Maria Teresa Gallo Rivera y Rubén Garrido Yserte
Instituto de Análisis Económico y Social, Universidad de Alcalá
1. Introducción
La creciente urbanización viene planteando numerosos desafíos para afrontar los problemas y detectar las oportunidades en las ciudades, en términos de movilidad urbana y accesibilidad; vivienda, infraestructuras y servicios; trabajo; relaciones sociales, convivencia, ocio; salud y medioambiente, entre otros. Es por ello por lo que en las últimas décadas se están desplegando acciones orientadas a repensar y “resignificar” la ciudad.
Dichas iniciativas proponen transformar las urbes para conseguir ciudades de proximidad, para las personas que cuidamos, y que nos cuidan; ciudades justas, saludables y sostenibles. Además, en muchas de ellas se vienen ensayando nuevas formas de gobernanza urbana a través de la promoción de la participación ciudadana, la innovación social y la ciencia ciudadana.

Para ilustrar el desarrollo de estas fórmulas creativas de gobernanza urbana se presenta la iniciativa “Fotovoz Alcalá de Henares: Investigación participativa para mejorar la realidad social de nuestros barrios” promovida por el Instituto Universitario de Análisis Económico y Social de la Universidad de Alcalá, en el marco de la 3ª edición del Laboratorio CRAI Ciudadan@, organizado por el Vicerrectorado de Investigación y Transferencia y la Biblioteca-CRAI de la misma universidad. A continuación, se ofrecen algunos elementos que permiten valorar la utilidad de la metodología desarrollada y su potencial transformador para abordar los retos contemporáneos de nuestras ciudades y barrios.
2. Educando la mirada para transformar el territorio: La metodología del fotovoz
En los últimos años, en el ámbito de la investigación cualitativa en las ciencias sociales, ha habido una atención prominente por el uso de técnicas audiovisuales, como el fotovoz, por contener formas de reconocer la subjetividad en los procesos de investigación, el poder de su comunicación y sus efectos políticos y sociales (Martínez-Guzmán et al., 2018).
La técnica del fotovoz (photovoice) consiste en una metodología de investigación acción-participativa desarrollada inicialmente por investigadores del ámbito de la promoción de la salud (Wang y Burris, 1997). Pero su utilización se ha extendido a una diversidad de áreas, siendo frecuente su uso en el ámbito de la acción social (inmigrantes y refugiados, gente sin hogar, tercera edad, mujeres, jóvenes); de la salud (alimentación, salud mental, demencias, salud materno-infantil); o de la educación (diversidad funcional, técnicas de aprendizaje, acoso), entre otros. Mediante el uso de fotografías tomadas y seleccionadas por los participantes, estos pueden reflexionar y explorar las razones, las emociones y las experiencias que han guiado las imágenes elegidas.
Por lo tanto, combina la fotografía con la acción comunitaria para documentar de manera creativa las problemáticas, preocupaciones, experiencias, aspectos que se valoran y que se desean transformar en los territorios que se habitan. Posibilita “alzar la voz” y que esta sea escuchada por las instituciones públicas y otros actores clave del desarrollo local, nacional y global.
Es por ello por lo que las experiencias de fotovoz son potencialmente transformadoras ya que se sustentan en tres pilares: participación, territorio y transformación:

