Del aula a la comunidad: estudiantes rediseñan una herramienta social

Este otoño, los pasillos de Elkano y el ambiente del Ekonopolo se han llenado de ideas, dudas y mucho trabajo en equipo. El motivo: un proyecto de Aprendizaje-Servicio impulsado por Economistas sin Fronteras en el que el alumnado de Gestión de Negocios y de los cursos de euskera se ha propuesto mejorar una herramienta del Canvas Social: el famoso (y algo problemático) sociograma.  Unir el aprendizaje con un servicio real al entorno, de manera que los estudiantes entienden mejor lo que estudian porque lo aplican para ayudar a mejorar su entorno

Todo empezó en octubre, cuando Economistas sin Fronteras ofreció una formación sobre el Canvas Social. A partir de ahí, surgió el reto: revisar, repensar y mejorar el sociograma, la parte del canvas que sirve para identificar actores clave y relaciones dentro de un proyecto.

¿El problema? Que esta herramienta aún no está muy afinada. De hecho, el propio equipo de EsF reconoce que es la parte “más floja”, que no termina de encajar bien en el diseño de modelos de negocio y que necesita una revisión profunda para resultar realmente útil

Y ahí entra el alumnado.>>Su misión: mirar con ojos frescos, cuestionar lo que no funciona, proponer mejoras y crear una versión más clara, más intuitiva y más aplicable a proyectos de economía social. No es una tarea menor: mejorar una herramienta que luego usarán entidades y personas emprendedoras.


Aprender sirviendo (y sirviendo para aprender)

Lo interesante de este proyecto es que no se trata de un ejercicio de clase más. En el Aprendizaje-Servicio, el conocimiento no se queda en la teoría: se traduce en una aportación real. Los estudiantes no solo aprenden sobre el canvas: lo mejoran.

Como explican los documentos de referencia, el ApS es una metodología que combina aprendizaje y compromiso social en un solo proyecto, permitiendo que las personas participantes desarrollen habilidades, valores y conocimientos mientras contribuyen a mejorar su comunidad

Y eso está ocurriendo aquí: Economistas sin Fronteras no había tenido tiempo ni recursos para dedicar una revisión completa al sociograma, así que el alumnado aporta algo muy valioso: creatividad, visión crítica y propuestas nuevas.

27 de noviembre: un día de trabajo fuera del aula

El proyecto tiene una cita clave: el 27 de noviembre, la clase del curso de euskera se traslada al Ekonopolo, el espacio de referencia para iniciativas de economía social en Bilbao. Es un día de trabajo completo, como si la asignatura se mudara temporalmente de edificio.

Allí, acompañados por el equipo técnico de EsF, resolverán dudas, revisarán sus avances y seguirán dando forma a la nueva versión del sociograma. No es un día para presentar nada todavía, sino para avanzar, reflexionar y reforzar el proceso. La idea es muy sencilla: “Es como si yo fuera a su aula a ayudarles a terminar el sociograma, pero en vez de eso, vienen ellos”, explica el documento base del proyecto

Y de paso, conocen de cerca un espacio donde se incuban iniciativas transformadoras, lo que ayuda a conectar su trabajo con la realidad.

18 de diciembre: la gran presentación en Sarriko

Tras semanas de trabajo, el proyecto culminará el 18 de diciembre en la Facultad de Economía y Empresa (Sarriko). Allí, junto con estudiantes de otros grados, presentarán su propuesta final: un sociograma renovado, con más sentido práctico y más posibilidades de convertirse en una herramienta útil dentro del Canvas Social.

Será el momento de mostrar sus ideas, explicar sus decisiones y defender su rediseño. Pero también será una oportunidad para que Economistas sin Fronteras valore incorporar estas aportaciones en futuras formaciones y materiales.

Un proyecto donde todas las partes ganan

Si algo demuestra esta experiencia es que el Aprendizaje-Servicio funciona. Los estudiantes aprenden más porque aplican lo que estudian a un reto real; la comunidad recibe una herramienta mejorada; y las organizaciones implicadas ganan nuevas miradas y soluciones frescas.

Como recuerda la definición clásica del ApS, los jóvenes no son “ciudadanos del futuro”, sino personas capaces de generar cambios en su entorno desde hoy mismo. Y este proyecto es una buena prueba de ello Economistas sin Fronteras, Elkano y el alumnado están construyendo una experiencia donde teoría, práctica e impacto social se dan la mano. Una forma sencilla —y poderosa— de mostrar que aprender también puede ser una forma de transformar.

 

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