La falacia del empleo de la industria militar

Jordi Calvo [1]
Universitat Ramon Llull, Universitat Jaume I y coordinador e investigador del Centre Delàs d’Estudis per la Pau

Uno de los principales argumentos que son utilizados para justificar los aumentos de los gastos militares en los presupuestos del Estado es la capacidad que la inversión en armas tiene en la creación de empleo. Sin embargo, más allá de que cuando se producen pedidos a empresas de armas la creación de puestos de trabajo es una obviedad, debemos preguntarnos si es esta la mejor de las inversiones que desde el sector público se pueda hacer para crear empleo en la economía de un país.

En primer lugar es relevante incorporar al análisis que la economía de la defensa incluye entre sus enfoques la necesidad de valorar la eficiencia del uso de los recursos escasos de una economía, con la premisa de que las decisiones políticas que determinan los presupuestos militares anuales y la parte de los mismos destinada a la industria militar a través de la compra de armas y las ayudas a la I+D militar suponen ineludiblemente una elección que tiene un coste de oportunidad (Samuelson, 2006).

De tal modo que para valorar si el gasto militar genera empleo o no, nos preguntamos si en el caso de un país como España es la mejor de las opciones para crear puestos de trabajo, o si, por el contrario, hubiera otros sectores de la economía en los que dedicar los recursos públicos fuera más eficiente para la creación empleo. El objetivo de este artículo es que, partiendo de que la creación de empleo es uno de los elementos básicos que dan seguridad a la ciudadanía de un país, tal y como determina el enfoque de seguridad del Programa de Naciones Unidas para el Desarrolllo de 1994, ayudar a que la toma de decisiones en una economía determinada con el objetivo de crear empleo pueda ser realizada con argumentos científicos.

Para ello, mostramos las conclusiones de dos estudios académicos que abordan la cuestión de forma directa, uno realizado en el contexto de Estados Unidos en 2017 por Heidi Peltier, investigadora del Political Economy Research Institute de la University of Massachussets, y el trabajo de 2023, realizado en el contexto europeo por Chiara Bonaiuti, Paolo Maranzano, Mario Pianta y Marco Stamegna, investigadores y profesores de Newcastle University, Università di Milano Bicocca y de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de Florencia.

En el primero de ellos, Peltier (2017) demuestra que cada millón de dólares de gasto militar de EEUU crea 5,8 empleos directamente en las empresas de armas y 1,1 empleos indirectos en la cadena de suministro del sector de defensa, es decir, que por cada millón de dólares de presupuesto militar para armamento, se generan 6,9 empleos en la economía estadounidense. Sin embargo, según este estudio, invertir la misma cantidad en energía eólica crearía 8,4 empleos, y en la solar crearía 9,5. La misma inversión en eficiencia energética generaría 10,6 empleos. Por otra parte, señala la autora que las inversiones en infraestructuras públicas tendrían un multiplicador de 9,8 empleos por cada millón de dólares de gasto, y los presupuestos públicos en salud, con un multiplicador del 14,3, crean más del doble de empleos que el sector militar, mientras que la educación, con un multiplicador para educación primaria y secundaria del 19,2, crea hasta casi tres veces más empleos que el gasto en defensa.

El informe Arming Europe. Military expenditures and their economic impact in Germany, Italy and Spain, de Bonaiuti, Maranzano, Pianta y Stamegna (2023), realizado para Greenpeace, hace un análisis similar al de Heidi Peltier, del Watson Institute for International & Public Affairs, aplicando el cálculo del multiplicador en la economía del gasto público en defensa en algunas de las principales economías europeas, Alemania, Italia y España, en las que existe una industria militar con cierto peso en su economía.

En este estudio, se analiza el efecto multiplicador del gasto de 1.000 millones de euros en una economía en cuatro sectores: armamentístico, de medio ambiente, educación y salud. Los resultados del estudio muestran que los sectores, comparados con el armamentístico, generan más empleo, porque son actividades de servicios en la economía nacional, con una relevancia menor de las importaciones, una menor necesidad de adquisición de insumos intermedios y una mayor intensidad de empleo.

Fuente: Watson Institute for International & Public Affairs (2023), disponible en https://watson.brown.edu/costsofwar/costs/economic/economy/employment y Bonaiuti, Maranzano, Pianta y Stamegna (2023) disponible en https://www.greenpeace.org/static/planet4-italy-stateless/2023/11/d4d111bc-arming-europe.pdf

En las tablas 1 y 2 se puede observar la diferencia en la creación de empleo de dedicar 1.000 millones de euros de gasto público para el caso de los países europeos o de dólares en el caso de EEUU, según los sectores mencionados. La conclusión es contundente, en todos los casos sin excepción se genera desde un 51% a un 306% más de empleo, según la realidad de la economía del país y las características del mercado de trabajo del mismo. En las cuatro economías estudiadas, es la educación el sector en el que conviene dedicar recursos públicos si el objetivo es generar puestos de trabajo, donde se genera cerca del triple de empleos. El sector de la salud y el de medioambiente son también más eficientes en la creación de puestos de trabajo, con valores en torno al doble de los que pueda producir el sector militar. En el caso de España, los estudios demuestran que en educación se genera un 150% más empleos que en la industria militar con la misma inversión pública, en salud, un 133% más y en medioambiente, un 81% más.

Desde un punto de vista de análisis económico, podemos afirmar que la teoría del coste de oportunidad introducida por el Premio Nobel de Economía Paul Samuelson para valorar los efectos de dedicar los presupuestos públicos a desarrollar un sector u otro es cierta, ya que dedicar recursos al desarrollo militar de un país genera tres veces menos empleo que hacerlo en otros sectores con mayor capacidad de generación de trabajo.

Por otra parte, cabe resaltar la importancia desde un punto de vista de seguridad humana de dedicar los recursos públicos a elementos que aumenten la seguridad de la ciudadanía. No solo el acceso a un puesto de trabajo es un elemento básico de la seguridad personal que define el PNUD, sino que aumentar y mejorar la educación, la sanidad y el medioambiente inciden en el incremento de los niveles de seguridad que enfatiza Naciones Unidas en sus informes anuales de seguridad humana.

Finalmente, los estudios mencionados evidencian no solo que la inversión en educación, salud o medioambiente es más eficiente en cuanto a la creación de puestos de trabajo que la militar, sino que “un mayor gasto militar está llevando a Europa por una trayectoria de menor prosperidad económica, menor creación de empleo y peor calidad del desarrollo de los países” (Bonaiuti, Maranzano, Pianta y Stamegna, 2023), porque un análisis que incluya otros indicadores económicos también muestra la conveniencia de dedicar el gasto público a partidas presupuestarias como la educación, la sanidad y el medioambiente, y no a las empresas de armas.

 

(1) Coordinador e investigador del Centre Delàs, doctor en paz, conflictos y desarrollo, economista e investigador sobre cultura de paz, desarme, economía de la defensa y comercio y financiación de las armas  


 

 

Este artículo forma parte de Dossieres EsF nº 57: «La economía de la guerra»  correspondiente a primavera 2025

 
 
 
 
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