En términos generales, la metodología fotovoz se plantea como objetivos: i) que los participantes-coinvestigadores adquieran valiosas habilidades de reflexión y puedan convertirse potencialmente en formadores/educadores para otros a partir de sus experiencias; ii) desarrollar habilidades que permitan a los participantes comunicar sus sentimientos y experiencias; iii) aumentar la confianza en la capacidad de los participantes para seleccionar imágenes y, por tanto, implicarse en las necesidades de su entorno; iv) promover la autoexpresión y el uso del lenguaje durante el proceso reflexivo; y, por último, v) elevar las voces y comunicar las necesidades de los participantes entre los responsables políticos y el público en general (The Howard League for Penal Reform, 2016).
No cabe duda de que como herramienta metodológica participativa, presenta numerosas bondades (ver Tabla 1), siendo la más destacada su poder transformador, tanto para el que comunica una realidad a través de la fotografía, como para el que la observa, trascendiendo su mera función informativa o de diagnóstico. Es importante destacar también que la herramienta permite enfatizar la capacidad de agencia de los participantes, diversificar y ampliar la diversidad de los interlocutores, y replantear las políticas de representación dominantes (Martínez-Guzmán et al., 2017).
Sin embargo, esta metodología no está exhenta de desafíos, entre los cuales destaca la tarea de afrontar la generación de desconfianza, por considerarla potencialmente invasiva del sujeto y de la realidad que se fotografían, ante lo cual es fundamental atender los aspectos éticos en su aplicación.

La práctica de dicha herramienta podemos encontrarla en el documental “Born into the Brothels” (en castellano “Los Niños del Barrio Rojo”) escrito y dirigido por Zana Briski y Ross Kauffman y que recibió el premio al mejor documental largometraje en 2005. En él, la fotoperiodista Zana Briski utiliza dicha metodología para ofrecer a los hijos e hijas de las prostitutas de Sonogachi, el barrio rojo de Calculta, la posibilidad de mejorar sus vidas a través de la posibiliad de expresar con sus fotografías, sus necesidades, problemas y anhelos.
En los últimos años y de manera creciente, especialmente en España, se han puesto en marcha diversas iniciativas que dan cuenta de su utilidad y conveniencia en el ámbito de la gestión urbana.
Asimismo, su potencial en la docencia ha sido ampliamente documentado. En el caso de la docencia universitaria, su utilidad en el desarrollo de competencias, como el trabajo autónomo, el trabajo el equipo y el pensamiento crítico, entre otras, es indiscutible (Domínguez Párraga et al., 2022).
3. La iniciativa Fotovoz Alcalá de Henares y el derecho a la ciudad
Las etapas desarrolladas en el fotovoz se resumen en la Figura 2 y consisten en: identificar un tema para investigarlo a través de las fotografías; aprender las responsabilidades de ser un investigador visual; hacer fotos para representar experiencias, pensamientos y sentimientos; debatir las fotos en grupo; seleccionar algunas de ellas para exponerlas y preparar una exposición para informar a los responsables políticos, las comunidades, los/as compañero/as y fomentar el cambio de política.

Durante el primer taller se presentaron a los colaboradores los objetivos de la iniciativa, así como la metodología a desarrollar. La identificación del tema del que trataría el Fotovoz se realizó a partir de una “lluvia de ideas” sobre los significados del concepto de “Derecho a la Ciudad” y sus componentes (Tabla 2). Este concepto se configura como un reclamo de ciudad. Según ONU-Hábitat “es el derecho de todos los habitantes a habitar, utilizar, ocupar, producir, transformar, gobernar y disfrutar ciudades, pueblos y asentamientos urbanos justos, inclusivos, seguros, sostenibles y democráticos, definidos como bienes comunes para una vida digna” (ONU, Hábitat, 2023).

De este modo, se configura como un concepto en el que se conciben las ciudades, los barrios o los asentamientos humanos como fenómenos complejos y como entidades multifacéticas que se sustentan en tres pilares o dimensiones interdependientes: la material, la simbólica y la política (Figura 3).
Por lo que la conjugación de las ideas que subyacen en el concepto del derecho a la ciudad y en la metodología fotovoz permiten apreciar la proyección que tiene la metodología fotovoz como herramienta metodológica de la gestión urbana y, en concreto, a la luz de las aportaciones conceptuales provenientes del derecho a la ciudad.
Se realizó una dinámica participativa, en torno al concepto del derecho a la ciudad y sus componentes, lo que permitió que cada participante pudiese dar significado y comprender las diferentes interrelaciones entre los componentes del derecho a la ciudad a partir de su experiencia de vida, conocimiento y uso de la ciudad
El componente que más interés concitó fue el componente 6 “Ciudad que garantiza espacios y servicios públicos de calidad”. Por lo que dicho componente se configuró como eje articulador del fotovoz. Lógicamente este componente debe considerarse de manera transversal y relacional con los demás.

