«El camino (y sus piedras) hacia una economía más justa» por Javier Martín-Urda

Asistí ilusionado, el pasado viernes 12 de diciembre, a las II jornadas organizadas por Economistas sin Fronteras bajo el leitmotiv #Otra economía está en marcha.

Asistí desde mi condición de estudiante de Derecho de la UNED, del plan 2000, que conserva la consecución de créditos de libre configuración a través de cursos o asignaturas de otras disciplinas. Considero que este suplemento necesario para conseguir llegar a licenciado, en mi caso, es excelente, ya que permite redondear tu formación con experiencias más o menos lejanas a las asignaturas troncales de tu disciplina, pero que llenan tu formación cultural y hacen que tu curiosidad se despierte hacia lugares remitos del plan de estudios.

Esta actividad me interesaba desde su primera edición y al llegar me ilusioné al comprobar la bienvenida que nos tenían preparada las chicas de EsF, con una sesión informativa previa para, principalmente, conocernos y sentir que estábamos en un ambiente cordial para invitarnos a la participación, acto que, para los que ya no tenemos veinte años, hay que reconocer que es imprescindible, hoy la participación se ha hecho más natural pero hace unos años el miedo al error era tangible en nuestra educación y con ese impulso los organizadores nos lo borraron de un plumazo. Gracias.

No pretendo hacer un resumen ponencia por ponencia pero es inevitable esbozar al menos la calidad de los conferenciantes, lo que me impregnaron sus palabras, la crítica impresión sobre alguna idea transmitida, etc…, y de cómo la organización ha intentado entrelazar en un mismo hilo argumental todas las conferencias para que el objetivo de las jornadas estuviera claro, no es nada fácil partiendo de una esfera tan compleja y desde un punto de vista tan lejano a la cotidianeidad de la economía bajo la que transita la sociedad.

Lo que si pretendo es intentar transmitir mis sensaciones al final de esta crónica, no creo que sea sencillo, sin embargo lo voy a hacer, dar mi punto de vista, olvidar prejuicios y plasmar esos cambios que puede experimentar el ser humano al advertir algo nuevo, por supuesto nuevo para mí, y nuevo para el contexto en el que me muevo, sin ignorar que mis conocimientos en este campo son muy básicos, por eso, no aparecerán tecnicismos… sensaciones y nada más.

Para empezar nada mejor que remitirme a la presentación de las jornadas por Juan Gimeno, presidente de EsF, el cual nos invitó a partir de la división aristotélica entre Economía y Crematística, clave y base de todo lo que siguió.

Miren Etxezarreta, bueno, como recomendaría escuchar a Miren, tiene una fuerza a través de su palabra, cómo nos empujó a participar… advirtiendo que la única revolución posible debe de hacerse desde abajo a arriba. Nos presentó las alternativas  conocidas ya por todos, los programas neoliberales y los programas intervencionistas, sobre las que adujo sus graves consecuencias, origen de las catástrofes que hoy observamos.

Sin embargo, ella venía a hablar de un tercer modelo… y vaya si lo hizo, propuso las bases teóricas de una alternativa, lo llama modelo autocentrado y expuso los parámetros bajo los que se debería regir.

Una persona con su experiencia habla sin complejos y transmite esa entrega a su auditorio, aunque plantee algo, como lo diría, que esté más allá de la utopía, para llegar casi al tabú, estamos hablando de un modelo fuera del capitalismo, algo que para nuestra visión cortoplacista, se nos antoje muy complicado de imaginar.

Acabó invitándonos a luchar por lo que tenemos y por la transformación del sistema y nos emplazó a profundizar a través de las publicaciones del Colectivo de Economía Alternativa TAIFA.

La tarde cambió de rumbo totalmente para imbuirnos en una alternativa a la forma de medir nuestras vidas, Rafael Muñoz Bustillo  nos presentó los estudios para llevar a cabo el Índice FOESSA de Bienestar, consecuencia de la profunda Insatisfacción con el PIB como indicador de bienestar. El camino para concretar el IFBS es muy largo y, lleno de dificultades, está teniendo problemas en la calidad de algunos indicadores, la ausencia de la dimensión ambiental o la dificultad para trasladar la naturaleza agregada o individual de algunos indicadores. Encomiable labor para conseguir reflejar mejor la calidad de vida del ser humano.

