Crónicas_Otra economía está en marcha

Autor: Carlos Gómez Puebla

Era viernes y comenzaba a atardecer cuando empezaron las terceras jornadas de Otra Economía está en Marcha. Mis compañeros y yo llegábamos bastante cansados del viaje y esperábamos con inquietud el comienzo. Era la primera vez que acudíamos a un encuentro de este tipo, por lo tanto, la expectación era máxima. Ya durante la presentación del primer ponente intuimos que algo diferente sucedía. Stefano Prato, presidente de SID (Society of International Developement) tiene conocimientos veterinarios, no es lo más habitual en el gremio. Cuando el “economista renegado” comenzó a hablar, nuestras sospechas se confirmaron. Con un perfecto inglés que dejaba entrever un fuerte acento italiano, Stefano cuestiono el orden establecido. ¿Por qué hacemos las cosas de una determinada manera?. Existe un pensamiento económico hegemónico que nos impide dilucidar otra manera de hacer las cosas. Nos enseñan modelos y esquemas pero no el rol que la sociedad civil debe tener en la construcción del sistema. Un reflejo de todo esto es la agenda 2030, un serie de objetivos marcados para el futuro y que han sufrido terribles presiones por parte de las multinacionales a la hora de conformar la agenda. Los grandes poderes fácticos son los más escuchados, mientras el rol de la ciudadanía se va recortando cada vez más y más rápido. Los economistas que queramos cambiar las cosas debemos contar con pilares básicos como la equidad, la inclusión y el desarrollo. El desarrollo como símbolo de progreso y bienestar.

Como dijo Stefano los perdedores son desgraciadamente las personas que están en la parte negativa de la desigualdad y además están excluidas. Nosotros debemos recuperar a esta gente. Debemos pensar en prosperidad. En este sentido, Stefano incidió por ejemplo en el ámbito alimenticio. Las asimetrías que se están produciendo en este campo son muy profundas en todo el mundo. Manifestó que tenía razón su abuelo cuando desconfiaba de la estadística, porque da por hecho una equidad que no es tal. Stefano nos dio un baño de realidad cuando dijo que los problemas de los próximos años serian además de la desnutrición, que ya lo es hoy, la obesidad. Distintas caras de una misma moneda. Y Nos instó a cambiar la distribución de roles y acabar con esta etapa neo-colonial de los países desarrollados hacia los que están en vías de desarrollo.

En su alegato final, nos describió el futuro para los economistas, algo poco tratado en las facultades hoy en día, pero a mi entender necesario. El mundo exterior es la jungla e impera la cultura del miedo. La cultura del no se puede, del eres un radical, Stefano nos dijo que hay otros caminos.

Ambición en un cántaro.

Acostumbrados a sesudos libros y extensas horas de pizarra, nos sorprendió el uso de un cuento para explicar la economía. También esto es reflejo de las otras formas que explique anteriormente, pero aplicadas a la enseñanza. Una asignatura como ética que debería ser fundamental en una carrera de Economía, en muchísimos lugares no existe y si existe esta relegada al más absoluto de los anonimatos. Con todo esto, los Econoplastas a partir de “El cuento de la lechera” explicaron la ambición desmesurada. No es malo tener ambición, unas aspiraciones, pero cuando éso deja al prójimo en una situación de extrema debilidad hay que tener muchísima precaución.   A partir de un cántaro de leche se creó una situación simbólica de aberración que pasa por compra de activos, recalificaciones, paraísos fiscales, dividendos, subidas abusivas de sueldo. Si cambiamos algunos nombres del cuento tenemos la explicación de la situación actual de nuestro país contada en cinco minutos.

Poder y contrapoder.

En esta primera mesa redonda del sábado se comenzó, como se debe, haciéndonos preguntas, cuestionándonos. Itziar Ruiz Gimenez nos explicó a partir de preguntas la realidad geopolítica que se asemejaba a un gran pulpo. ¿Quién manda? ¿Para qué? Poner el ejemplo de “Juego de Tronos” nos puso sobre aviso del canibalismo que podía suponer aquello.  También usó diferentes “gafas” para explicar las distintas visiones y lecturas que se pueden hacer de la realidad.

