La prima de riesgo baja, pero la deuda no para de crecer

Por El Economista Cabreado. Publicado en economistacabreado.wordpress.com el 03/10/2013
En los últimos meses solo hay un dato de tipo económico al que el gobierno parece darle importancia y con el que intentan engañarnos con mensajes de optimismo. Hablo de la bajada en la prima de riesgo. A Montoro, De Guindos, resto del Partido Popular y algunos tertulianos de televisión se les llena la boca al hablar de la bajada del tipo de interés que pagará nuestro país por el dinero que ahora pide prestado a los mercados. Incesantemente elogian sus políticas económicas que han hecho recuperar la confianza en los mercados. Confianza a la que le dan una gran importancia, de manera que ahora nos prestan dinero por ejemplo a un 4,3% en vez de a un 6,5%. Lo que no explican con las mismas ganas sobre este abaratamiento del endeudamiento es que no es nada más que eso: endeudamiento. Cada vez que el Estado subasta deuda pública condena a nuestro país a depender más todavía de esos “mercados” y nos coloca bajo su control. Lo explicaré con un símil a nivel ciudadano que demuestra que no es tan bonita esa bajada de la prima de riesgo mientras el país siga endeudándose sin un plan claro ni unas medidas eficaces para hacer que aumenten nuestros ingresos y que crezca nuestra economía. El alardear de que pagar menos por la deuda en nuestro país es tan bueno sería como si el banco te bajara el diferencial de tu hipoteca o bajara el euribor (como ha ocurrido) y eso significara que te pudieras permitir el lujo de pedir una ampliación de hipoteca o una segunda hipoteca al banco aunque no la puedas pagar. No vería normal que nosotros pidiéramos ese préstamo nuevo ni vería normal que el banco nos lo concediera. Además imagina que esa segunda financiación te la gastes, por ejemplo, en cambiarte el coche por uno más rápido (aunque tu anterior coche siguiera funcionando perfectamente), en comprarte una televisión nueva o en pagarle todos los caprichitos y vicios a tus hijos (aunque ellos no se lo hayan merecido porque no han aprobado en el colegio y sus vicios sean muchos) en vez de pagarles unas clases particulares para que aprueben y tengan un mejor futuro o apuntarlos a un deporte para que tengan una vida más sana. Se podría comprender que se invirtiera ese dinero prestado en intentar desarrollar ese negocio al que llevas tiempo dándole vueltas o que le pagues un máster a uno de tus hijos para que sea el quien te ayude con la hipoteca cuando consiga un buen empleo o desarrolle una buena idea en un futuro, pero no que lo despilfarres. Pues eso es lo que está haciendo nuestro Gobierno. Pedimos dinero prestado a bancos alemanes, Gobiernos árabes, al Gobierno chino o a fondos de inversión para gastarlo en tener trenes más veloces, más kilómetros de alta velocidad, aeropuertos que no se necesitan, autopistas ruinosas y otras caras infraestructuras. Los niños que no aprueban son nuestra clase política, sus asesores, sus coches oficiales, sus traductores, sus dietas y sus duplicadas administraciones que siguen despilfarrando nuestro dinero y el que piden fuera sin tener un plan de ingresos viable que pueda sacarnos de este agujero y reactivar la economía. Otros niños mimados son los ricos y grandes empresas, a las cuales se les permite llevarse su dinero y negocios a paraísos fiscales, se les permite absolutamente todo aunque cada vez paguen menos impuestos y despidan a más gente para aumentar sus beneficios. Y no nos olvidemos de los dos hijos tontos: la Iglesia y el Ejército. Dos partidas que siguen sin inmutarse a los recortes de los presupuestos del Estado y que no contribuyen de ninguna manera a mejorar nuestra situación económica ni nuestro bienestar. Estos dos si que necesitaban un “hermano mayor” que los pusiera firmes. El Gobierno desprecia la educación y la sanidad, no invierte en I+D para que las nuevas ideas