En 2015 concluye la agenda de desarrollo diseñada en el año 2000 y las Naciones Unidas valoran los progresos en un último informe.
La Agenda fue diseñada con el apoyo de 199 Jefes de Estado con la intención de acabar con toda forma de pobreza en el mundo, por primera vez se establecían unas metas medibles asociadas a los indicadores del Desarrollo humano sostenible, y también por primera vez existía compromiso por parte de los países ricos en la lucha por este tipo de desarrollo.
En su momento la Agenda del milenio fue un gran logro, por primera vez había un acuerdo y una hoja de ruta para combatir las injusticias derivadas de la pobreza y la desigualdad en el mundo. Sin embargo pronto la Agenda del milenio manifestó grandes carencias en su diseño, principalmente en lo que se refiere a la relevancia que tiene la igualdad y la defensa del medio ambiente dentro de la planificación. Más allá de estsa deficiencias, los poco ambiciosos indicadores, por ejemplo se aludía a acabar con el 50% de la pobreza en el mundo (¿y qué ocurre con la otra mitad?), no se han llegado a cumplir en casi ningún caso. Es significativo que el único objetivo que suponía un compromiso para los ricos: "lograr una alianza mundial para el desarrollo" casi no se ha tocado.
Dejamos aquí un artículo de eldiario.es donde se desgranan los logros y fracasos de los ODM, coincidiendo con que en estos momentos está teniendo lugar la III Cumbre sobre Financiación para el Desarrollo en Etiopía.



