Pobreza cero: el movimiento se demuestra andando

Por Saioa Bacigalupe, publicado en Zona Crítica (eldiario.es) el 24/10/2014

Son los estados y, sobre todo, las grandes corporaciones quienes deberían ampliar su visión global y mirar más allá de sus intereses particulares Reactivar la capacidad movilizadora contra la pobreza pasa por reinventarse y tomar conciencia de la existencia de nuevos espacios de movilización política La justicia social que se demanda no va a estar exenta de duras respuestas y resistencias por quienes se lucran o están (estamos) en una posición privilegiada en el actual sistema

 Desde hace años, durante la semana del 17 de octubre no son pocas las voces que se levantan, pancartas que se pasean por las calles y flashes que inmortalizan imágenes y campañas a favor del fin de la pobreza. Incluso para los 193 países que conforman las Naciones Unidas no parece que fuera un quebradero de cabeza definir hace algunos años como primer Objetivo de Desarrollo del Milenio la erradicación de la pobreza extrema para el 2015. Y aquí estamos, a dos meses de que las campanadas nos anuncien la entrada del nuevo año y la meta a cumplir, más que cercana, se encuentra perdida en una odisea espacial.

Creo que no existen discrepancias en la urgencia del tema, ¿o es que queda alguien por convencer en este sentido? Pongamos que no. Otra cosa es el cómo, lo que para mí es el quid de la cuestión, definir el camino y las herramientas que nos lleven a terminar con la pobreza. Pero de esto mejor hablamos el año que viene, ¿no? Es como si alguien gritara “no se muevan, que, si no, no salen en la foto”.

Aunque seguir alzando la voz y movilizarse es fundamental, no debemos despistarnos, porque en toda esta película nos faltan unos actores importantes a los que debemos señalar. En la geopolítica actual, además de la sociedad civil, los estados y otros agentes, quienes de verdad tienen la sartén por el mango son las grandes empresas transnacionales.

Las corporaciones, hasta donde yo sé, no tienen una visión de la problemática global que vaya más allá de las cuentas de resultados o de la buena imagen que pretendan transmitir. La Responsabilidad Social Corporativa no se asoma para ver lo que hay detrás de los objetivos de la propia empresa, por si acaso. Y a pesar de que me costaría creer en la buena intención de una alianza internacional de corporaciones que tengan como objetivo acabar con la pobreza, vendría a ser otra declaración de intenciones, que al igual que en el ámbito gubernamental, nada o poco hablaría de los modos.

Creo que es de recibo sacar a la palestra una semana como esta. En 2004 se abrió un paraguas reivindicativo ilusionante: el movimiento en torno a la campaña Pobreza Cero. Llegó a ser de muchos colores y se alzaba por todos los rincones del estado. Tuvo hitos indiscutibles, como fue el aglutinar de manera unánime a ONG y distintos movimientos sociales, constituyendo un lobby político y movilizador social. Fue una herramienta de presión hasta el punto de que todos los partidos con representación parlamentaria, el 19 de diciembre de 2007 y de la mano de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo, firmaron el Pacto de Estado contra la Pobreza, alcanzando así un consenso sin precedentes.

Otro de los logros que no podemos olvidar de aquella campaña fue la formación de un marco reivindicativo común. Junto a la protesta, se dibujaban las propuestas vinculadas a las políticas de ayuda al desarrollo, la deuda externa y la política comercial. Se perfiló de esta manera un camino que seguir por un amplio abanico de agentes.

Desde esa fecha hasta ahora, una gran tempestad ha dejado el pacto en papel mojado y hasta diría que se ha llevado el paraguas. Aunque es indiscutible el trabajo que aún hoy hacen algunos de los movimientos regionales y locales que surgieron en ese momento y que hoy en día siguen trabajando contra viento y marea. La coyuntura actual hace necesaria reavivar las alianzas y rescatar aquellas iniciativas ilusionantes que movieron a la ciudadanía y que desde lo global y lo local agitaron conciencias. Esas pequeñas grandes acciones, de todos los días, que hacen que cada persona sea juez y parte de un cambio urgente e importante.

No cabe duda de que reactivar la capacidad movilizadora pasa por reinventarse y tomar conciencia de la existencia de nuevos espacios de movilización política. Ejemplo de ello es el 15M u otras iniciativas ciudadanas, que conforman nuevos espacios, menos estructurados, más espontáneos y horizontales, alejados de las superestructuras profesionalizadas.

A nivel global no me cabe duda que falta fuelle y hasta diría que imaginación, pero sobre todo y ante todo hay escasa voluntad, el ingrediente mágico. Nos quedamos menos que a medio camino en la práctica y es que sobra retórica y nos faltan hechos que pongan en marcha herramientas que den resultados palpables. Y esto no sólo lo decimos muchas personas, también lo gritan los datos de las Naciones Unidas: un tercio de la población mundial vive en la pobreza y de las 1.000 millones de personas que pasan hambre en el mundo el 70% son mujeres. El objetivo es más que urgente y para la fecha marcada no queda más que la cuenta atrás. Hace falta una pértiga que nos lance a cumplirlo que aunque como meta sea clara y contundente, parece envuelta en la niebla y nadie sabe cómo llegar a ella. O sí.

El objetivo de erradicar la pobreza a mi juicio está en el mismo camino de la justicia social. Este debe pasar por repensar el modelo social, productivo y reproductivo actual, desaprender para construir una sociedad diferente. Para recorrer esta senda es necesaria una base social fuerte y consciente de la complejidad del proceso. También hay que contemplar que estos cambios van a ser más que molestos para las personas que se sienten cómodas en el sistema actual; pero acabar con la pobreza es un cambio radical y no va a estar exento de duras respuestas y resistencias por quienes se lucran o están (estamos) en una posición privilegiada en el actual sistema. Empecemos por mirarnos al espejo.

Si realmente se concibe como un tema urgente e importante, no vale aplazar más allá de mañana la acción. Para esta agencia, debemos recuperar la capacidad movilizadora teniendo en cuenta las posibilidades que nos ofrecen los nuevos espacios políticos que han mostrado en ejemplos como el 15M o las primaveras árabes.

En este contexto debemos entender que hay nortes y sures de manera global; personas, colectivos y territorios empobrecidos que nos abocan a hacer confluir de forma coherente las reivindicaciones y agendas en materia de desigualdad y pobreza internacionales, con las políticas de lucha contra la exclusión y la desigualdad en ámbitos más locales. Porque terminar con la pobreza supone también acabar con esa riqueza que empobrece y para esto debemos informarnos, revelarnos, movernos y actuar. El movimiento se demuestra andando.

Muévete, infórmate, revélate:

Alianza contra la pobreza http://alianzacontralapobreza.org

Plataforma 2015 y más http://www.2015ymas.org/

Objetivos de Desarrollo del Milenio http://www.sinexcusas2015.org

Publicación Pobreza Cero (2006) http://www.congdib.es/Castellano/Documents/pobrezacero%20.pdf

Este artículo refleja exclusivamente la opinión de su autora.

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