18 junio, 2014
Euskadi

«La izquierda marrón»

Por Rosario Goñi “Sostenibilidad, políticas gubernamentales y modelos de desarrollo en America Latina”, con este titulo tan sugestivo asistimos a la conferencia que Eduardo Gudynas ofreció el pasado 10 de Junio en Donostia. Nos habló de sostenibilidad, confirmando algo que ya sospechábamos, al indicar que la situación ambiental  se ha deteriorado en todo Latinoamérica desde 2000 sin importar que tipo de fuerza política gobierne. Nos habló mucho de política. Expuso con claridad el rumbo que ha tomado la izquierda en America Latina y nos animó a hacer una reflexión de los nuevos movimientos que se están viviendo en nuestro ámbito nacional. Tenemos que replantear el debate sobre el tipo de desarrollo que queremos. Gudynas expuso como tanto los gobiernos de derechas y como los de izquierdas no se diferencian mucho en su posición con respecto a la protección ambiental. Todos los países se han lanzado hacia una explotación masiva de sus recursos naturales. La explotación minera y petrolera así como los monocultivos de soja están dejándonos sin Amazonía. En todos los países sin importar la orientación de la política  tienen el mismo tipo de conflictos: los derivados de  los procesos extractivos y las reivindicaciones de los  pueblos indígenas. No son casos aislados, es una corriente que afecta a todos los países. En Uruguay la minería a cielo abierto crece de manera imparable, en Argentina el fracking, en Brasil el petróleo. Las materias primas se extraen, se expolian. Los estados quieren controlar los recursos. Unos los orientados hacia la derecha benefician a las grandes empresas extractivas y a las élites locales. Pero los orientados hacia la izquierda no lo hacen mejor. El extractivismo de los gobiernos “progresistas”, para Gudynas no se pueden calificar de izquierdas, controlan más los beneficios económicos y pretenden eliminar la extrema pobreza de una gran parte de su población. Los ciudadanos más pobres reciben subvenciones del gobierno. Subvenciones que por una parte son muy escasas como para poder llevar una vida digna y por otra parte son subvenciones que no revierten en mejoras para la ciudadanía sino que se utilizan para aumentar el consumismo. Tanto derecha como izquierda comparten una idea común de desarrollo. Progreso material, crecimiento, beneficio económico y visión cortoplacista. Esta izquierda marrón, como la califica Gudynas, mezcla de rojo y verde, tiene muchos problemas. Miedo a las movilizaciones que no puede controlar, es una izquierda machista,  los temas ambientales no son acuciantes, el diálogo con el pueblo es innecesario. Buscan un beneficio económico y los costes sociales y ambientales son secundarios. Su propuesta es que con el beneficio económico obtenido erradicarán la pobreza de su país. Y sí, algo ha mejorado pero quizá no lo verdaderamente importante. Se ha disparado el consumo de móviles, lavadoras y ordenadores; sin embargo el acceso al agua o saneamiento se ha mantenido constante. El PIB de los países mejora no tanto por el crecimiento de las exportaciones sino por el consumo interno.  Volvemos al círculo vicioso: más consumo, más necesidad de dinero, más cantidad de materias primas a extraer para poder consumir. Sin embargo estas políticas marrones tienen la legitimación popular, ya que ha sido la clase media baja la que se ha beneficiado de las ayudas gubernamentales.  Los pagos mensuales que da el gobierno se destinan al consumo. Se repite la locura del capitalismo en la que todo se puede comprar pensando que no hay consecuencias. Nos encontramos por tanto con Estados empresarios. Empresas estatales, mixtas y lo que se ha venido llamando capitalismo popular.  La visión que se tiene del desarrollo es la visión convencional, es una variedad de capitalismo, se subordinan al capitalismo. La justicia social se entiende como una asistencia económica a los más necesitados sin importar la degradación del medio ambiente. No hay un estado del bienestar en el que el hombre se desarrolle dentro de la naturaleza, hay un estado compensador. La idea del buen vivir opuesta a ese desarrollismo que oprime a las personas y que se veía antes en las políticas de izquierdas, se ha transformado en la idea de potenciar el desarrollo para vivir bien en un futuro. Volvemos a un concepto de desarrollo muy sesgado hacia lo económico, el desarrollo humano sostenible no se aprecia por ningún lado. Feministas, verdes, indígenas que pueden ser los que reivindiquen una posición más enfocada a ese desarrollo humano sostenible, son vistos por los gobiernos “progresistas” como funcionales para la derecha, servidores de la derecha o como grupos con ideas infantiles imposibles de conseguir. Pero Gudynas no ve esta situación de forma pesimista. Cree que en este momento se abre la posibilidad de un gran debate en la sociedad. Hay la posibilidad de replantear el concepto de desarrollo. Desarrollismo o Desarrollo humano sostenible. ¿Qué rumbo vamos a tomar? Si queréis saber más os recomiendo estas direcciones Estractivismo.com Twiter: @Egudynas @ecologia_social

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.