Como consecuencia de lo anterior Jorge Guardiola, con una puesta escena muy interesante, nos convocó para pensar en la idea universal de felicidad, partiendo de los principios de Ekman y de la idea de racionalidad frente a la de racionalismo, he de decir que aunque me gustó la presentación soy muy escéptico con la idea de medir la felicidad, ya que creo que es tan volátil, que cambia a cada situación, que es tan difícil de medir, que me acerco más al aforismo que sobrevoló su intervención “si lo mides, no lo ves y si lo ves, no lo mides”.

El sábado comenzó con la participación de Natalia Millán que, con un entusiasmo fuera de lo común, nos presentó su punto de vista de las políticas públicas que necesitamos para que el desarrollo humano sea sostenible, con las columnas inamovibles del medio ambiente, los Derechos Humanos, la equidad de género y la redistribución, y mostrando la contradicción del capital con ese desarrollo. Puso encima de la mesa la clave de la transnacionalización del desarrollo y que la visibilización de los impactos de esas políticas deben ser apreciadas por la Ciudadanía global.

Al hilo de la ponencia de Natalia, Pablo Martínez Osés presentó las líneas de investigación que tienen abiertas con el fin de obtener un Índice de coherencia de las políticas de desarrollo, partiendo de que el sistema de ayudas, aun siendo irrelevante, está agotado y se quiere reorientar las agendas políticas y poder evaluar el comportamiento de los países para, como consecuencia,  ofrecer otro marco de comprensión de las políticas y cambiarlas, generar un sentido común para demandar responsabilidades y desacralizar el altar del crecimiento económico si no va acompañado del desarrollo humano, algo que apuntó como complicado lo que ocasionó un debate entre el auditorio, para al final abordar el tema del desarrollo sostenible.

Los Econoplastas vinieron para hacer que nos relajáramos, nos invitaron a seguir sus proyectos, a que dejáramos el papel y el lápiz y a que escucháramos sus cuentos, así se presentaron y así lo consiguieron, transmitir su perspectiva y acercarnos la economía desde un desenfadado punto de vista.

Las intervenciones de la tarde versaban sobre qué tipo de políticas económicas son necesarias para afrontar los retos a los que nos enfrentamos,  siempre desde la alternativa expuesta desde las jornadas.

Comenzó Magdalena León, experimentada economista, que nos habló del trabajo realizado en el cono sur, en especial Ecuador, y de las políticas económicas llevadas a cabo para paliar la deuda siempre desde el prisma del feminismo.

En torno a la política fiscal el ponente fue Juan Francisco Martín Seco que, con su impresionante currículum, esbozó en un rato una clase magistral de política fiscal, tema que quizá fuera el más familiar para mí, y por esos sus comentarios puedo decir que fueron de lo más acertado, comentó los límites que tiene una política fiscal nacional, de las características de cada uno de los impuestos, la crítica hacia el traspaso de algunos tributos a las Comunidades Autónomas que solo ha conseguido atraer capital a las que han sido más benevolentes con él, del problema del delito fiscal, claramente revisable, y de la evolución de los mismos para llegar a una situación muy mejorable al día de hoy.

El último turno fue para debatir sobre la política comercial y financiera, y nada mejor para ello que contar con la presencia de Xabier Arrizabalo que, desde su perspectiva, que aclaró que no es la única, pero si en la que él cree, consiguió que abandonáramos los bolígrafos y las tablets para escucharle atentamente, con un verbo ardiente encandiló al auditorio, describiendo su verdad sobre la actualidad de nuestro país y comparándola con la situación griega. Desde un método marxista de análisis y nunca con neutralidad comentó el contexto actual bajo el patrón de la división de clases; los que vivimos de nuestro trabajo y los que viven de nuestro trabajo. Diseccionó el capitalismo para hacernos ver su contradicción  poniendo como paradigma las políticas de austeridad, que las bautizó como derrochadoras y pronosticó el futuro con el capitalismo que tenderá hacia una mayor desigualdad.

Las jornadas no pudieron tener mejor epílogo con su intervención lo que hizo redondear el gran trabajo de todos.

Llovía cuando salimos de La Corrala, quizá fuese una continuación pesimista a lo que acabábamos de oír, pero  quizá me sirvió para asimilar tanta información, para empezar a comprender que sí, que otra economía es posible.

Cuando llegué a la reunión previa a las jornadas, aprecié que se respiraba un ambiente distinto a lo que había percibido en otros cursos, me sentí bienvenido y nos invitaron a trabajar colegiadamente, EsF nos proponía unas actividades desde el primer momento, yo, que utilizo Twiter, lo vi idóneo para transmitir lo que íbamos a sentir, otros usarían Facebook, todos participaríamos de alguna manera, grabando videos o sacando conclusiones para posteriormente enviar algún artículo, asistimos a la sesión informativa de la red “Desafiando la crisis”, desde ese momento comprendí que llegaba a algo diferente,  algo que mi experiencia no reconocía como familiar.

