El desarrollo ha muerto: ¿qué hacemos?

Por María Luisa Gil Payno, Pablo José Martínez Osés

Artículo publicado en Alternativas Económicas, Marzo, 2024

 

La afluencia de evidencias no debería dejar lugar a dudas: el paradigma de desarrollo ha muerto. Las principales instituciones internacionales y centros de pensamiento han hecho públicos en las últimas décadas datos y argumentos más que suficientes como para decretar con urgencia el abandono del paradigma de desarrollo basado en el crecimiento económico. Lamentablemente, este sigue aún vigente y hegemoniza las prescripciones políticas y sociales en todo el mundo, presionando hacia un modo de vida caracterizable por su naturaleza insostenible y autodestructiva.

Recientemente, se ha publicado una herramienta que permite indagar en las consecuencias contradictorias que las políticas tienen en los ecosistemas que proporcionan el soporte vital, poniendo de manifiesto que aquellas no son efectos colaterales menores o externalidades sin importancia. La mirada que nos invita a realizar el Índice de Coherencia (Indico*) nos ayuda a detectar aquellas cuestiones cruciales en las que nos estamos jugando la sostenibilidad de la vida. También nos proporciona, con ello, algunas pistas para demandar cambios y reorientaciones en las políticas.

Indico constituye una aproximación a la realidad mundial**, incorporando una batería de indicadores que reflejan el estado de los países en su compromiso con la democracia, el feminismo, el bienestar socioeconómico y la protección medioambiental. Todos esos ámbitos son examinados desde valores de igualdad, la defensa y el cumplimiento de derechos y su carácter cosmopolita, es decir, contemplando las interdependencias entre los diferentes países.

Entre esas interdependencias, Indico también recoge la más radical de ellas: la ecodependencia de todos los procesos sociales, políticos y económicos, sean cuales sean. Todos ellos se soportan en los ecosistemas naturales y todos ellos generan presiones sobre dichos ecosistemas. Para ello, introduce el pilar de presiones planetarias que muestra las distintas contribuciones que cada país hace al expolio natural de los recursos comunes.

En el gráfico se muestran todos los países analizados en función de sus progresos en los ámbitos democrático, feminista, socioeconómico y ecologista y en función de las presiones planetarias que generan. Del mismo, se extraen dos conclusiones primordiales: en primer lugar, ninguno de los países es capaz de mostrar al mismo tiempo altos valores de bienestar y bajas presiones planetarias. Este cuadrante vacío nos indica que ningún país lo hace bien, que ningún país puede ser considerado un ejemplo para el resto. En segundo lugar, es evidente la gran correlación entre lo que venimos considerando países más desarrollados (o ricos) y países que mayores presiones generan sobre los ecosistemas.

Nota: Transiciones es el agregado de las cuatro transiciones que se evalúan en el Índice de Coherencia (democrática, feminista, socioeconómica y ecológica). El índice de presiones planetarias mide los impactos y presiones ecológicas que los países ejercen sobre el planeta. El valor de las transiciones oscila entre 0 (peor puntuación) y 100 (mejor puntuación) y el Índice de presiones planetarias entre 0 (mayores presiones) y 1 (menores presiones).

Esta doble evidencia que nos muestra Indico significa no solo que la responsabilidad en el cambio climático/crisis ambiental de los países enriquecidos es mucho mayor que la de los países empobrecidos. También indica que las políticas que sustentaron y sustentan el desarrollo de esos países conllevan acaparamiento, extractivismo y explotación de recursos que no les corresponden. Dicho de otra forma, la promesa del desarrollo no es universalizable. De hecho, ni siquiera puede considerarse alcanzada por aquellos países que tradicionalmente hemos considerado ejemplares por sus niveles de bienestar o de riqueza, pero que ejercen grandes presiones ecológicas sobre el planeta.

Indico desarrolla la idea de la coherencia de políticas con los principios del desarrollo sostenible, es decir, contemplando en qué medida los procesos sociales, económicos y políticos son coherentes con la naturaleza limitada de los ecosistemas que los soportan. Hace del enfoque de coherencia un nuevo marco epistemológico con el que superar paradigmas agotados y construir colectivamente modelos alternativos.

Construir juntos otros paradigmas

Construir un paradigma alternativo que sustituya al paradigma de desarrollo predominante no es una tarea exclusivamente teórica que corresponda a personas expertas del mundo académico o político. Se trata de una tarea histórica que ha de reunir praxis y reflexividad en cuantos más lugares y desde cuantas más perspectivas sea posible. Y es una tarea iniciada ya, aunque aún lejos de disponer del suficiente poder.

Indico nos proporciona algunas ideas y pistas para alentar esos procesos. La primera, que el progreso de las sociedades en las próximas décadas no puede seguir siendo considerado una carrera entre países marcada por la competitividad por recursos limitados y la reducción progresiva y selectiva del acceso a los derechos. Se trata de un conjunto de procesos de marcado carácter transnacional que refleja las inexcusables interdependencias entre territorios y poblaciones.

En segundo lugar, hemos de hacer el esfuerzo de suspender la idea de desarrollo como una característica nacional para comprender que, denominemos como sea la idea de alcanzar una vida digna para todas las formas de vida en el planeta, el camino es avanzando en el gobierno democrático de estos procesos que trascienden capacidades, competencias y fronteras administrativas y políticas de cualquier Estado-nación. La cooperación para la sostenibilidad de las vidas y la convivencia global es una necesidad urgente y compartida.

En tercer lugar, Indico nos permite realizar análisis sobre determinadas políticas y sus efectos, alentando su reorientación hacia políticas diseñadas y evaluadas desde la multidimensionalidad y el cosmopolitismo de sus efectos, y no tanto desde sus rendimientos económicos o electorales.

La construcción colectiva, plural y democrática del nuevo paradigma será fundamentada por el decrecimiento de las presiones planetarias, la desmercantilización de esferas vitales y derechos, la despatriarcalización de las relaciones personales y políticas y la desmilitarización como principal apuesta en las relaciones entre países.


(*) indicedecoherencia.org

(**) En esta edición se analizan 153 países, todos aquellos para los que se cuenta con información estadística suficiente.

 

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