¿Qué pasaría si en vez de hablar de bancos y tarjetas habláramos de justicia, transparencia y bien común?
Pues eso fue lo que ocurrió una mañana cualquiera en la Ikastola Ander Deuna, cuando un grupo de estudiantes de primero de bachiller recibió una charla que, sin duda, les hizo ver el dinero con otros ojos.
Y no, no estamos hablando de magia, . .sino de Finanzas Éticas.

La sesión fue breve, pero intensa, y estuvo dinamizada por Javier Egiara, de la Asociación Finanzas Éticas Euskadi, quien aterrizó en el aula cargado de preguntas incómodas pero necesarias:
¿Sabes en qué invierte tu banco?
¿Tu dinero podría estar financiando armas o combustibles fósiles sin que tú lo sepas?
¿Existen otras formas de hacer banca?*
Acompañado por Ane Gobbetti, de Economistas sin Fronteras, la sesión se enmarcó dentro del trabajo de ambas organizaciones por transformar la forma en que entendemos y usamos el dinero. Y lo hicieron a su manera: con cercanía, claridad y un punto provocador, que dejó a más de una persona reflexionando al salir por la puerta.
Porque claro, cuando te das cuenta de que tu nómina, tus ahorros o incluso el dinero de tu paga pueden estar contribuyendo a causas que ni compartes ni conoces, algo se activa. Y ahí entra el mensaje clave: sí existen alternativas, y se llaman «Finanzas éticas».
¿Y qué es eso? Pues básicamente, poner el dinero al servicio del bien común. Banca ética como Fiare, inversiones responsables, microcréditos que ayudan a personas en situación de exclusión a emprender, cooperativas que financian la economía social… toda una red de herramientas para que nuestras decisiones financieras estén alineadas con nuestros valores.
Lo interesante es que esta sesión no fue un evento aislado. Forma parte de una apuesta más amplia por la Educación para la Transformación Social, una de las líneas de acción clave de Economistas sin Fronteras. La idea es clara: si queremos una economía más justa, tenemos que empezar por repensarla desde las aulas.
Y ahí es donde entra también Finantzaz Haratago, la red vasca que promueve una educación económica crítica, y que impulsa materiales, talleres y charlas como esta, adaptados a diferentes edades y contextos. Una manera de poner sobre la mesa las grandes preguntas del sistema económico, sin necesidad de tener un máster en finanzas.
Por cierto, que Javier no estaba allí por casualidad. La «Asociación Finanzas Éticas Euskadi», donde trabaja, lleva años promoviendo la banca ética en el País Vasco. De hecho, nació para apoyar el proyecto de Fiare, y hoy es una pieza clave en la construcción de un ecosistema financiero más humano. Gestionan microcréditos en colaboración con ayuntamientos, impulsan campañas de sensibilización y ofrecen asesoramiento para quien quiera dar el paso a una banca coherente con sus principios.
Y como no podía ser de otra manera, esta sesión en la ikastola es solo el principio. Ya hay previstas nuevas charlas sobre economía social y solidaria, y hasta dinámicas con las famosas «ESScape-Box», herramientas educativas que convierten la reflexión económica en algo lúdico y participativo.
En resumen, lo que ocurrió aquella mañana en la Ikastola Ander Deuna no fue solo una clase más. Fue una invitación a mirar el dinero desde otro lugar, a preguntarnos qué tipo de economía queremos, y a descubrir que hay otras formas de mover el mundo. Porque sí, hasta un simple euro puede ser revolucionario si sabes dónde lo pones.
Y tú, ¿ya sabes en qué banco duerme tu dinero?



