Nueva publicación: «Poder corporativo, irresponsabilidad empresarial y democracia económica (Variaciones sobre un mismo tema)»

Economistas sin Fronteras acaba de publicar este libro, que ahora tenemos el placer de presentaros, del que es autor nuestro compañero de Patronato José Ángel Moreno, y que cuenta con una presentación de Juan A. Gimeno y un prólogo de Adela Cortina-. En él se recoge una  selección de 22 artículos escritos (pero en varios casos, reelaborados para el libro) a lo largo de los últimos diez años. Artículos que mayoritariamente  -aunque el libro incluya capítulos sobre temas solo indirectamente relacionados: José Luis Sampedro, las empresas de vocación social, las repercusiones de la economía digital…- giran en torno a un doble tema monográfico: los graves problemas que generan en nuestro tiempo las muy grandes empresas y las vías de que puede disponer la sociedad para, al menos, mitigarlos. 

En este contexto, el libro dedica inicialmente una especial atención a una de las fórmulas para ello que más éxito parece haber conseguido: la llamada responsabilidad social corporativa o empresarial (RSC en adelante).  Desde esta perspectiva, el libro -como señala el propio autor- es la confesión de un desencanto: desde una anterior confianza -quizás, piensa él, excesivamente ingenua- en las posibles virtualidades de esta filosofía, buena parte de la obra supone la constatación del paulatino convencimiento del autor en su insuficiencia e incluso en su negatividad, tanto a nivel empresarial como general. En este sentido, varios artículos  constituyen una crítica argumentada de las posibilidades transformadoras de esta idea, de su incapacidad para cambiar de forma mínimamente significativa los comportamientos empresariales. Y ello no sólo porque es una idea que ha sido abducida en la práctica por las grandes empresas, que presumen generalizadamente de aplicarla y que han hecho de ella una sofisticada política de imagen, comunicación y reputación, sino también por sus propias limitaciones conceptuales. Y muy especialmente por dos circunstancias en las que insisten varios artículos del libro: porque la RSC es una concepción que olvida que la irresponsabilidad de las grandes corporaciones es un correlato ineludible de su propio y multidimensional poder (el factor que les posibilita ser irresponsables y conseguir beneficios con ello, es decir,  la capacidad de no responder adecuadamente a las exigencias de muchos de sus grupos de interés y del conjunto de la sociedad) y porque esa irresponsabilidad es en buena parte un fenómeno propiciado por el propio sistema económico en el que vivimos, que incentiva los comportamientos cortoplacistas y orientados a la maximización del beneficio, caiga quien caiga, y penaliza la perspectiva de largo plazo, orientada a la responsabilidad con todos los grupos de interés y con la sostenibilidad. Circunstancias ambas frente a las que la idea de la RSC es patentemente inerme.

Por ello, son esos los elementos en los que el autor considera que hay que centrar la mirada, si se quiere de verdad orientar los comportamientos de las grandes empresas hacia pautas más compatibles con los intereses del conjunto de la sociedad. Algo que hace de esa pretensión una cuestión que rebasa los límites de la RSC y de las empresas, para convertirla en una cuestión eminentemente política. Una cuestión, por tanto, que requiere una actuación compleja y transversal de los poderes públicos, que no puede limitarse sólo al ámbito empresarial, pero que en este ámbito exige una regulación y una supervisión mucho más ambiciosas y severas, de forma que las actuaciones de las grandes empresas y el funcionamiento del mercado respondan a objetivos generales, sean compatibles con ellos y permitan avanzar hacia una economía y una sociedad integralmente mejores.  

A este respecto, el libro presta una particular atención a una reforma legal que -en opinión del autor- puede tener mayor eficacia en la mejora de las prácticas de las grandes empresas. Una nueva regulación de sus sistemas de gobierno que obligue a su apertura a la presencia y participación significativas de representantes de colectivos adicionales a los accionistas: básicamente, del colectivo laboral, pero también de aquellos otros que contribuyen de forma esencial a la actividad y al desempeño de la empresa o que puedan verse especialmente afectados por sus externalidades negativas. Una fórmula que -como se señala en la introducción- permitiría avanzar hacia sistemas de gobierno plurales que podrían ser sustancialmente más productivos que el discurso oficial de la RSC para cambiar las prácticas y las estrategias de las grandes empresas y para controlar y compensar el poder de quienes en ellas mandan y el propio poder corporativo, abriendo el camino para una progresiva democratización empresarial que es un requisito imprescindible para avanzar hacia niveles de mayor calidad democrática general.

Puedes ver o descargar el libro AQUÍ

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