17 agosto, 2015
EsFComunicación

¿Existen alternativas entre las inversiones financieras?

Por Gloria González. Artículo publicado en eldiario.es el 14/08/2015

dinero

“Nuestra filosofía no se expresa mejor con palabras; se expresa en lo que escogemos hacer. A la larga, vamos moldeando nuestra vida y a nosotros mismos. El proceso no acaba hasta que morimos. Y, en última instancia, lo que escogemos hacer sólo es responsabilidad nuestra”.

Eleanor Roosevelt

 

Ya lo anunció Quevedo allá por el siglo XVII: “Poderoso caballero es don Dinero”, y por ende, poderosas son las maneras de gestionarlo e invertirlo.

Cuando se aborda el tema de la Responsabilidad Social Empresarial, frecuentemente se deja a un lado la responsabilidad de las entidades financieras con respecto a la manera de realizar sus inversiones o de gestionar sus activos, así como la responsabilidad de grandes empresas en cuanto a dónde invertir y al impacto que dicha inversión provocará, no sólo en su entorno más cercano, sino sobre unos espacios y una ciudadanía cada vez más globalizada. De ahí la importancia de acercar la educación financiera, tanto al público minorista, como a las grandes inversoras.

Las Inversiones Socialmente Responsables (ISR) tratan de actuar como palanca de cambio en la responsabilidad social de las entidades financieras, y es que en los mercados financieros, como en cualquier otro, también están presentes esos aspectos sociales a los que la ISR, por sus características propias, es capaz de llegar: busca no solo rentabilidad financiera, sino de criterios ASG (Ambiental, Social y Buen Gobierno); sostenibilidad en el medio y largo plazo (no la especulación a corto); desea ser finalista, es decir, incidir en la economía real; y se basa en inversiones sencillas.

Este tipo de inversiones no sólo se están consolidando poco a poco en nuestro país, sino que están experimentando un continuo crecimiento, a pesar de ser aún desconocidas para gran parte de la ciudadanía. Dentro de las ISR destacan las Inversiones de Impacto, de las que en España se comenzó a hablar en 2011 y desde entonces han desarrollado una tendencia creciente, aunque aún disten de otros países anglosajones, siendo consideradas un nuevo activo financiero.

¿Qué es una Inversión de Impacto?

Puede definirse como aquella inversión realizada en una empresa, organización o fondo, que tiene como finalidad la consecución de un doble beneficio: por un lado un retorno financiero y, por otro, la generación de un impacto social y ambiental medible.

¿Cómo se instrumentalizan este tipo de inversiones?

Son diversos los instrumentos a través de los cuales se pueden desarrollar este tipo de inversiones, entre otros cabe citar las microfinanzas, las plataformas de crowdfunding o los bonos verdes, solidarios y sociales. Respecto a estos últimos, los bonos de impacto social se presentan como una alternativa de inversión dentro de un mercado aún incipiente. Son bonos cuya operativa es similar a cualquier otro, y técnicamente tienen el mismo nivel de riesgo, diferenciándose principalmente en que añaden un objetivo extra-financiero.

¿Qué beneficios ofrecen los bonos de impacto social?

Entre otros, destacan la visión a largo plazo, haciéndole más sostenible que otros; nuevas oportunidades de desarrollo; afecta directamente a la economía real; diversificación de la base inversora; creación de sinergias entre el área financiera y de responsabilidad social de la empresa; y añade rentabilidad e impacto social.

¿Cuáles son los retos a los que hacer frente para el desarrollo y consolidación de este tipo de inversiones en España?

Algunos de los retos que aún quedan por superar para consolidar las inversiones responsables, son: el desarrollo de un marco legal al respecto; la elaboración de modelos y técnicas de medición y seguimiento del impacto social generado; creación de un histórico de datos que permita estudiar su evolución; formación y sensibilización; el compromiso y la coordinación de los distintos agentes que intervienen en el mercado; y la creación de plataformas colaborativas que permitan un desarrollo sostenible.

Por último, dos breves anotaciones para la reflexión. La primera de ellas es que las inversiones responsables no son filantropía o acción social, sino un ejercicio de responsabilidad personal e institucional, con respecto a la manera de operar con el dinero. Y la segunda es que por el hecho de que las entidades financieras se diferencien teniendo un producto ISR en su catálogo, ¿estarán asumiendo de manera implícita que el resto de su oferta no lo es?.

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