Ni los mejores goles, jugadas, ni jugadores serán suficientes para que los brasileños y brasileñas recuperen los más de 200 millones de euros que podrían haber destinado a mejorar su calidad de vida.
Por culpa de las exenciones fiscales de las que la FIFA y sus empresas asociadas se benefician, los 37 millones de brasileños que viven en la pobreza seguirán malviviendo tras el mundial.
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http://youtu.be/VhrdN8nfP70