Puedo decir que parto desde el “meme”, como está  tan de moda la palabrita la apunto, que mi generación y no sólo la mía ha aceptado con naturalidad, que es la buscar un trabajo fijo, formar una familia, etc, y los otros asuntos serán importantes pero ya habrá otros que los solucionen por mí, y como dice el aforismo la vida es como ir montado en bicicleta si te paras te caes.

Y aunque en ocasiones he sentido la necesidad de que  había que hacer algo más… fue, sobre todo, desde la aparición del movimiento del 15M donde vi cómo se movilizaba la sociedad para conseguir metas, en que pensé que allí había que estar, que era  una oportunidad, pero solo me interesé… nada más y confirmé como la gente desde abajo arriesgaba e intentaba conseguir soluciones.

El movimiento asociativo siempre lo he visto remoto pero al asistir a estas jornadas lo he visto cercano y he percibido que se puede participar y claro, EsF te invita, con ánimo de voluntariedad, abriendo la puerta y mostrando un sendero te acerca a ese movimiento, veo que mucha gente quiere cambiar las cosas, porque es necesario cambiarlas, pueden estar equivocados o puede que esta rama no sea la mía, pero sabes que esa unión es suficiente como para invertir tu tiempo en algo satisfactorio y eso no es poco. También creo que desde una sociedad urbana las herramientas están más cercanas y los que provenimos de una sociedad rural volvemos a ver desde allí aumenta la dificultad, si, también en esto. Hace unas semanas en televisión un señor decía que estaba sobrevalorado el triunfo individual para subestimar o incluso anular el triunfo colegiado y por eso se trata quiere ocultar ese movimiento, quizá no le faltaba razón.

Ya he dicho que soy un profano en economía pero me parece un tema tan interesante… tanto como que se puede decir que es la economía la que rige el sistema político que adoptamos sea más o menos liberal o más o menos intervencionista.

Por otro lado, este país puede sentirse desdichado en relación a sus vecinos ya que cuando Reagan y Thatcher empezaron a poner el candado al estado de bienestar España estaba empezando a abrir esa ventana para respirar eso que otros disfrutaban desde hacía unas décadas.

Fue Clinton el que espetó eso de “Es la economía, estúpido” y no le faltaba razón porque debo señalar que la falta de cultura económica en este país es tan flagrante , que el ciudadano medio no posee conocimientos de esta ciencia ni a nivel político, ni a nivel financiero o inversor, nada… y eso es una rémora que llevaremos generación tras generación, en las reformas tan recurrentes de educación no se pone en práctica, en mi opinión un error gravísimo. Por tanto, los temas de los que se hablaron creo que están tan lejos de la opinión pública que el esfuerzo que hay que hacer para llevarlos a una plataforma de debate sería inmenso y sin la impulso de los medios de comunicación la tarea es titánica, hoy tenemos las redes sociales que han democratizado el traslado de información, tanto que desde la imprenta no ha habido una revolución similar y con esas herramientas se intentan propagar ideas frescas en este campo, ya he dicho que lo que se comentó en algunas ponencias podía estar entre la utopía y el tabú, los que las presenciamos no se puede decir que fuéramos neutrales pero la censura reinante a la hora de asimilar nuevos conocimientos pondrían muchos trabas a la propagación de parte de lo allí escuchado.

Hoy como consecuencia del caos presenciado en los últimos años la ciudadanía se ha concienciado y se interesa por el debate político y económico, se puede decir que eso nos mejora como sociedad.

Por otra parte, compartir el auditorio con jóvenes con un don de palabra tan fluido, me hace ser optimista y comprender que cualquier tiempo pasado no fue mejor si no todo lo contrario e incluso los mayores que fueron con esas ganas de debatir, de quejarse de una situación que nunca hubieran imaginado y de seguir aprendiendo,  a mí al menos me reconforta.

He expresado en estas líneas las sensaciones que me produjo asistir a las jornadas, supongo que alguna se me escapará, y si esta marcha ya ha comenzado me ha gustado presenciar esos primeros pasos, intentaré apartar alguna piedra del camino.

Una respuesta a ««El camino (y sus piedras) hacia una economía más justa» por Javier Martín-Urda»

  1. Excelente crónica del II Encuentro #OtraEconomíaEstáEnMarcha. Gracias Javier. Tus palabras nos confirman que hemos alcanzado los objetivos que nos marcamos para estas jornadas.

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