Estuvimos viendo y debatiendo en torno a la película The rider

El 4 de noviembre nos juntamos una segunda vez para disfrutar del XXII Ciclo de Cine de Economistas sin Fronteras, en esta ocasión para adentrarnos en el mundo de los rodeos y en los submundos que se generan a su alrededor, desde la tradición a una nueva realidad, pasando por la camaradería y las obligaciones autoimpuestas por una sociedad competitiva e individualista, gracias a la película “The Rider”.

El debate que se llevó a cabo tras la misma se tituló “Nuevas masculinidades al galope: reflexiones para tomar las riendas”, contó con Miguel Lázaro, Patri Guerrero y Pablo Santos de Masculinidades Beta, el diario El Salto y Otro Tiempo respectivamente, y se apoyó mayormente en el personaje principal de la película, a quien, a lo largo del metraje, podemos ver pasar por una serie de fases tras el fatal accidente que le supone un antes y un después en su vida.

 

En primer lugar, se dio paso a las ponentes, quienes hablaron sobre la presión que siente un hombre joven que tenía todo lo que podía querer: un trabajo que le apasionaba, una fama que le llenaba y unas relaciones de amistad y familia que no estaban mal; cuando de repente pierde ese trabajo, esa fama se le vuelve en contra, ya que es reconocido en el pueblo y no puede escapar de su forma de vida, y las amistades y la familia se resienten debido a que ya no puede hacer lo mismo que hacía antes.

A este respecto las ponentes reflexionaron acerca de cómo la educación dirige a los hombres desde niños hacia esa fortaleza, esa valentía, ese ser el centro de todo que, si no se consigue, o no se cumplen las expectativas que recaen sobre ellos, hace que aflore una fragilidad que se suele solventar con evasiones etílicas, o de otras sustancias, y la ira que acompaña ese “fracaso”.

contraponiéndose a esto se dieron ideas de alternativas que se podrían implementar y desarrollar, como pueden ser los grupos de terapia entre hombres, para conocer experiencias parecidas y poder compartir sin miedo a ser juzgados; el dirigir la mirada a la economía de los cuidados, para saber más acerca de cómo nos afecta el mundo de una manera diferente según el rol que se nos asigna por nuestro género; y, sobre todo, el educar desde la base en la igualdad y el compromiso social, donde todas somos importantes y ninguna persona tenga que llevar una carga más pesada que otra por el simple hecho de no querer afrontar aquello que le angustia.

En segundo lugar, se dio la palabra a las asistentes, entre las cuales destacó la reflexión de una compañera que, muy apasionadamente, relató el cómo tiene que luchar día a día en todos sus aspectos de la vida para que las personas con las que interactúa tengan en cuenta todas las consecuencias de sus actos, y nos invitó a repensar la manera en la que nos relacionamos, haciendo hincapié en el más cercano, ya que suele ser el que más descuidamos.

Salimos de aquella sesión preguntándonos todavía si la educación es un primer paso suficiente para cambiar estos paradigmas poco a poco o si hay que empezar con otros cambios más profundos que afecten al modelo patriarcal en el que vivimos y la educación es una pata más que los acompañe.

Es lo que tienen estas sesiones, que nos ayudan a ir más allá y buscar alternativas.

 


Esta actividad está organizada por Fundación Finanzas Éticas, Ecologistas en Acción, Golem y Economistas Sin Fronteras. Está  financiada por el Ayuntamiento de Madrid  en el marco del proyecto “Desafiando la crisis desde los IES de Madrid: por una respuesta a la pandemia alineada con la Agenda 2030 y los ODS» y por AECID en el marco del proyecto 2020/PRYC/000910.

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