No existe representación de la sociedad civil en las instituciones. Se está produciendo una acaparación de poder por parte de una élite capitalista y su defensa mediante leyes como la “Ley Mordaza”. ¿Cómo nos hemos convertido en el Homo Economicus? El cambio de la escala de valores ha sido escandaloso, ya no somos actores racionales. Se acabó el concepto de nación. Tienen más en común un rico/a de España con uno de Madagascar, que con una persona en situación de pobreza de su propio país. Sólo existen los de arriba y los de abajo. La socialdemocracia ha claudicado y ha dado por buenos conceptos neoliberales.

José Medina nos explicó la dificultad de abrirse paso en las altas esferas y los roles de poder. Como una élite trajeada dicta a instituciones públicas la agenda a seguir a nivel global. Por lo tanto, el pilar básico de todos iguales ante la norma queda seriamente tocado.  Profundizó en el rol de las transnacionales en la agenda 2030. No tiene ningún sentido que importantes transnacionales tengan un importante sillón en la mesa de negociación de asuntos estratégicos como la alimentación. En el pasado, antes de la Ronda de Uruguay había bienes que por importancia no era permeables a la mercantilización. Esta es la consecuencia de un capitalismo que se camufla aparentando ser “verde”. La frase “El fin justifica los medios” cobra protagonismo, anteponiendo el crecer a cualquier precio.

Ignacio Martínez profundizó en las redes de interdependencia de poder tejidas en los últimos años.  Dicho así puede sonar abstracto, pero si digo puertas giratorias, ya nos suena más familiar. La asimetría es muy fuerte y sólo una gran unión puede presentar una respuesta contundente para frenarla. La política se ha alejado de la clase social, sólo un viaje en metro es suficiente para darte cuenta de la realidad. Ignacio abogaba por la apertura, buscando abandonar estructuras anquilosadas, con poco poder de maniobra ante retos tan cambiantes. Es necesario un pacto de gobernanza global. Debemos de evitar una sectorialización abusiva y buscar la sostenibilidad.

En última instancia Víctor Alonso Rocafort culminó de manera muy potente esta fantástica mesa redonda. ¿Dice la realidad que estamos en una verdadera democracia? Según Víctor hay lagunas importantes que debemos tratar. Es cierto que existen instituciones como tal que estructuran el sistema democrático pero debemos preguntarnos si tienen el carácter adecuado. Citando a Aristóteles (la historia siempre se repite) la lucha entre la oligarquía y el demos continua. Fiscalizar de una manera implacable la democracia para que no sea cobijo de capitalistas despóticos.

No se pudo profundizar en pobreza energética, pero sabemos que es un conflicto que aúna muchos elementos tratados a lo largo de toda la jornada. No se puede esquilmar un derecho como el del suministro energético. Una de las mayores potencias mundiales no puede ser tercermundista en este aspecto.

Lo ecológico y lo común

A pesar de la base económica de las charlas, esta segunda de las mesas redondas comenzó con una sentencia de física y química. “La materia no se crea ni se destruye solo se transforma”, fue el inicio de la ponencia del profesor Oscar Carpintero. Las exposiciones desde la Economía Ecológica son tan elementales que te generan desconfianza, pero una vez analizados sus postulados, te das cuenta de que son verdades como puños. Existen unos recursos finitos y muchas veces se nos olvida. Producimos por encima de nuestras posibilidades y contaminamos de igual modo. No somos conscientes de la barbarie que estamos cometiendo al dejar esta herencia a las generaciones futuras. Sólo se habla de recursos naturales desde un prisma monetarista.

Fue una pena la ausencia a última hora de Carmen Castro, su discurso sobre un tema tan fundamental como el feminismo y el papel de la mujer nos hubiera hecho ver tremendas injusticias.

La última ponente fue María Eugenia Rodríguez Palop. Fue muy interesante la buena sintonía entre ambos y ver como entre la ecología y el bien común hay tantos momentos de consenso. María Eugenia hizo también una férrea defensa del papel de la mujer en la sociedad. Ella, habitual de un mundo jurídico que calificó de patriarcal, remarco los muchos obstáculos que encontró. Centrándonos en el ámbito del bien común, se debería establecer una normativa clara. Rescató a Rosseau, que aunque consideraba machista, estaba preocupado por el bien común.