Durante el segundo taller, los colaboradores pudieron profundizar en el conocimiento de la metodología fotovoz, sus puntos fuertes, desafíos y objetivos. También en los pasos que se requieren para iniciar cualquier fotovoz, así como tener en cuenta algunas recomendaciones tanto para la captura de las imágenes, como para la construcción de las narrativas correspondientes.
El objetivo fue que los colaboradores se familiarizaran con la metodología fotovoz, en concreto con el uso de imágenes y a entrenar la vista. Se realizaron varias dinámicas a partir de fotografías generales (como un retrato, una calle, una ventana de una casa desde el interior, una imagen abstracta) donde cada participante indicaba lo primero que veía o sentía. Asimismo, se utilizaron fotografías reales que contenían asociada una narrativa del fotógrafo que las realizó. Los colaboradores identificaron los elementos y los sentimientos que despertaban dichas imágenes e imaginaron lo que querían contar para contrastarlo con lo que el propio fotógrafo registró como narrativa.
Los colaboradores aprendieron, también, sobre el tipo de fotografías que se suelen recoger en los proyectos fotovoz: documental, simbólica o metafórica y escenificada. Así como el tipo de narrativas, la utilización de narrativas cortas y largas y el uso de recursos lingüísticos. Por último, se realizaron varias dinámicas orientadas a comunicar historias mediante la construcción de narrativas. Los colaboradores conocieron y pusieron en práctica una de las técnicas frecuentemente utilizadas, la técnica SHOWeD (Tabla 2) para crear una narrativa o pie de foto.

Durante el tercer día los colaboradores asistieron al taller de formación básica en técnicas fotográficas en el que pudieron tomar conciencia de los elementos que se pueden identificar en una foto y del poder de una imagen para comunicar una idea, un sentimiento o situación. Esto suscitó mucho interés entre los colaboradores, dado que se enfatizaron los aspectos prácticos ofreciendo algunos consejos a la hora de tomar fotografías con el móvil y recomendaciones de su uso en proyectos de fotovoz.
Tras dicho taller se inició la fase de recogida de fotos que se desarrolló durante 10 días. Se recomendó a los colaboradores que pensaran en cómo la ciudad garantiza espacios y servicios públicos de calidad, y se ofrecieron dos indicaciones. La primera, que al realizar las fotografías pensaran en cuáles eran algunos de los cambios que se han producido en los espacios y servicios públicos de la ciudad en los últimos años (aspectos positivos y negativos); y que salieran a fotografiar algunos de esos cambios y que reflexionaran sobre cómo dichos cambios le influyen a nivel personal, en las relaciones con sus familiares o amigos o en su centro de trabajo o estudios. La segunda indicación fue que intentaran responder con sus fotografías a la pregunta de qué cambios les gustaría ver en su barrio que no se habían producido aún.
En total se contó con 18 colaboradoras y colaboradores y se realizaron alrededor de 40 fotografías que describen la realidad de diversos barrios de la ciudad relacionada con la disponibilidad, estado y uso de los espacios y servicios públicos, así como su potencial y sus contradicciones: espacios abiertos, pero poco inclusivos o que no favorecen el encuentro intergeneracional; servicios públicos insuficientes, o que demandan mayor atención por parte de las autoridades públicas, como son la movilidad y el transporte, el ocio, la limpieza de las calles, las zonas de aparcamiento, el cuidado y el mantenimiento de las zonas verdes y el patrimonio cultural; o la problemática de asequibilidad a la vivienda, entre otras cuestiones (ver figuras 5 y 6).
Los colaboradores compartieron sus fotografías e interpretaciones, las cuales se fueron enriqueciendo a través del diálogo y la interacción con el resto de participantes en los talleres. Se organizaron las fotografías por temáticas para facilitar la presentación y la coherencia del fotovoz. Finalmente, se realizó una primera exposición fotográfica durante el último taller, que permitió compartir los resultados del proceso de investigación participativa con los colaboradores implicados en otras iniciativas de la 3ª Edición del CRAI Ciudadano y con responsables públicos de la localidad
Figura 5. La limpieza va por barrios. Ejemplo de fotografía y narrativa sobre la ciudad que garantiza espacios y servicios públicos de calidad.

