La experiencia de asistir a unas jornadas de economía como estas ha sido muy enriquecedora y necesaria por Marta Castillo de Navarra.

Los pasados días 5 y 6 de mayo, asistí junto a varios de mis compañeros, a las Jornadas de Otra Economía Está en Marcha celebradas en las instalaciones de la UAM en Madrid.

Como estudiante de economía e interesado en este mundo, siempre he sentido cierta inquietud acerca de determinados temas que no son tratados profundamente (siquiera superficialmente) en la carrera la cual estudio, pese a formar parte de tan amplia materia como es la economía; lo que me llevó a interesarme por las ponencias que se trataban en estas jornadas, sobre las cuales haré un breve resumen con algunas valoraciones.

Desde el primer día, ya en la primera conferencia de Eduardo Gudynas,se nos contó cómo las crisis (sesgadamente denominadas “globales”), no afectaban de igual modo a todos los países; ya que, en la última crisis financiera, por ejemplo, algunos países de Sudamérica aumentaron su producción.

Por otro lado, las crisis que afectan a determinadas regiones no occidentales, sí que son consideradas como crisis locales.

Llamó especialmente mi atención en esta ponencia, los comúnmente mezclados y confundidos términos de justicia social y caridad.

 Cabe mencionar, que con las políticas neoliberales de la derecha es imposible alcanzar el primer objetivo, ya que lo sustituyen por el segundo.

Las políticas redistributivas y las que fomentan la equidad, dejan paso a medidas liberalizadoras que, justificando “el crecimiento económico”, no tienen cabida para ellas.

Por último, Eduardo también mencionaba como alternativa para combatir esta globalización arrolladora, el impulso de la acción ciudadana desde un punto de vista local.

Más tarde y para cerrar el día, de mano de los “Econoplastas” y un simpático sketch, abrimos los ojos acerca de nuestros hábitos de consumo diario, y de cómo podíamos llegar a ser bastante incoherentes con respecto a estos.

Lo cierto es que es complicado encontrar en la sociedad consumista en la que vivimos hoy, muchas personas que se muestren reacias a este sistema político y económico que promueve la adquisición competitiva de riqueza como signo de diferenciación dentro de un grupo social; por no mencionar que el consumo a gran escala en la sociedad contemporánea está comprometiendo seriamente los recursos naturales y el equilibrio ecológico.

De esta forma, parece claro que una mayor concienciación de la población acerca de este problema y el impulso de alternativas de consumo tales como grupos de producción comunitaria, “comercio justo”, consumo crítico, cooperativas, etc. podrían ayudar a ponerle freno a esta situación.

Al día siguiente, en una mesa redonda, se trataron temas como la no división de poderes en la actualidad; ya que el poder político había quedado supeditado al poder económico, y a menudo eran confundidos.

Las mayores corporaciones gozan actualmente de una influencia y poder como nunca se había visto antes, lo que compromete nuestro sistema democrático tal y como lo conocemos.

Por otro lado, y levantando en especial mi interés, se comentó que el heteropatriarcado no era para nada sencillo de erradicar, ya que está implícito en nosotros, que hemos crecido en este sistema (que además se sustenta sobre otros dos pilares: racismo y colonialismo)

Por la tarde, una conferencia de economía ecologista ponía el foco en la actuación política e incidía en que esta debía enfocarse en frenar la degradación socio-ambiental; ya que el colapso es inevitable e incontrolable (un ejemplo es el descenso de aguas bravas), por lo que es imposible una planificación real.

Como consecuencia, lo más lógico sería poner en marcha algunas reflexiones estratégicas, tales como: declarar un estado de emergencia (social e institucional), en pro de maximizar lo ambiental (con justicia y democracia).

Unos ejemplos de algunas medidas podrían ser: emplear mix energético en lugar de carbón, desurbanizar y no recalificar terrenos, etc.

Y desde luego se hace necesaria una mayor sensibilización por los hechos, por parte de toda la sociedad.

Por último, y para terminar las jornadas, una nueva mesa redonda titulada “Repensando la Economía”(con la que seguramente todos los allí presentes nos sentimos especialmente identificados), cuestionaba el plan docente actual en las facultades de economía, ya que este siempre ha estado orientado al sistema neoclásico y la propuesta es ofrecer una enseñanza más transversal y en consonancia con otras disciplinas íntimamente relacionadas con la economía.

Se estableció una analogía la cual me llamó profundamente la atención que decía que “la economía hasta ahora había estudiado una abstracción (modelo neoclásico). Era como si un biólogo hubiera estado estudiando un asteroide cercano a la Tierra; puede resultar un buen ejercicio de curiosidad intelectual, pero no tiene aplicación realmente”.

Otra alternativa planteaba la posibilidad de llevar a cabo planes de estudios en los cuales la enseñanza del modelo neoclásico y otros modelos se estudiara en paralelo, por ejemplo.

Por otro lado, nos encontramos con el problema del dificultoso acceso a la publicación en las revistas de divulgación económica por parte de investigadores no sujetos a la economía convencional; lo que ayuda a perpetuar una enseñanza de la economía anclada en el sistema neoclásico.

Como conclusión, he de decir que la experiencia de asistir a unas jornadas de economía como estas ha sido muy enriquecedora, e incluso diría necesaria para adquirir una visión más amplia que la que nos es mostrada en las facultades.

Y como tal, animo a cualquiera que esté interesado en esta materia a acudir a las próximas jornadas, en las cuales además, tuve la posibilidad de conocer e intercambiar impresiones con otros estudiantes y docentes.

Por último, Eduardo también mencionaba como alternativa para combatir esta globalización arrolladora, el impulso de la acción ciudadana desde un punto de vista local.

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