hagan fluir nuevos sectores, no ayuda al emprendedor a dar salida y alas a sus proyectos. No invierte en nuestros jóvenes ni en su capacidad, despreciando a quienes se tienen que hacer cargo del país en unos años, empujando a esas generaciones a huir del país o a ser condenados a la precariedad. Tampoco endurece los impuestos y las penas por evasión a las grandes empresas y defraudadores para hacer crecer los ingresos del estado y así devolver la deuda que tiene con los mercados. No recorta en partidas innecesarias como la dotación a la Iglesia o el gasto militar. Lo único que hace es seguir endeudándonos y para colmo alardean de lo bien y barato que lo hacen. Cuando tú tienes una hipoteca y no puedes pagar, el banco no va a tener ningún remordimiento ni va a dudar ni un segundo en embargar tu casa, la única manera de que un banco te preste más dinero es que tu tengas más propiedades que avalen el préstamo, de esa manera si tu no pagas no solo te quitaran tu casa sino que también se la quitaran a todo el que te avale. A ese banco no le importa que tú salgas del hoyo, solo quiere más y más. Pues resulta que los mercados funcionan de la misma manera, el único motivo por el cual esos mercados nos siguen prestando dinero es porque un país tiene mucho que embargar y cuanto más grande se haga la pelota de la deuda más nos podrán embargar en un futuro. Yo tengo la teoría (y llamadme loco) de que un día llegará por ejemplo el Gobierno chino (uno de los grandes compradores de deuda pública) y cuando no podamos pagar lo que les debemos ni tan siquiera vaciando la hucha de las pensiones, nos exigirá, por ejemplo, que le demos alguna de nuestras islas, algún aeropuerto libre de impuestos, nuestros recursos naturales, nuestro espacio aéreo o vete a saber… Y nuestro Gobierno tendrá que aceptar ya que así lo dice el artículo de nuestra Constitución que el PPSOE cambió sin nuestro permiso. Ese padre irresponsable llamado Gobierno sigue haciendo crecer esa deuda a nuestra costa de nuestro futuro, nuestro bienestar, el salario del empleado público y nuestras pensiones. Esta semana se han publicado los presupuestos para el 2014 y hemos podido ver datos como que la deuda alcanzará el 99,8% del PIB el año que viene, el mayor porcentaje de la historia. Además pagaremos la friolera de 36.590 millones de euros en intereses (no de deuda, solo de intereses de esa deuda) y que la emisión de deuda este año ha sido de 243.888 millones de euros. Montoro y De Guindos con la ayuda de los medios nos engañan con su neolengua diciendo que la bajada de la prima de riesgo nos ha ahorrado 5.000 millones de euros pero realmente significa que en vez de pagar 41.000 millones en intereses vamos a pagar esos 36.000 (ahorro insignificante si se compara con los 37.000 millones de euros que se inyectaron en la banca y que el FROB da por perdidos), pero de los 243.888 impagables millones que nos van a dejar de deuda para el futuro y de las consecuencias de este endeudamiento no hablan ni una sola palabra.En resumen: la bajada de la prima de riesgo, el único dato económico que el Gobierno remarca como positivo, no es más que una farsa que intenta tapar lo endeudado que está nuestro país. Lo único que os pido y por lo que he escrito este texto es que no os creáis los malditos eufemismos, neolengua y juegos de palabras de nuestros dirigentes que intentan maquillar y esconder el desastroso modo con el que están afrontando la situación económica. Cuando oigáis esa repetida frase de “habéis vivido por encima de vuestras posibilidades” pensad que los que han vivido por encima de sus posibilidades son nuestros últimos Gobiernos y que seguirán haciéndolo porque los avalistas que seremos embargados en un futuro seremos nosotros.  Os envío un abrazo que me tendréis que devolver algún día… pero a un interés muy muy bajito. El Economista Cabreado.

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