Cuando decir la verdad es heroico: Sacando a luz las guaridas fiscales

Acudí a esta charla organizada en la Universidad Pontificia de Comillas por la “Plataforma por la Justicia Fiscal”, el miércoles 4 de abril, con grandes expectativas dado lo atractivo tanto del tema como de los ponentes. Me senté, me puse cómodo, abrí mi cuaderno y miré a mi alrededor. Pocos jóvenes entre el público, como de costumbre, y un espacio vacío en la mesa de ponentes pese a que el evento estaba a punto de arrancar…

Todo empezó con un gran jarro de agua fría, nada más empezar se anunció que, pese a que Hervé Falciani, autor de la filtración de los papeles de Panamá, había venido a la charla, se había tenido que ir por “algún tipo de problema administrativo”. Algún murmullo y mirada de soslayo, nadie sabía nada. No se dieron más datos en el momento. Comenzó así, el debate entre el resto de ponentes: Joaquín Castellón, periodista de La Sexta premiado en varias ocasiones por su contribución a la investigación sobre los papeles de Panamá, Daniele Grasso, periodista del confidencial y José María Mollinedo Santana, secretario general del sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda.

En primer lugar, se reprodujo un video resumen sobre el caso de los papeles de Panamá para poner a los asistentes en el contexto adecuado, y tras esto, comenzó el debate con la pregunta: ¿Qué pasó cuando salieron a la luz los papeles?- La repercusión de su difusión se vio a escala global en forma de manifestaciones en países de cada continente. Esto, según razonaron, vino propiciado en parte por el buen “timing” de la noticia. Salió en 2016-17, tras más de 7 años de crisis social y un ambiente de crispación y rechazo y desconfianza hacia las autoridades. El clima era realmente propicio para la difusión y expansión de la noticia. La misma noticia en el año 2006, seguramente no hubiera supuesto tanto drama e indignación social dado el grado de bonanza económica del momento. Una música suficientemente dulce como para amansar a prácticamente cualquier fiera.

Fue en ese momento cuando en la sala recorrió como una brisa gélida, la noticia de que Falciani había sido arrestado por la policía a petición de Suiza, a la cual ya se le negó su extradición en 2013. El que debería ser un héroe a nivel mundial, iba en un furgón de la policía rumbo a una comisaría de un país que ya había rechazado en el pasado la petición de Suiza de arrestarlo, y sin embargo ahora lo hacía… ¿Es que ha cambiado algo desde entonces? ¿Acaso no recuperaron las instituciones Españolas cerca de 300 millones de euros gracias a su filtración?… ¿Es realmente independiente la justicia, si cambia su parecer sin que cambien los hechos?. Varios de mis compañeros abandonan la ponencia según trasciende la noticia… El inmovilismo en la sala contrasta con la indignación de unos pocos. Yo decido quedarme para narrar el suceso completo.

En España, además, la filtración se consideró como prueba válida aunque en su contra se argumentara que era una prueba ilícita (robo de datos), ya que a España los datos no se los pasó Falciani directamente, sino que fueron las autoridades francesas las que lo hicieron.

Este comercio de intereses se pudo ejemplificar de nuevo durante el debate al hablar de la lista de países que reconocen o no a Panamá (entre otros) como paraíso fiscal. España, pese a todo el revuelo, cambió su posición frente a Panamá. De considerarlo paraíso fiscal, a no considerarlo. ¿Qué le indujo a hacer esto en medio de todo el revuelo causado por la noticia? ¿Acaso la justicia encontró evidencias de que no lo era, o es que había otros intereses en juego?. La adjudicación a una empresa española de la ampliación del canal de Panamá podría haber sido un motivo de peso para este cambio…

De cualquier forma, si una empresa portuguesa (que si considera a Panamá paraíso fiscal) quisiera abrir una cuenta en dicho país, solo tendría que abrir una sucursal en España, que no lo considera así, para poder hacerlo sin repercusiones. Por lo tanto, ¿hasta qué punto sirve en este mundo globalizado, llevar a cabo acciones individuales y no conjuntas?. Existen no obstante acciones internacionales como la lista de paraísos fiscales de la OCDE o la de la UE, aunque no están en las mismas todos los que tendrían que estar. En concreto la de la UE pese a empezar con solo 8 miembros, gracias a este tipo de filtraciones, ahora considera 47.

Contrasta este espejismo de progresión en la materia, con la posible evasión por parte de Apple de una multa por valor de 13.000 millones de euros que tiene con la UE.  Apple pese a generar más de la mitad de sus ingresos fuera de EEUU, paga una tasa de impuestos en el extranjero de aproximadamente un 1,8%, según el análisis realizado por la Comisión Europea. Si la Comisión decide aplicar una norma de contabilidad más dura, Apple podría deber impuestos a una tasa de 12,5%, sobre 64.100 millones de dólares en beneficios generados entre 2004 y 2012.

Por otra parte, hay que agradecer a esta filtración, el cambio que han sufrido los paraísos fiscales en el imaginario público. Conviene recordar que hace no tanto, evitar el pago de impuestos, era considerado una meta loable y para nada reprochable. Esto ha ido cambiando progresivamente, poco a poco se ve a Hacienda como un redistribuidor, un organismo social y no tanto como una sanguijuela (pese a su empeño en lacrar su propia imagen)… Aunque eso no se pueda extrapolar a estos defraudadores. La filtración, también ha cambiado la sensación de impunidad tanto de los clientes interesados en la creación de estas entidades offshore en paraisos fiscales (ya que no ocultan su identidad tanto como prometían), como de los despachos de abogados que ofrecían la creación de estas complejas estructuras legales para sacar el dinero a estos lugares. Es curioso analizar el léxico usado-: decimos que el defraudador se aloja en un “paraíso” inalcanzable para la mayoría, mientras nosotros permanecemos en el “infierno” fiscal. Resulta irónico pensar que ellos al actuar mal estén en “el cielo fiscal”, por eso desde la Plataforma por la Justicia Fiscal se ha puesta por hablar de “guaridas fiscales” en lugar de hablar de “paraísos”.

No queda claro hasta qué punto estamos avanzando en materia de justicia fiscal pese a que la sociedad sea cada vez más consciente del problema que supone. Casos como el de Apple o las cuentas en Panamá, Suiza o Luxemburgo, no son excepciones, sino el pico de un iceberg con el que solo acabamos de chocar.

Juan Ignacio Martín-Buitrago Casado. Estudiante de economía.
Economistas sin Fronteras

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