Poder global y sociedades dóciles
Dicen que es tiempo de “nuevas tribus”, de buscar nuevos lazos sociales que constituyan nuestra morada: el mundo es muy grande e inestable y el individuo muy frágil2. Por otra parte, el ser humano no anda solo, no viene solo al mundo. Las personas estamos ligadas por la palabra, por nuestros actos, por instituciones, por nuestros inconscientes, por nuestras necesidades, por intereses, por nuestros grupos de referencia y de apoyo. Juntas componemos y recomponemos nuestros lazos de acuerdo a lo que creemos justo y conveniente. Una recomposición que es cotidiana y a la vez conformada por pautas sociales que escapan de nuestro control inmediato. Así, muy frecuentemente las direcciones a seguir vienen marcadas desde “arriba”. Si los problemas sociales se reproducen y no hay interés en cambiar el orden vigente, las elites se afanarán por renovar las explicaciones y los consensos para no ver dañada su legitimidad. Bajo la mundialización capitalista las “nuevas tribus” han de tener, para quienes detentan el poder, forma de “opinión pública mundial”: que sean favorables a mensajes cerrados, no críticas con respecto a emisores y contextos; que tengan opiniones, pero que no supongan contestaciones sociales.





