¿Y si fuera tu historia? Un juego para abrir los ojos al mundo

Imagina, por un momento, que te levantas una mañana y no estás en tu ciudad. No hay café caliente, ni móvil cargando en la mesilla, ni siquiera un horario escolar o laboral como el de siempre. Estás en otro país, con otra cultura, y lo más importante: con otras realidades, otras preocupaciones… otras luchas.

No, no es una serie de Netflix. Tampoco es un documental. Es algo que puedes experimentar tú mismo, o tú misma, gracias a un juego educativo que lanzamos en septiembre y que tiene una pregunta muy directa como punto de partida: ¿Y si fuera tu historia?

Así se llama precisamente el juego: «Ponte en sus zapatos: ¿Y si fuera tu historia?». Y no, no es un título cualquiera. Es una invitación. Una llamada a ponerte, aunque sea por unos minutos, en la piel de otras personas del mundo que viven situaciones que tal vez nunca te hayas parado a imaginar

¿Qué tiene de especial este juego?

    Este no es un juego de disparos, ni de carreras, ni de construir ciudades futuristas. Este es un juego para pensar, sentir, y por qué no, para cuestionarte algunas cosas. ¿Te atreves?
     Creado por estudiantes de la Ikastola Harrobia, del ciclo de Animación 3D, Juegos y Entornos Interactivos, el juego es un viaje interactivo a través de pequeñas historias basadas en hechos reales. Historias que duelen, que incomodan, pero que también inspiran. Porque nos muestran que otro mundo es posible, y que todo empieza por mirar más allá de nuestras propias zapatillas.

 Una mecánica sencilla, un mensaje profundo
     Al empezar el juego, seguirás los pasos de un personaje que, como tú, se ve inmerso en realidades muy distintas a la suya. Cada nivel es una vivencia distinta, ambientada en un lugar del mundo y centrada en un problema concreto vinculado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Estos son los cuatro niveles (aunque podríamos llamarlos “sacudidas de conciencia”)
   1. Ghana: contaminación y desechos electrónicos. ¿Sabías que mucha de la basura electrónica de los países ricos acaba en África? Allí, niños y niñas viven entre cables quemados y vapores tóxicos, buscando componentes que puedan revender.
   2. Discriminación laboral por maternidad. En muchos lugares —incluyendo el nuestro— ser madre puede ser motivo para no ser contratada, para ser despedida, o para no poder ascender.
   3. Política migratoria. No todas las personas pueden cruzar fronteras con la misma facilidad. ¿Qué harías tú si tuvieras que dejarlo todo atrás?
   4. La importancia de los impuestos. Sí, puede sonar aburrido… pero los impuestos pagan hospitales, escuelas y carreteras. También pueden ser una herramienta de justicia social. ¿Te lo habías planteado así?

Mucho más que jugar
    Este juego no solo quiere entretener. Quiere invitarte a reflexionar, a debatir y a actuar. Por eso, después de jugar, se plantean preguntas para pensar y conversar. Porque comprender otras vidas es el primer paso para transformar la tuya… y, con suerte, también la de los demás.
    Además, detrás del juego hay una inspiración muy potente: la teoría del “velo de la ignorancia” del filósofo John Rawls. Él decía algo muy interesante: que si no supiéramos qué lugar vamos a ocupar en la sociedad —ni si vamos a nacer ricos o pobres, hombres o mujeres, en un país o en otro— tomaríamos decisiones mucho más justas. Y eso es precisamente lo que propone este juego: un espacio donde puedes decidir desde la empatía, no desde el privilegio.

¿Para quién es este juego?
    Está especialmente pensado para el alumnado, aunque cualquier persona con un poco de curiosidad y ganas de abrir la mente lo puede disfrutar. Se juega en el aula, pero sus efectos van mucho más allá del colegio o del instituto.
    Es una herramienta para educar, sí. Pero también para remover, cuestionar y sembrar. Porque jugar también puede ser un acto de conciencia.

¿Te animas a probarlo?    No necesitas cascos de realidad virtual, ni una consola de última generación. Solo ganas de mirar el mundo desde otro lugar. De ponerte en los zapatos de otra persona, aunque sea por un rato.

Y quién sabe… quizás, después de jugar, también cambies un poco la forma en la que caminas por el tuyo.

3 respuestas a «¿Y si fuera tu historia? Un juego para abrir los ojos al mundo»

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