Crónica de Jornada sobre Emprendimiento Colectivo

El 28 de noviembre se celebró en Donostia una jornada sobre emprendimiento colectivo, con el título “Emprendimiento colectivo: ¿una opción para las mujeres migrantes?” organizado por Economistas sin Fronteras y la Federación de Mujeres Progresistas y que contó con la colaboración de GARAPEN. En esta jornada hubo un espacio de diálogo para conocer iniciativas de  cuatro mujeres migrantes que habían emprendido o estaban emprendiendo en colectivo y tres experiencias de entidades / personas que acompañan emprendimientos de mujeres migrantes. Además tuvo lugar una segunda parte de reflexión y creación común entre las participantes.

La primera en contarnos su experiencia fue María Juncay, de la cooperativa SINA. Esta cooperativa se dedica a proteger los derechos de las trabajadoras del hogar, así como el derecho a recibir una pensión. María decidió emprender en colectivo para ayudar a estas mujeres y ya tiene a 7 trabajadoras por cuenta ajena. Además, María pone el foco en la formación y la imparte, pero no es tarea fácil, es una de las grandes dificultades que tiene esta cooperativa, junto con la inversión inicial. Para María este trabajo es una pasión, pero también es una necesidad. 

La segunda ponente fue Karina Perla, de la cooperativa Estudio 14, que se dedica a la artesanía local y diseño de moda. Para Karina hacerlo en colectivo era imprescindible, por el espíritu social que la define. Primero se unieron como asociación, pero viendo los problemas que eso traía para ellas (no poder vender la ropa, no poder exponerla en el escaparate…) decidieron dar un paso más y convertirlo en cooperativa. Ahí entra la importancia de la formación para Karina, ya que el tema burocrático les resultó muy difícil. Aún así, resalta el apoyo que ha recibido de otras asociaciones, y también el apoyo que se han dado entre ellas mismas, junto con el compromiso hacia el proyecto, cosa imprescindible según las palabras de Karina. 

El tercer proyecto que se presentó fue Kandaka – Arte y Creación, un proyecto artesano dirigido en un principio a mujeres africanas (aunque luego se han unido mujeres de diferentes orígenes). En representación de este proyecto tuvimos a Latifa y a Ivette, la primera una mujer marroquí y la segunda camerunesa. El proyecto se inició con el fin de ser un puente para estas mujeres que se encuentran con muchas dificultades a la hora de acceder al mercado laboral. Entre otras, la dificultad de aprender el idioma y el uso del hiyab en el caso de Latifa. Precisamente, el problema del idioma también ha estado presente en el proceso formativo en Kandaka, ya que las mujeres no conocían bien el castellano, y la profesora que impartía las clases de costura lo hacía en en este idioma. Pero el mayor problema que ha encontrado este proyecto es el cuidado de los/as menores, ya que estas mujeres son en su mayoría madres con hijos/as pequeños/as que no tienen con quien dejar. Esto hace que el trabajo sea más difícil. Aún así, hay que destacar el apoyo mutuo que se han dado entre ellas. Kandaka surge de la asociación Mujeres en la Diversidad, y como bien indicó Francy, representante de esta asociación, el proyecto nace de una necesidad de apoyar a las mujeres africanas, y no por pasión a la costura. Eso se ha podido ver en que al principio el grupo era de 20 mujeres y ahora solamente siguen 6.

Después de las experiencias, pudimos escuchar a tres profesionales que acompañan proyectos de emprendimiento de mujeres migrantes: Ainhoa, trabajadora social de Cáritas; Francy, de Mujeres en la Diversidad y Elisa del programa W-Bridge. Ainhoa, que está apoyando la creación de una empresa de inserción socio-laboral de fabricación industrial textil, subrayó que aunque en su zona (Goierri) no había mucho desempleo, el que había era de mujeres migrantes, destacando así el problema de este colectivo para encontrar trabajo. Aún así, Cáritas no solo se centra en las mujeres migrantes, se centra en mujeres en general. Como se ha dicho anteriormente, estas mujeres encuentran muchas dificultades para acceder al mundo laboral, por eso, es necesario potenciar las habilidades sociales, aunque esto es complicado, porque toca más lo personal. En el caso de Francy, tampoco se dirigen a las mujeres migrantes, ya que la asociación en sí está construida por mujeres migrantes. El mayor problema que ven ellas en el acompañamiento es ver los resultados, porque estos se dan a largo plazo, y a veces hay que parar para ver hasta dónde se ha llegado y qué cosas se han hecho bien o mal. Además, la diversidad cultural también es un reto a batir. Cuando hablamos de mujeres migrantes tendemos a meterlas en el mismo saco, pero cada una es distinta, tiene un origen distinto y unas experiencias distintas. Eso es algo que hay que tener en cuenta a la hora de trabajar con ellas. W-Bridge, en cambio, sí enfoca su proyecto en mujeres migrantes, y destaca que emprender no es fácil por la falta de estructura en el proceso y la falta de confianza en ellas mismas que suelen demostrar estas mujeres. Para combatir estas dificultades, las tres profesionales hablaron sobre formación y el contacto directo con las personas, teniendo en cuenta sus características y las habilidades. 

Puedes escuchar las experiencias de estas mujeres emprendedoras y de las tres profesionales que acompañan proyectos de mujeres migrantes en el siguiente vídeo

Para terminar, reflexionamos en grupos sobre estas tres preguntas:

  1. ¿Es realmente el emprendimiento colectivo una opción para las mujeres migrantes? /¿Cuál es la forma jurídica o modalidad de empresa que mejor se adapta a las necesidades de las mujeres migrantes?
  2. Cómo se podría mejorar el acompañamiento que se les da a estas personas desde las agencias de desarrollo u otras entidades sociales?
  3. ¿Qué herramientas podemos utilizar para construir entre todas una red de apoyo al emprendimiento colectivo de mujeres migrantes?

Puedes leer las conclusiones de esta reflexión grupal en este informe.

Como conclusión podríamos decir que coincidimos en que emprender sí es una opción para las mujeres migrantes, y que hacerlo en colectivo tiene sus ventajas. Confiamos en que las participantes que nos dimos lugar allí seguiremos encontrándonos y construyendo un camino adaptado a las necesidades de todas las mujeres migrantes que deciden emprender.

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