11 diciembre, 2014
Euskadi

Necesidades innecesarias: a vueltas con las bolsas de plástico

Por Rosario Goñiimages Las bolsas de plástico que utilizamos para hacer las compras empezaron a consumirse hace relativamente poco, fue a finales de los años 70 cuando empezó su utilización masiva. Son fuente de basura y graves problemas medioambientales. Para su fabricación se utilizan derivados del petróleo por lo que si no se reciclan dejan en tierra y agua elementos contaminantes. Muchas de estas bolsas acaban en los océanos y demasiados animales marinos mueren al ingerirlas confundiéndolas con alimentos. Las bolsas se acumulan en el fondo de los mares lo que impide que las algas crezcan y otros muchos animales se ven afectados ante la imposibilidad de obtener alimento. En su fabricación se consume gran cantidad de energía. Se estima que por cada unidad se emiten alrededor de cuatro gramos de CO2 a la atmósfera contribuyendo al efecto invernadero. Aunque estas evidencias son sabidas, consumimos y consumimos bolsas de plástico de un solo uso. Cada europeo consume alrededor de 200 bolsas de plástico al año y más de la mitad no se reciclan. Desde Europa se apuesta por una reducción de su consumo. En abril los eurodiputados votaron a favor de reducir a la mitad su consumo para 2017 y reducir en un 80% su consumo en 2019 con respecto al nivel de 2010. Lo que se propone es que se cobre por el uso en el sector de la alimentación recomendando de también se haga en otros sectores. La propuesta prevé igualmente una posible reducción de precios y tasas para las bolsas biodegradables. Medidas un poco escasas para reducir el excesivo consumo que se realiza aunque más efectivas que las anteriores ya que tendrán carácter obligatorio. Sin embargo como siempre las medidas parecen más un parche que una solución al problema. La realidad es que no necesitamos bolsas de un solo uso ni de plástico ni biodegradables. Hay necesidades que no son tales. Cuando nos planteamos una economía justa y sostenible una de las preguntas claves que nos formulamos es qué fabricar. Ahí está el problema, la industria del plástico. España es una gran productora de bolsas de plástico. Los productores no tienen ningún interés en dejar de fabricarlas. Los consumidores, acostumbrados a su uso, las demandan en las tiendas. Los pequeños comercios no pueden evitar regalarlas mientras que las grandes superficies las cobran. En 2009 el uso de estas bolsas en España rondaba las 300 por persona y año mientras que en 2013 se puede cifrar en unas 130. Los consumidores hemos hecho los deberes hemos reducido nuestro consumo pero creo que es hora de ir más allá y pedir a las empresas que de verdad se impliquen. Por una parte retirando por completo las bolsas de los comercios. Si de verdad quieren dar servicio a sus clientes que presten carros o cestas realizadas con productos naturales. Si no se quiere ser tan drástico que paguen más impuestos por la distribución de bolsas. Alemania, Irlanda o Reino Unido cobran una tasa a los establecimientos que distribuyen bolsas de plástico. Porque si de verdad buscamos una sociedad sostenible de nada sirve que cobren al cliente la bolsa que éste utiliza para llevarse la compra a casa cuando se le obliga a comprar, por ejemplo, pan que va envasado en bolsas de plástico. Por otra parte las empresas que las elaboran deberían replantearse su fabricación y pensar en el reciclado de plásticos más que en la producción de productos inútiles. La opción de ofrecer bolsas de plástico biodegradable no parece la mejor alternativa. También son de un solo uso y para su obtención también se consume energía. Por el tipo de materiales que se utilizan hay que destinar zonas de cultivo para producir unos envases que se pueden realizar con otros materiales. Es una forma de maquillar el problema sin eliminarlo. Con la utilización de estas bolsas se están dando valores erróneos a la población. La cuestión no es el material sino eliminar una necesidad que realmente no es tal, como ya he dicho. Hay que potenciar la bolsa de la compra de toda la vida, de tela, de mimbre. Por supuesto que hay que insistir en educar a la población con las tres “R” del consumo, reducir, reutilizar y reciclar pero creo que también hay que educar a las empresas para que se responsabilicen con la sostenibilidad del planeta.                  

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