Una ginkana para reencontrarnos con el euskera

En el Ekonopolo de Bilbao, un grupo diverso de entidades —entre ellas Economistas sin Fronteras (EsF)— ha comenzado a dar forma a una iniciativa con un objetivo claro: impulsar el uso del euskera desde dentro, desde las propias organizaciones y desde las relaciones cotidianas. El espacio que articula esa colaboración se llama Euskera Batzordea, un grupo de trabajo donde conviven centros educativos, agentes del Casco Viejo y colectivos alojados en el propio Ekonopolo. Y, como primer paso para estrechar lazos, nada mejor que una actividad tan participativa como reveladora: una ginkana diseñada y dinamizada por la comunidad creativa Wikitoki.

La propuesta, bautizada como Euskararen Ginkana, funciona como una herramienta lúdica para realizar diagnósticos participativos sobre la situación del euskera en comunidades y entidades. No se trata solo de jugar, sino de comprender cómo vive cada persona esta lengua, cuáles son sus barreras, qué emociones despierta y cómo podemos, entre todas, fortalecer su presencia en nuestro día a día. La ginkana parte de la idea de que “las vivencias y sentimientos hacia el euskera son diversos, y compartirlos permite fortalecer la lengua y ampliar su uso

La actividad se articula en torno a distintos txokos o estaciones temáticas. En cada una se propone un desafío: reflexionar, compartir experiencias o incluso jugar para activar la memoria y las emociones. El objetivo no es medir conocimientos, sino abrir conversaciones. Así lo experimentaron las personas participantes de EsF, que pudieron hablar sobre cómo se han sentido con el euskera a lo largo de su vida, cómo se relacionan hoy con la lengua y qué retos personales quieren afrontar en adelante. “Se hablaba un poco de la situación personal, de cómo nos habíamos sentido con el euskera durante toda nuestra vida, cómo nos vemos ahora, y así ves diferentes realidades”, explicaban desde el equipo de EsF tras la actividad

Una de las claves de la ginkana es que está pensada para todo tipo de públicos. No hace falta un nivel alto de euskera para participar; al contrario, su diseño busca precisamente generar un espacio seguro para quienes están dando sus primeros pasos o desean recuperar la confianza. “No pensemos siempre en quienes están al final del camino, sino también en quienes se animan a progresar”, subrayan desde EsF

Las personas euskaldunes actúan como apoyo, traduciendo cuando es necesario y creando un ambiente inclusivo donde nadie se siente fuera de lugar.

Wikitoki, responsable de la dinamización, es una comunidad bilbaína que trabaja desde la experimentación, la participación y la cultura colaborativa. Sus proyectos buscan provocar transformaciones sociales a través de metodologías creativas, abiertas y situadas. Su enfoque encaja a la perfección con la filosofía del Euskera Batzordea: poner las prácticas colectivas en el centro y generar procesos que se construyan desde la comunidad

El cierre de la ginkana incluye un pequeño “tesoro” simbólico que sirve de despedida y de recordatorio: el aprendizaje colectivo siempre vale más que cualquier premio. Pero, más allá del juego final, lo verdaderamente valioso son los resultados que quedan tras la actividad: impresiones, conclusiones compartidas, nuevas ideas para promover el uso del euskera y, sobre todo, un grupo más cohesionado. Wikitoki recomienda recopilar esas reflexiones para impulsar acciones futuras, asegurando que la ginkana no sea un fin en sí misma, sino el comienzo de un proceso continuo

Para Economistas sin Fronteras, esta primera experiencia dentro del Euskera Batzordea supone un paso importante en su compromiso con la diversidad lingüística y la convivencia. La ginkana no solo ha servido para romper el hielo, sino también para entender mejor las realidades internas y reconocer que cada avance, por pequeño que sea, contribuye a construir un espacio más inclusivo y cercano al euskera.

En definitiva, la Euskararen Ginkana dinamizada por Wikitoki demuestra que promover una lengua puede ser también un ejercicio de escucha, empatía y juego. Y que, cuando las entidades se unen con un objetivo común, el camino —aunque diverso— siempre se recorre mejor acompañadas.

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