Algunas reflexiones sobre los cuidados en el confinamiento

Marta Cazorla

El pasado martes 19 de mayo tuvo lugar el taller virtual sobre Economía Feminista, organizado por Economistas sin Fronteras junto a Astrid Agenjo Calderón, economista feminista, Pepa Torres Pérez, del Observatorio Jeanneth Beltrán sobre Derechos en Empleo de Hogar y de Cuidados, y Rocío Abril Martín, trabajadora del Espacio de Igualdad Hermanas Mirabal.

El taller estuvo marcado tanto en su forma como en su contenido por el excepcional momento en el que nos encontramos, ya que la discusión giró principalmente en torno a las distintas prácticas y propuestas concretas que la Economía Feminista ofrece en el marco de la crisis reproductiva que el confinamiento y la pandemia del COVID 19 han puesto todavía más de relieve si cabe.

Si no pudiste seguir este taller, aquí puedes verlo ¡Esperamos que lo disfrutéis!

Resumen del taller

Astrid Agenjo señaló la voluntad explícitamente política y transformadora de la Economía Feminista en su objetivo de desvelar la importancia de las relaciones de género y los cuidados en un sistema económico cuyo objetivo es, al fin y al cabo, la sostenibilidad de una vida que es interdependiente, ecodependiente y vulnerable. La Economía Feminista cuestiona el análisis ortodoxo centrado excesivamente en el mercado como único mecanismo de satisfacción de necesidades, poniendo en valor otros ámbitos que también participan en esta labor, tales como el Estado (cada vez más “adelgazado”), los hogares o las redes comunitarias.

Aquí os podéis descargar la presentación que se visualizó:

Introducción a la economía feminista – Astrid Agenjo

Por su lado, Pepa Torres centró su intervención en el modo desigual en el que el COVID 19 ha afectado a la población. Y es que las condiciones para protegerse de esta pandemia y de sus consecuencias no son iguales y la crisis está afectando, una vez más, especialmente a mujeres, migrantes y trabajadoras en el ámbito de los cuidados.

Las empleadas del hogar son trabajadoras de primera línea que sostienen la vida, a lo largo y ancho de las cadenas globales de cuidados que protagonizan. Cargan sobre sus espaldas la ausencia de un Estado que se desentiende de su responsabilidad en lo que respecta al sostenimiento de la vida. Desde el Observatorio se denuncia que las trabajadoras del hogar están siendo doblemente maltratadas: por un lado, por sus empleadores, y, por otro, por una legislación perversa (el Régimen Especial de Empleadas del Hogar) que las hace especialmente vulnerables a la desprotección social y a la vulneración de sus derechos laborales.

Rocío Abril presentó un breve esbozo del informe realizado desde el Espacio de Igualdad Hermanas Mirabal sobre las necesidades de las mujeres en tiempos de confinamiento. Se trata de un diagnóstico con perspectiva de género a partir del cual articular una propuesta de trabajo orientado a contener las consecuencias de la crisis de cuidados y a sostener a las mujeres y las comunidades atendidas por el equipamiento municipal. 

Las trabajadoras de los espacios de igualdad han tenido que adaptarse rápidamente al incremento de demandas de asesoría psicológica y jurídica mediante una formación exprés en primeros auxilios psicológicos y unas pautas claras de autocuidado que les permitiera hacer frente al nuevo contexto y el cierre de los espacios de atención. Se ha detectado que el aumento de la carga de trabajo de cuidados en los hogares no ha sido acompañada de forma paralela por el aumento de la corresponsabilidad, lo cual ha provocado una fatiga y agotamiento brutal por parte de las mujeres, sobretodo si hay menores a cargo.

Desde el Espacio de Igualdad se pone en especial valor la coordinación con otros recursos con los que trabajar y a los que derivar casos y, en definitiva, la importancia clave de las redes. En esa misma línea, todas las ponentes coincidieron en señalar la necesidad de politizar el malestar, sacando a relucir su raíz sistémica y cuidando las redes y las alianzas comunitarias y políticas. Y, en ese sentido, reconocer y romper la barrera idiomática y cultural es una tarea pendiente a tener en cuenta.

Puedes ver la presentación de Rocío Abril en el siguiente enlace:

Una mirada de género sobre el confinamiento – Rocío Abril

Desde el Observatorio Jeanneth Beltrán sobre Derechos en Empleo de Hogar y de Cuidados se reivindica en este sentido un biosindicalismo, en palabras de Yayo Herrero, que añade a la fundamental lucha por los derechos laborales un especial énfasis en la centralidad de la vida y los cuidados. Ante la creciente demanda de empleo en el sector a raíz de la crisis del COVID y las carencias en las residencias que ha sacado a relucir, se hacen más necesarias que nunca las reivindicaciones históricas del colectivo: una transformación profunda del trabajo de cuidados alejada de victimismos y paternalismos y basada en la equiparación plena en materia laboral, la regularización y la dignidad.

Otra de las conclusiones finales del taller fue la necesidad de oponerse a la exaltación y la idealización de los cuidados femeninos y no feministas. Es imperante presionar laboral, sindical y políticamente, coincidieron todas las ponentes, para que las relaciones laborales sean más favorables a la vida y reivindicar una corresponsabilidad real tanto a nivel privado como público Esto va necesariamente ligado a una defensa de servicios públicos universales y de calidad, con las correspondientes medidas fiscales redistributivas que los sostengan. Solo así el prestigio de los cuidados se traducirá, coincidían las ponentes, en un reconocimiento social real y en mejoras concretas en las vidas de las mujeres que mueven el mundo.

Una respuesta a «Algunas reflexiones sobre los cuidados en el confinamiento»

  1. Como economista ver aplicación práctica de fundamentos teóricos de la economía feminista es lo que resaltaría del taller.

    La vehemencia y pasión de las ponentes, Dan el toque mágico al taller.

    Quizá, echo en falta reflejar distintas realidades como puede ser el medio rural y vincularlo no como espacio de "domesticidad" sino y durante esta pandemia, oportunidad perdida para explicar la posibilidad de no vivir hacinados y si en un espacio más abierto.

    En estos foros sería interesante, se pondría en valor. El urbanocentrismo en la pandemia también se ha visto.

    Saludos. Isabel
    Economista, diría yo ruralista.

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