Figura 6. ¿Dónde jugamos?, La libertad, ¿Ciudad amiga de la infancia? Ejemplo de fotografía y narrativa sobre la ciudad que garantiza espacios y servicios públicos de calidad

4. A modo de cierre
En esta contribución se han ofrecido elementos que permiten comprender la aplicación práctica de la metodología fotovoz, una herramienta de investigación-acción participativa, como forma de proyectar su uso en la gestión urbana a la luz de las aportaciones teóricas y prácticas provenientes del derecho a la ciudad.
Como se ha comentado, la iniciativa ha permitido que los colaboradores-coinvestigadores se empoderen y reflexionen de manera colectiva sobre el derecho a la ciudad, sobre la ciudad que tienen y la que les gustaría tener, a través de un lenguaje común como son las imágenes. De este modo, las fotografías realizadas permiten identificar las fortalezas de la ciudad, pero también sus problemáticas y desafíos, para conseguir una ciudad que garantice y promueva espacios y servicios públicos de calidad para todos.
El planteamiento original de la iniciativa era involucrar a un número significativo de colaboradores de los diversos barrios y distritos de la ciudad de Alcalá de Henares. Sin embargo, dado el número de colaboradores reducido, se optó por la conformación de un equipo motor de carácter mixto (integrado por personal de la Universidad de Alcalá, del Ayuntamiento de Alcalá de Henares y representantes de la ciudadanía) a modo de experiencia piloto del fotovoz, que pudiera ser replicada más adelante y a mayor escala con los apoyos institucionales necesarios.
Desde el Instituto Universitario de Análisis Económico y Social de la Universidad de Alcalá, deseamos agradecer especialmente al equipo de Dinamización de la concejalía de Participación Ciudadana y Distritos del Ayuntamiento de Alcalá de Henares, cuyo conocimiento y experiencia con la metodología fotovoz han resultado muy valiosos. Asimismo, a los investigadores del Grupo de Investigación de Salud Pública de la Universidad de Alcalá por sus acertados consejos en la conducción del proceso del fotovoz. También a la directora de Aula de Fotografía de la Fundación General de la Universidad de Alcalá por colaborar con esta iniciativa. Finalmente, a todas y a todos los colaboradores del fotovoz, por su entusiasmo, generosidad e implicación.
Esta iniciativa muestra lo que es posible conseguir a través de la implementación de técnicas de investigación-acción participativa. Es preciso seguir construyendo y manteniendo en el tiempo estos espacios de encuentro entre los diferentes agentes económicos, sociales y políticos de la ciudad, para que de manera colectiva puedan seguir aportando sus miradas para afrontar los desafíos contemporáneos de las ciudades y de los barrios.
5. Agradecimientos
La iniciativa se ha desarrollado en el marco de la 3ª edición del Laboratorio CRAI Ciudadan@ durante el curso 2023-2024 organizado por el Vicerrectorado de Investigación y Transferencia y la Biblioteca-CRAI de la Universidad de Alcalá.
Este artículo forma parte de Dossieres EsF nº 55: «Derecho a la vivienda y a la ciudad: un panorama», correspondiente al Otoño 2024



