de que las distintas normativas van generando derechos diferentes para distintas categorías de personas». Desde esa perspectiva de gobierno, la idea de la redistribución, «que haya subsidios que compensen la desigualdad», resulta negativa, «porque adormece el espíritu y rompe el juego natural de la competencia. Por eso los recortes sociales tienen que ver con quitar estas ayudas».
En este contexto, la crisis es un escenario ideal «para dar otra vuelta de tuerca a unas políticas que llevan pensadas mucho tiempo»:
si a la desigualdad se le suma «el discurso de la escasez», «obtienes una sociedad en la que las personas de un grupo quieren ser como las que están más arriba y ven a los de abajo como aquellos que les quieren quitar su puesto».
Este es un extracto del artículo publicado en e
l diario.es 18-02-2014
Leer
artículo completo
