Los alimentos cercanos y tradicionales son cada vez más difíciles de encontrar. Los mercados alimentarios de proximidad están desapareciendo constantemente. Los/as pequeños/as productores/as y los pequeños comercios están asfixiados por la presión de las grandes superficies.
Las administraciones y los poderes públicos pueden, y deben, tener un rol determinante para impulsar estos mercados alimentarios locales y no únicamente con acción legislativa y presupuestaria sino como consumidores o “compradores” de alimentos.
Desde la campaña “Cortocircuito” creemos que es imprescindible y urgente la puesta en marcha de una política pública que impulse y favorezca las iniciativas de compra pública de alimentos basada en una producción local y familiar.



