30 abril, 2016
Desarrollo

Crónicas_Otra economía está en marcha

Autora: Tamara Enciso

Las terceras jornadas otra economía está en marcha, organizadas por Economistas sin Fronteras, dieron comienzo el pasado 8 de abril en Medialab-Prado, Madrid.

La pregunta clave en estas jornadas, ligadas estrechamente a la Agenda de Desarrollo 2030 fue: ¿Qué economía para qué desarrollo?

Estudiantes universitarios de diferentes puntos del país aunque en su mayoría procedentes del País Vasco y de Andalucía, miembros de la ONGD, profesores universitarios, integrantes de diferentes colectivos sociales y otras personas con interés en el evento, iban llegando poco a poco a la que sería la sala dedicada a estas terceras jornadas.

Una agradable activista de la ONGD Economistas sin Fronteras dio la bienvenida. También tuvo el placer de inaugurar la jornada que duraría escasas horas del viernes 8 y todo el día del sábado 9.

La primera intervención se desarrolló en habla inglesa, de la mano del italiano Stefano Prato. Para los que menos dominan esta lengua, una intérprete iba traduciendo el discurso según iba avanzando, de manera que todos los asistentes podían entender con la misma calidad las palabras de Prato.

La conferencia de Prato, miebro de la  Society for International Development, trató sobre la teoría del cambio que se está implantando cada vez más deprisa en la sociedad y que atenta directamente contra la equidad, la democracia, los derechos y el desarrollo sostenible. Esta forma hegemónica de globalización está protagonizada por empresas o actores con infinito poder e influencia. Además, cuentan con una elevada financiación y desarrollan el modelo patriarcal. Cuando se busca una alternativa, el miedo aparece, nuestro cuerpo reacciona antes de que pensemos. ¿Qué podemos hacer para parar esto? Prato es muy contundente con su respuesta: organizarnos. Debemos empezar por los derechos humanos pero no desde su concepción típica. Debemos continuar demandando políticas sociales, ya que, son esenciales. Y debemos olvidarnos de la pobreza, que únicamente es una cortina de humo, para hablar de desigualdades. En el turno de preguntas, una chica pidió a Prato que relacionase economía y felicidad. La reacción del público parecía indicar que nunca se habían planteado las respuestas que éste dio.

Tras esta primera ponencia, era el turno de los Econoplastas. Consiguen, a través de unos originales contenidos multimedia, atraer la atención del público. Comenzaron reivindicando el carácter social de la economía, además de dar un punto de vista satírico e irónico que invita, cuanto menos, a interesarse de lleno por esta ciencia. En esta ocasión, tras presentar su libro «Cuentos chinos de la Economía», reinterpretaron la conocida fábula de la lechera, pero adaptada a nuestros días. La ingenua poseedora de leche enriquecida con Omega3, pensaba en venderla para así comprar huevos, para luego vender los pollitos, un cerdo y finalmente una vaca a la que la alimentaría con una máquina de piensos, clembuteroles y antibióticos. No contenta con todas esas aspiraciones, también tenía pensado abrir una página web, invertir en I+D y crear una SICAV entre otros. Ya se sabe dónde acabó la leche.

El primer día de jornada se prolongó más de una hora, síntoma de la calidad de las ponencias. Era hora del tan esperado bocadillo de calamares y del cocido.

La intensa jornada que se viviría el sábado dio comienzo a las 10:00 de la mañana. La mesa redonda de economía y poder estaba formada por diferentes ponentes, entre ellos Itziar Ruiz-Giménez Arrieta, profesora de Relaciones internacionales y Estudios Africanos. Fue ella quien empezó con la exposición. Explicó cómo se estructura y representa el poder en el mundo. Contó las luchas por éste entre las grandes potencias. Y reflexionó sobre si la emergencia y consolidación de las nuevas potencias cambiaría las reglas del juego. Y más tarde tuvo que lamentar la respuesta; no. Expuso que las empresas transnacionales construyen a las personas como seres que se mueven por el interés, que intentan maximizar su poder. La batalla está para quien quiera ir en contra de los actores, pero primero hay que elegir bien con qué gafas queremos ver el mundo. El conocimiento es poder, es un régimen de verdad.

José Medina Mateos, miembro de la plataforma 2015 y más, centró su argumentación en el neoliberalismo como estructura de poder y en el papel de las empresas transnacionales en la construcción de la agenda 2030. Dice que ésta última ha sido una agenda de escucha; todas las personas interesadas en ella han podido decir algo sobre la misma. Sin embargo, esta estructura de escucha se ha basado en la estructura de poder. Así que, poderosos y no poderosos entienden lo mismo de distinta manera, como el desarrollo sostenible. Por ello, la agenda 2030 continúa basada en el neoliberalismo y sus máximas siguen centradas en el crecimiento. Sin embargo, Medina propone construir progreso sin crecimiento.

