Parar para pensar: Una charla con el alumnado de Enfermería de Deusto

 
El pasado 18 de marzo tuvimos el placer de compartir una sesión muy especial con el alumnado del Grado de Enfermería de la Universidad de Deusto. 
  No fue una clase más del programa. No hablamos de técnicas sanitarias ni de diagnósticos médicos. Hablamos de algo igual de importante: la necesidad de parar, reflexionar y hacernos preguntas.

La oportunidad surgió gracias a un grupo de profesoras comprometidas con algo tan valioso como poco frecuente: abrir espacios de pensamiento crítico en medio del frenesí académico. Porque, en un mundo en el que la inteligencia artificial y la tecnología nos empujan a ir cada vez más rápido, detenerse a pensar se convierte casi en un acto revolucionario.

Desde Economistas sin Fronteras nos sumamos a esa pausa, proponiendo una charla que no traía respuestas, sino más bien preguntas.
                  ¿Qué economía queremos?
                           ¿Qué valor le damos al cuidado?
                ¿Cómo afecta el sistema económico actual a nuestra salud, nuestro tiempo, nuestras vidas?

El objetivo era sencillo: invitar al alumnado a tomar por un momento el control de su tiempo y decidir en qué temas merece la pena detenerse a pensar. Porque cuando dejamos que el algoritmo nos marque el camino, perdemos algo esencial: nuestra capacidad de decisión. Y eso también es salud.

Durante la charla, exploramos otra forma de mirar la economía. Una que coloca en el centro lo que de verdad importa: los cuidados. Hablamos del cuidado como un derecho universal de todas las personas y referimos los avances en esta materia en América Latina y el proceso de construcción ciudadana de un sistema nacional de cuidados en Chile.

Reflexionamos sobre cómo estos trabajos —tradicionalmente invisibilizados y feminizados— son esenciales para que la vida funcione, y sin embargo siguen siendo los menos reconocidos. En lugar de dejar el cuidado en manos del mercado o de las familias (casi siempre mujeres), propusimos entenderlo como una responsabilidad colectiva y compartida.

Este enfoque no es teórico ni lejano. Desde las entidades de la Economía Social y Solidaria (ESS) y la propia red que las aglutina (REAS) se viene impulsando en Euskadi este enfoque donde los trabajos de cuidados sean una responsabilidad colectiva y se promuevan medidas que articulen al conjunto de agentes implicados. Este es el objetivo del documento “Hacia un modelo público-comunitario de cuidados desde la ESS”.

La ESS plantea que los cuidados deben estar garantizados por sistemas públicos robustos, pero también apoyarse en el tejido comunitario y en iniciativas de economía transformadora. Una economía que cuida, que sostiene la vida, que pone a las personas en el centro.

También quisimos acercar al alumnado algunos proyectos reales que están haciendo las cosas de forma distinta, desde la ESS. Iniciativas como Raiz, un equipo de apoyo social comunitario, o Zain, que trabaja en la protección de la infancia y la adolescencia. O experiencias consolidadas como Servicios Sociales Integrados (SSI).

Todos ellos comparten una visión distinta de la salud: una salud integral, donde la persona no es un objeto pasivo que “recibe cuidados”, sino un sujeto activo que participa, decide, se informa y se acompaña. Una salud entendida no solo como bienestar físico, sino también mental, emocional, social y comunitario.

Gracias a las profesoras que hacen posible estos espacios. Gracias al alumnado que se atreve a mirar más allá del temario. Y gracias a quienes siguen creyendo que cuidar es un derecho universal, y también una forma de transformar el mundo.

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