Crónicas_ Otra economía está en marcha

Autora: Ana Cabello Cámara

Los pasados 8 y 9 de abril, nos juntamos en Madrid un grupo de cerca de 200 personas de toda España, para asistir a unas jornadas organizadas por Economistas sin fronteras. El tema de las jornadas era “Otra economía está en marcha”. En ellas se debatió sobre economía, poder y desarrollo, se pusieron encima de la mesa alternativas al sistema neoliberal actual y tuvimos la oportunidad de escuchar a excelentes ponentes que nos dieron sus visiones sobre “nuevas formas de hacer economía”.

Querría en este texto, hacer una reflexión sobre qué conclusiones he sacado y qué he aprendido de las jornadas en general y de cada ponente en particular. Allá voy:

La primera ponencia, la de Stefano Prato nos hizo reflexionar sobre las limitaciones del desarrollo en la actualidad. Como propuestas para hacer frente a estas limitaciones: reconocer la invisibilidad de los derechos humanos, crear espacios para la ciudadanía de los que las empresas transnacionales no se puedan adueñar, superar la cultura del miedo a la que estamos sometidos, y por último, dejar de pensar solamente en el concepto “pobreza” y centrarnos en el de “desigualdad”.

Los Econoplastas pusieron un toque de humor con una perfecta interpretación de una versión de “El cuento de la lechera” con el que reflexionamos sobre la verdadera esencia de la economía, la cual estamos perdiendo y hemos de recuperarla entre todos.

Ya el sábado por la mañana, en la primera mesa, Itziar Ruiz-Giménez Arrieta nos enseñó que todo depende de las gafas que tengamos puestas a la hora de analizar la realidad en la que vivimos. Nos pusimos las gafas realistas o estatoscéntricas, para quitárnoslas y ponernos las gafas neomarxistas y para quitárnoslas también y ponernos unas últimas gafas, aquellas con las que se cuestiona la hegemonía y se entiende la batalla de ideas.

José Medina, de la Mundial, nos hizo reflexionar sobre la Agenda 2030, construida en base al sistema de poder dominante, el neoliberalismo. Uno de los objetivos de la agenda es seguir creciendo, (objetivo que el neoliberalismo comparte), lo cual para muchos países es contradictorio con la sostenibilidad.

Nos preguntamos, si esta agenda se ha hecho con isonomía, es decir, con igual capacidad de influencia de todos los actores y nos preguntamos también si tienen el mismo fin todos los actores que participan en el proyecto. Nos han dado a entender que la respuesta a estas dos preguntas es afirmativa, pero si reflexionamos sobre el tema vemos que, en general, no podemos decir que haya sido así.

Con Ignacio Martinez aprendimos que son necesarias nuevas herramientas políticas que nos lleven a una democracia real. Las herramientas que tenemos ahora siguen estando en un marco estatal, no se han transnacionalizado, y los problemas de la sociedad sí lo han hecho (cambio climático, desigualdad…) No tenemos marcos de gobierno transnacionalizados con los que podamos responder a estos problemas globales y los necesitamos. Necesitamos, para ello, crear una lógica de sociedad civil transnacional  y crear nuevos espacios de toma de decisiones para la ciudadanía a nivel global.

Victor A Rocafort, acercándonos a la filosofía de Aristóteles y de Platón, me hizo preguntarme si realmente vivimos en un sistema democrático. ¿O tal vez se trate de un sistema oligocrático? Si nos detenemos a pensarlo un poco, llegamos a la conclusión de que quizá estemos más cerca del segundo. Es por ello, por lo que tenemos que actuar para cambiar el “ethos” (carácter) del régimen y para ello los ciudadanos hemos de tomar las riendas del sistema.

Carlos Mato, Concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, y Pablo Martínez Osés, experto en cooperación internacional y desarrollo nos enseñaron la diferencia entre sostenibilidad económica y sostenibilidad social. Nos demostraron, a través del ejemplo del Ayuntamiento de Madrid, que es posible financiarse gastando lo que se ingresa, sin necesidad de pedir préstamos. Y no utilizar el superávit para pagar deuda futura sin antes haber atendido a los intereses y necesidades de la población, algo que va en contra de la lógica del sistema neoliberal.

 A la siguiente mesa asistieron dos ponentes, Oscar Carpintero, de la Universidad de Valladolid, que nos habló de economía ecológica y María Eugenia Rodríguez Palop, profesora de la Universidad Carlos III, para hablarnos sobre bienes comunes. El primero de ellos,  puso sobre la mesa la necesidad de repensar el sistema, teniendo en cuenta los costes ambientales. Me llamó la atención el hecho de que actualmente ¡sólo reutilizamos el 6% de los residuos que generamos!

Necesitamos encontrar otros indicadores que tengan en cuenta estos costes ambientales, ya que, un indicador tan requerido en nuestro sistema como es el PIB, es ciego desde el punto de vista ambiental y social. Algunos que nos podemos plantear son el indicador de la huella ecológica o el de Requerimiento total de materiales (RTM).

Con Maria Eugenia Rodríguez Palop, nos adentramos en el concepto de “bien común” y nos expuso qué necesita un bien común para poder existir. En primer lugar una democracia deliberativa, no solo representativa, retomando la idea de que es necesario un empoderamiento de la ciudadanía. En segundo lugar justicia social y en tercero, autogobierno. Según Mª Eugenia R. Palop, es necesario reformular y limitar los bienes privados y a la vez, descentralizar, porque hay bienes comunes globales y otros locales. Se han de distribuir competencias dependiendo del número de personas afectadas.

 Finalmente, con la última mesa, Erika Gonzalez, nos expuso la lógica de las empresas transnacionales y como podemos hacer frente a su expansión.  Tres ideas para hacerle frente:

-Procesos de resistencia

-Crear alternativas donde primen criterios de democracia y sostenibilidad, como mercados sociales, cooperativas autogestionadas de consumo…

-Exigir regulación, con el objetivo de poner a los derechos humanos al mismo nivel que los derechos de las transnacionales.

Para llevar a la práctica esta última propuesta, Erika nos presentó el “Tratado internacional de los pueblos para el control de las empresas transnacionales”, una iniciativa que pretende someter a las empresas transnacionales a normas y reglas de protección de los derechos humanos.

Iolanda Fresnillo, de la Plataforma de Auditoría Ciudadana de la Deuda, nos comentó que debemos abordar el problema de la deuda como un problema sistémico y global. Y si es global, debemos no repetir los errores de otros países.

Por último y para cerrar la última mesa , Ricardo García Zaldívar, de ATTAC, abordó el problema de justicia fiscal existente hoy en día. Tal como él dijo, ahora los que más pagan no son los que más tienen si no los que no pueden eludir los impuestos. Nos presentó alternativas como la Tasa Tobin, un impuesto a las transacciones financieras.

Como podemos ver, las jornadas fueron una fuente de ideas, debates, reflexiones y aprendizajes. Nos reafirmamos en la idea de que sí existen alternativas y, no sólo existen, si no que son posibles. La ciudadanía ha de ser consciente de ello y hemos de ponernos a funcionar juntos y juntas. Hemos de dar a conocer las ideas que en  estas jornadas se  han debatido y actuar para conseguir la otra economía que está en marcha.

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