¿Sabes lo qué sucedió en nuestro Impulsing_IntercooperacionESS? Aquí te lo contamos

Ya lo dijo Alicia Valdés en una conferencia en el Institut de humanitats retomando la idea que introdujo Judith Butler al hablar de la interdependencia de los cuerpos: nuestros cuerpos no aguantan solos. No nacemos, vivimos, ni morimos solos. Dependemos de los otros para sobrevivir y por tanto, debemos escapar de pensar en los cuerpos en términos individuales para centrarnos en la interdependencia entre los mismos, en la necesidad del otro para poder funcionar. En el hecho de que no existe algo así como “un hombre hecho a sí mismo”, algo que ya expresaba Bill Gates padre cuando se pronunció a favor de mantener el impuesto de sucesiones explicando que ni él ni su hijo habían inventado internet: todo hombre hecho a sí mismo ha utilizado en realidad la vasta infraestructura que los contribuyentes han pagado, la ha necesitado y ha privatizado el beneficio obtenido. Porque los cuerpos se necesitan unos a otros y necesitan de las estructuras que hemos construidas conjuntamente para cuidar de ellos, desde el sistema de cuidados al sistema bancario.

En el Impulsing IntercooperacionESS  del 18 de abril, en el Espacio Ecoo de Lavapiés, partíamos del reconocimiento de esa interdependencia y esa necesidad de los otros para sobrevivir y desarrollarse en total potencialidad. En este espacio, reunimos a diversos actores de la economía social y solidaria con muy diversos proyectos que tenían todos algo en común: el poner la economía al servicio de las personas, y las necesidades humanas y ambientales por delante del beneficio económico, entendido como un medio supeditado al bienestar individual y colectivo. Sin embargo, sacar adelante estos proyectos puede no ser demasiado fácil, y desde luego será mucho más complicado tratar de hacerlo solos, obviando la interdependencia de la que hablábamos antes. Por eso, en ESF junto al Mercado Social de Madrid (MES)  organizamos este espacio donde los diferentes emprendedores pudieron compartir opiniones, riesgos, oportunidades y fortalezas, y dónde salieron a relucir problemas comunes y posibles soluciones muy interesantes en el ámbito de esta Economía Social y Solidaria(ESS en adelante).

 Se compartieron las frustraciones entorno a tres ejes principales. En primer lugar, y de gran relevancia, se recalcó que los proyectos de la ESS no pueden surgir desde y conllevar precariedad. Justamente lo que buscamos como fin último es el bienestar de las personas, y por tanto estos proyectos no deben implicar el trabajar más horas de las pactadas de forma recurrente a cambio de salarios mínimos o apenas mínimos. Sin embargo, y entroncando con el segundo eje, cuando se acude al Estado para buscar una financiación más amigable para estos proyectos, y como una forma de evitar dicha precariedad, se encuentran varios problemas: por un lado, los funcionarios desconocen a menudo el ámbito de la ESS y les cuesta entender los proyectos, por otro lado es difícil que desde lo público se reconozca y sobre todo se tenga en cuenta positivamente los proyectos que tienen este enfoque social y solidario en temas diversos como pliegos o procesos de licitaciones, y por último estas pequeñas empresas no cuentan a menudo con la información ni los recursos suficientes de saber cómo aproximarse a lo público o realizar ciertos trámites: lo que sería el tercer eje, la gran necesidad y falta de asesoría para las pymes de la economía social y solidaria. Ante estas frustraciones compartidas también se propusieron soluciones comunes: la necesidad de un certificado de calidad para

 

las entidades de la economía social y solidaria reconocido a nivel institucional y que conlleve beneficios en los procedimientos públicos como la concesión de subvenciones, pues entendemos que la administración tiene la obligación de priorizar las empresas enfocadas en la sostenibilidad, el bienestar humano y la solidaridad; repensar la tecnología como una forma de unión y acercamiento reapropiándonos de los territorios digitales que ahora pertenecen a personas que no nos representan, crear repositorios de documentación de casos de éxito en tema de pliegos y licitaciones de otras entidades de la ESS (puesto que muchas de ellas no tienen los recursos de asesoramiento y consulta que serían necesarios); fomentar la cooperación entre las entidades de la economía social y solidaria de Madrid y la necesidad de crear grupos de trabajo que lleven a la práctica estas cuestiones…

En conclusión, la solución a los problemas colectivos se encuentra en los espacios colectivos. Socializando las experiencias, los procesos y problemas vividos y ayudándonos entre todas será como encontremos las soluciones a los problemas que nos enfrentamos a la hora de emprender desde un punto de vista social y solidario. Por ello, desde Economistas Sin Fronteras animamos a las personas y empresas de la ESS a compartir y construir en nuestros espacios.  

 

 

Queremos agradecer a Alba Monreal Rollón por participar y escribir la relatoría del encuentro. 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.