Este informe realizado por Social Watch muestra las crecientes desigualdades y la desregulación que las finanzas están despojando a la gente de lo que por justicia le corresponde de los beneficios de la prosperidad mundial. Nuestros niños heredarán la carga de la deforestación, desertificación, pérdida de biodiversidad y del cambio climático. Para revertir esta tendencia la promesa de dignidad universal que comportan los derechos humanos tiene que ser puesta en práctica y los derechos de las futuras generaciones deben ser reconocidos y defendidos a carta cabal.




