23 marzo, 2019
Desarrollo

Desigualdad de género y mercado de trabajo en Madrid (2005-2017)

Cómo las mujeres se insertan en el mercado de trabajo refleja las desigualdades de género existentes en este sistema económico. Desde la mirada de la Economía Feminista y tomando como consigna “visibilizar lo invisible”, proponemos un análisis sobre la manera en la cual participan las mujeres en el mercado laboral: la calidad de los puestos a los que acceden y los ingresos que perciben, entre otras. El periodo bajo estudio corresponde a los años 2005-2017 y la información refiere a la Ciudad de Madrid[1].

Nos centramos específicamente en el mercado de trabajo, allí donde las trabajadoras y trabajadores buscan vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario. Sabiendo que lo que ocurre en ese ámbito refleja y retroalimenta las desigualdades de género existentes, la propuesta es pensar las consecuencias de un sistema económico excluyente, atravesado por muchas desigualdades, entre ellas, las de género.  

La producción de datos referidos a la economía feminista ha crecido en los últimos tiempos, contribuyendo a la visibilización del dark side (lado oscuro) de la economía: el trabajo reproductivo que se resuelve por fuera del mercado y sostiene la vida. No obstante, creemos en la importancia de de generar análisis a partir de los datos disponibles. De esta manera podremos repensar la realidad y cambiarla.

Acceso al Mercado de Trabajo

Para evaluar los cambios en el acceso al mercado de trabajo de las mujeres, tomamos como variables a observar, las tasas de actividad de 2005 y 2017 de mujeres y hombres[2]. Los datos indican que las mujeres efectivamente se han ido incorporando al mercado laboral y éste ha dejado de ser un ámbito exclusivo de los hombres. Sin embargo, esta incorporación en el mercado laboral no implico una redistribución del trabajo reproductivo en los hogares: las mujeres españolas se encargan todos los días[3], durante casi cuatro horas y media, de las tareas del hogar y del cuidado de familiares dependientes. En cambio, los hombres que se ocupan de estos trabajos solo les dedican dos horas y media de su tiempo.

En el Grafico N°1 vemos que, en el caso de la comunidad de Madrid, la tasa de actividad de mujeres creció significativamente más que en los hombres, reduciendo la brecha de acceso al mercado de trabajo[4]. Mientras que el 76,5% de las mujeres participan en el mercado laboral, los hombres lo hacen en un 83%. En 2005 dichos valores fueron 68,4% y 82,1%, respectivamente. Del análisis surgen dos resultados llamativos: en primer lugar, en la ciudad de Madrid, se produjo un aumento de la participación de las mujeres en 8 puntos porcentuales entre 2005 y 2017, mientras que en el caso de los hombres el aumento fue de solo 0,9 puntos. Por otro lado, la brecha en el acceso al mercado de trabajo entre mujeres y hombres se redujo de 13,7 en 2005 a 6,5 puntos porcentuales en 2017.

Para el caso del total de España, la situación es similar a lo que acontece en Madrid. La brecha de acceso por género se reduce, pasando de 23,1 p.p. a 10,3 p.p.

Sin embargo, los resultados que llaman la atención en este caso, es que entre 2005 y 2017 el acceso de las mujeres al mercado de trabajo aumenta en 10,8 p.p. mientras que en el caso de los hombres la participación se reduce en 2 p.p.

Si comparamos Madrid con el total España, vemos que la situación de acceso al mercado de trabajo para las mujeres es mejor.  La tasa de actividad es más alta (76,5% en Madrid y 69,9% en España) y además la brecha entre hombres y mujeres es casi la mitad respecto al total país (6,5 pp en Madrid y 10,3 pp en España para 2017). En ambos casos se experimenta una mejor situación respecto al año base de comparación.

En síntesis, los datos indican que el acceso al mercado de trabajo tanto para hombres como para mujeres se ha vuelto más equitativo. Pero, ¿qué significa esto? ¿Es una buena noticia para las mujeres? Que las mujeres tengan acceso al mercado de trabajo es una condición necesaria pero no suficiente en el camino de la mejora en la calidad de vida. Importa analizar la calidad de los trabajos a los que acceden, los salarios que reciben, los techos de cristal con los que se topan en sus trayectorias laborales, las segmentaciones horizontales en lo que respecta a ramas y sectores de actividad en los que consiguen insertarse, entre otras particularidades.

Calidad en el acceso al trabajo

Continuando con el análisis de desigualdad de género, en este apartado el foco estará puesto en la calidad de esos trabajos a los cuales las mujeres residentes de Madrid están accediendo. Para ello, tomaremos dos indicadores de referencia para el período 2005-2017: el porcentaje mujeres y hombres ocupados en puestos considerados no calificados y el porcentaje de subempleados/as por insuficiencia horaria.

En primer lugar analizamos el porcentaje de personas ocupadas en puestos de baja calificación[5]. Se observa a través del Gráfico N°2 una brecha de desigualdad considerablemente elevada en favor de los hombres. En promedio el 16% de las mujeres acceden a trabajos de baja calificación, mientras que los hombres lo hacen en un 7%.

Esta idea se refuerza analizando el ratio de género para el periodo. Llamamos ratio de género al cociente entre el porcentaje de hombres y de mujeres en puestos de baja calificación. De manera que si el cociente es igual a uno, ambos grupos acceden por igual a dichos empleos, mientras que si es cercano a cero, la desigualdad es mayor, en detrimento de las mujeres.