Ignacio Martínez, profesor de la Universidad del País Vasco, habló sobre la capacidad de construir poder desde la sociedad civil y explicó el proceso de transnacionalización del poder. Este proceso tiene dos principales consecuencias: la decantación del poder y el control de los espacios de la toma de decisiones. Critica que, aunque la realidad se haya transnacionalizado, las estructuras de poder de la sociedad civil todavía no lo han hecho. Siguen estando en el marco estatal. Hemos interpretado que había problemas de desarrollo sin atender a las lógicas de construcción de poder.

Víctor Alonso Rocafort, doctor en teoría política y miembro del Colectivo Novecento, preguntaba si nuestro régimen es una democracia o una oligarquía. Invitó a fijarse en lo institucional, en sus formas de vida, donde multitud de elementos oligárquicos están presentes aunque a simple vista se crea que se vive en una democracia real y absoluta.

Tras un breve descanso, la siguiente mesa redonda denominada Repensando la economía comenzó. Oscar Carpintero Redondo, profesor de la Universidad de Valladolid, trató el profundo y denso tema de la economía ecológica, que hace frente al sistema cerrado de la economía convencional donde la producción equivale al consumo y a los ingresos. Este sistema ha creado a una sociedad adicta al crecimiento y al consumo. A diferencia de la economía de mercado, la economía ecológica sí cuantifica y saca a la luz los costes ambientales y requerimientos físicos de tal modo de vida. La ceguera social y ambiental nos invade. Admite que hemos sobrepasado los límites planetarios y dice que la consecuencia es el cambio climático. Además, ejerce una dura crítica al PIB desde el punto de vista social. Propone un objetivo claro: cambiar las prioridades. Para ello, prescindir del PIB, como medida de la política económica y reducir la huella ecológica, que considera es algo fundamental.

María Eugenia Rodríguez Palop, doctora en derecho, habló de los bienes comunes y sobre la necesidad de redefinir qué son. Además, afirmó que una sociedad igualitaria es necesaria, pero no suficiente.

Tras degustar la gastronomía madrileña, empezó el diálogo de Las interdependencias locales en un mundo global, con el concejal de Economía y Hacienda del Ayutamiento de Madrid, Carlos Sánchez Mato y Pablo Martínez Osés, especialista en cooperación internacional y desarrollo. El concejal relató sus experiencias y en qué consiste su trabajo. Los principales temas abordaros fueron las contrataciones públicas, la auditoría y contabilidad. Con respecto a la primera, criticó que únicamente se basaban en el factor precio, dejando la calidad en un segundo plano. También hizo mención a los casuales parentescos que muchas empresas que ofrecen servicios comparten con los cargos de ayuntamientos y comunidades. Dijo que la auditoría y la contabilidad debían ser más claras, transparentes y accesibles. Hizo mención especial al debate sobre pagar o no la deuda. Y al superávit de Madrid, que desde su punto de vista, es más importante destinarlo primero a políticas sociales, que al pago de los intereses de las deudas. Y fue rotundo: “No vamos a amortizar deuda anticipada sin invertir antes en las políticas sociales necesarias”

Movimientos sociales en un mundo global. La última mesa redonda compuesta por Erika González, Iolanda Fresnillo y Ricardo García Zaldívar, trataba sobre los movimientos sociales en un mundo global. González planteó diversas soluciones para frenar la expansión de las empresas transnacionales. Éstas se caracterizan por la impunidad que tienen cuando violan los derechos humanos y los tratados de libre comercio y organismos que las amparan. El problema está en que no existen instituciones que les obliguen a cumplir y a respetar los derechos humanos. Entre otras medidas para detener la expansión del capital y frenar sus impactos, propuso instaurar mecanismos de redistribución, un tratado internacional de los pueblos para este tipo de empresas y un centro que reciba denuncias.

Iolanda Fresnillo trató el tema de la deuda, definiéndola como un problema sistémico del capitalismo. La deuda es un negocio en el que existen mecanismos de mercado que evalúan las expectativas, para así, dictaminar la cantidad que España debe pagar por sus obligaciones y calcular el beneficio de los acreedores.

Ricardo García Zaldívar no pudo evitar hablar de los famosos papeles de Panamá. Y con esta última intervención de la mano de Zaldívar finalizaban estas interesantes III Jornadas de otra economía está en marcha.

Sin duda alguna, dejan en muchos una sensación de decepción por el mundo que, de una forma u otra, hemos creado. Pero también dejan, y esto es lo más importante, unas fuertes ganas de luchar por otro modo de comprender el mundo, la política y la economía. Otro modo, que a otros muchos les puede parecer utópico pero, como dijo Galeano: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.

Han sido unas Jornadas muy intensas, en las que no ha predominado tanto el cuestionamiento al poder político como al poder económico, que hoy en día es el verdadero poder. Ésto, deja claro que si se quiere cambiar el sistema, no se podrá hacer desde ningún partido político y sí desde movimientos sociales planetarios concienciados sobre los grandes fallos del sistema.

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