Podemos poner el ejemplo de la vivienda. En nuestro país hay personas que no tienen donde vivir, sin embargo otras  coleccionan pisos como si de un monopoly se tratara. Profundizando más en este aspecto, en España hemos vivido el rescate público de la banca. Bankia, por ejemplo, que surgió como un collage de cajas hundidas y se convirtió en un «chiringuito paradisiaco regado por tarjetas black», rápidamente fue rescatada. A pesar de haber sido ayudada con dinero público, las viviendas de Bankia no han servido para paliar un drama como son los desahucios, que se han llevado vidas por delante.

Carlos Sánchez Mato, concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid

Fue el plato estrella de las jornadas sin ningún género de duda. Qué extraño se hace ver a un político dar explicaciones en público, sin preguntas pactadas y alejado de un plasma. Con una voz calmada fue desgranando las cuentas del Ayuntamiento más importante de España. No hubo rastro del chavista, radical bolivariano que los medios atestiguan. Mis ojos sólo captaron una determinación poco habitual. Hubo chascarrillos contra el rival político, como es habitual en una democracia normal. Hizo gruesos reproches a sus antecesores pero siempre desde la broma y nunca desde burdos descalificativos. Explicó cuáles eran sus preferencias, que la deuda se pagará a su tiempo pero no antes. Un político que no se achanta y eso que las presiones deben de ser enormes. Hacen falta contrapuntos así en las élites políticas. Versos sueltos que se metan a la política con vocación de cambiar las cosas. Guiado de forma amena por Martínez Osés fue desgranando objetivos y dificultades. Para mí el tema fundamental fue la gestión de lo público. Ha calado en la sociedad como un dogma que lo público no es rentable, que hay que externalizar. Sánchez Mato defiende el rol de las administraciones públicas como dinamizador de la economía. No tiene sentido externalizar algo que tú como ayuntamiento tienes la obligación de dar como servicio básico. Puso de manifiesto los abusos que se han firmado en contratos públicos, siendo las administraciones sacos de golpes y permaneciendo atadas de pies y manos en caso de réplica. Es una pena que gente que plantea otra manera de hacer las cosas sea tratada de manera tan descarnada. Todavía peor que éso es que la gente que vierte esas críticas no se tome la molestia de ir a escuchar al protagonista. Un descubrimiento el señor Sánchez Mato y sin duda un hombre valiente.

Deuda, no salen las cuentas

La última mesa redonda trató varios temas pero uno sobresalió por encima de los demás. Quizá muy manido, pero no por ello menos importante, la deuda.  No parece extraño que si dejas tu coche arreglando, y al ir a buscarle,  ves en la factura que te han cobrado las gomas las cuales estaban bien cuando las dejaste, no las pagues. Sin embargo cuando en vez de gomas hablamos de contratos de armas o de fármacos que no han servido para nada y probablemente nunca tuvieron la intención de servir para algo, hablamos de medidas antidemocráticas. Esta charla incidió en la hipocresía que reina en nuestra sociedad a través de los tres ponentes, Ricardo García Zaldívar, Iolanda Fresnillo y Erika González, pusieron de relieve las tropelías de las empresas multinacionales en América Latina. Contra esta hipocresía se pelea desde asociaciones cómo OMAL o ATACC, y querría hacer una última reflexión a raíz de la queja del profesor R.G. Zaldívar, debido a la fuga de talentos de las organizaciones y movimientos sociales hacia partidos políticos. Hay temas que vertebran una sociedad que no deben ser teñidos de un color u otro.

Éste ha sido, en mi modesta opinión, el resumen de un día y medio interesantísimo. Se puede estar más o menos de acuerdo en determinados asuntos. Yo valoro la agitación de conciencias, demostrar que hay otras ideas,  diferentes a las de la universidad. Las organizaciones de la sociedad civil tienen la obligación de moldear ciudadanos con compromiso social. La  mera existencia de estas jornadas nos reconcilia de alguna manera con nuestras propias conciencias.

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