La situación en términos de tendencia tampoco ofrece una buena perspectiva. Se visualiza a partir de 2010 -posterior a la crisis económica de 2009-, una caída abrupta en la calidad de empleo para las mujeres en relación con los hombres. La tendencia a partir de ese momento, se sostiene en niveles muy altos de desigualdad, o lo que es lo mismo, una caída en el ratio de género. Desde el 2010, este ratio empeoró drásticamente, promediando un 0,39.

Finalmente en la comparación bis a bis con el resto de España, los resultados en la Ciudad de Madrid se ven aún más opacados. Si analizamos el ratio de género en puestos de baja cualificación veremos que España se encuentra mejor posicionada que Madrid. En promedio para todo el período 2005-2017, se observa para el resto del país un ratio de 0,53 (+0,11 p.p. más equitativo que Madrid). Mientras que a diferencia de Madrid, el agregado total país comienza a tener una leve tendencia a reducir la brecha de 2012 en adelante pasando de 0,50 a 0,57 en 2017.

En segundo lugar analizaremos el porcentaje de mujeres y hombres con subempleo[6]. En el gráfico N°3 se exhibe una dinámica relativamente similar a la anterior.

Si bien en términos absolutos la distancia entre mujeres y hombres no es tan abrumadora como en el caso de trabajos de baja cualificación, lo cierto es que existe una desigualdad de género estructural que se mantiene a lo largo del período. Dicha situación se evidencia a través del ratio de género, que da un promedio de 0,74 para todo el período. Recordemos que cuanto más cercano a 1, menor es la brecha. Punta a punta la desigualdad se incrementa, pasando de un ratio de 0,73 a uno de 0,61.

Al igual que ocurre con los puestos de trabajo de baja calificación, desde 2010 en adelante se aprecia una tendencia al empeoramiento de la situación de las mujeres a la hora de conseguir trabajos de mayor cantidad de horas, situación que no se verifica de igual manera para los hombres. Desde el 2010 en adelante, los hombres han logrado reducir este tipo de subempleo en un 24,8%, mientras que el porcentaje de mujeres apenas se redujo en 1,6%.

Ingreso de las mujeres en el mercado de trabajo

La brecha entre los ingresos percibidos por las mujeres en relación a los hombres constituye otro elemento importante a la hora de medir la desigualdad de género en el mercado laboral.

Analizando los ingresos medios para la ciudad de Madrid se visualiza en el Gráfico N°4, una leve tendencia a reducir esta brecha de desigualdad. En 2005 los hombres ganaban en promedio un 34,8% más que las mujeres, mientras que en 2017 esta cifra se redujo a 16,5%.

Este último dato refleja que, si bien existe una tendencia a la baja en cuanto a aminorar la desigualdad de género, en promedio los hombres perciben un 16,5% más ingresos que las mujeres.

En todo el periodo analizado vemos que, en promedio los hombres ganan 17 bruto por hora, mientras que las mujeres 14. Esta brecha se mantiene constante en casi todo el periodo con una leve reducción a partir de 2010.

Finalmente, observamos una mayor brecha de género de Madrid respecto al total país. Para España, en promedio los hombres ganan €2,42 más que las mujeres mientras que en Madrid la brecha asciende a €3,05.

Conclusión y comparación de Madrid respecto a España

Para finalizar elaboramos el siguiente cuadro resumen para identificar la evolución de la desigualdad de género en el período analizado para los indicadores seleccionados. Asimismo sumamos la comparación con el agregado total país.  

En cuanto al acceso al mercado, la Ciudad de Madrid ha logrado mejorar la brecha de género en los últimos años en un 10,6% y en la comparación con el resto del país para el último año (+0,05).

En cambio la calidad del empleo muestra los peores resultados. La brecha en cuanto a puestos no calificados y subempleo por horas insuficientes empeoraron drásticamente en un 23,5% y un 15,4%. Peor aún si se tiene en cuenta la comparación de puestos no calificados para el resto de España, mostrando una diferencia muy amplia en el ratio de género. Como vimos anteriormente, pareciera ser que la crisis de 2010 afecto especialmente a las mujeres que residen en Madrid en cuanto a la calidad del empleo al que acceden.

Finalmente respecto a los ingresos, la performance de la ciudad fue positiva en cuanto a la tendencia a la baja en la desigualdad y en línea con el resto de España. Sin embargo los hombres continúan ganando en promedio un 16,5% más que las mujeres.

 

Rocío Dellavalle 

Claide Williams

 

[1] Los datos se toman de la Subdirección General de Estadísticas del Ayuntamiento de Madrid.

[2] Dichas tasas surgen como cociente entre la población activa y la población total bajo análisis, en un caso serán los hombres y en otro, mujeres entre 16 y 64 años de edad.

[3] Los datos surgen del INE de la encuesta sobre los usos del tiempo de 2016.

[4] La tasa de actividad incluye no solo a la población ocupada y sino también a la población parada en búsqueda activa de empleo. La tasa de empleo en 2017 para mujeres fue 67,11% y para Hombres 72,49%.

[5] Gran grupo de ocupación 9 “Trabajadores no cualificados”, de la CNO-1994.

[6] Se encuentran en situación de subempleo por insuficiencia de horas las personas que, durante el período de referencia breve, deseaban trabajar horas adicionales, estaban disponibles para hacerlo y habían trabajado menos horas que un número de horas determinado. (OIT)

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