La celebración comenzó mucho antes de que se encendieran las luces del auditorio. Desde primera hora de la tarde se percibía en la ciudad un ambiente especial, la sensación de que se estaba gestando un momento significativo. Así dio comienzo la gala por los 30 años de cooperación al desarrollo del Ayuntamiento de Bilbao, un acto que reunió a decenas de personas en el Auditorio de Azkuna Zentroa el 13 de noviembre de 2025. Sin estridencias ni grandes efectos, la cita se presentó con la serenidad de los encuentros importantes, de esos que invitan a reconocer un camino compartido.
A la entrada, una pequeña tienda de campaña y la pancarta “0,7% sin garantía es una hipocresía” evocaban las acampadas de los años noventa que empujaron la creación de una política municipal de cooperación. Era una referencia directa a los orígenes de esta trayectoria, recordando que muchos avances comenzaron gracias a la movilización ciudadana.
Dentro, el auditorio reunía a una amplia representación del ecosistema de la cooperación en Bilbao: técnicos municipales, representantes institucionales, redes de apoyo y un buen número de ONGDs, entre ellas Economistas sin Fronteras. Compartían espacio numerosas figuras vinculadas al sector, así como profesionales y representantes del mundo social y cultural. Era una muestra de la diversidad de agentes que han construido, desde sus ámbitos, esta trayectoria de tres décadas.
Antes del inicio oficial, las conversaciones en los pasillos recordaban proyectos, viajes y aprendizajes compartidos. Bilbao, todavía marcada por su pasado industrial en los años noventa, decidió entonces abrirse al mundo y colaborar con comunidades de América Latina, África y el Magreb. Lo que comenzó como un gesto incipiente se consolidó con el tiempo en una política pública estable y reconocida, apoyada por organizaciones sociales que, como EsF, han contribuido desde sus propias líneas de trabajo.
El discurso institucional: una mirada a tres décadas de compromiso
La intervención del alcalde Juan Mari Aburto abrió la gala. Subrayó que este aniversario no era solo una celebración, sino una reafirmación del compromiso de Bilbao con la solidaridad, los derechos humanos y la justicia social. Recordó que la cooperación municipal nació en 1995, tras las movilizaciones que reclamaban destinar fondos estables a la cooperación internacional, y que desde entonces se han recorrido caminos de aprendizaje, logros y desafíos.
Aburto destacó que en estas tres décadas Bilbao ha invertido más de 65 millones de euros en proyectos de cooperación, muchos de ellos en colaboración con ONGDs locales. Este esfuerzo ha convertido a la ciudad en la octava del mundo en volumen de fondos destinados a cooperación, la tercera del Estado y la primera en Euskadi.
Señaló también los retos globales actuales —las desigualdades, el cambio climático, las crisis humanitarias— y la importancia de renovar el compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y con la Agenda 2030. En ese marco, recordó que Bilbao acoge el Secretariado de la Administración Local 2030, reforzando el papel de la ciudad en la articulación de políticas locales de desarrollo sostenible. Finalizó con un mensaje claro: el camino recorrido es significativo, pero el futuro exige seguir avanzando juntos.
‘Mirenen bidaia’: una narrativa escénica para contar la historia
El hilo conductor artístico de la gala fue la pieza teatral “Mirenen bidaia”, producida por Hortzmuga Teatroa. A través de un lenguaje escénico ágil y emotivo, la obra recorrió los principales hitos de la cooperación municipal, desde los albores marcados por la reivindicación social hasta la consolidación de proyectos que han cambiado vidas en distintos lugares del mundo.

Las proyecciones audiovisuales ofrecieron una dimensión humana especialmente intensa: mujeres que aprendieron a leer, jóvenes que accedieron a estudios superiores, agricultores que lograron recuperar terrenos degradados. Estas historias pusieron rostro al impacto que la cooperación ha tenido en las comunidades de destino y, al mismo tiempo, mostraron cómo este trabajo ha ido transformando también la cultura solidaria de la propia ciudad.
Un cierre que mira hacia adelante
La gala avanzó entre escenas, intervenciones y testimonios, generando un ambiente de reconocimiento hacia todas las personas, instituciones y organizaciones implicadas en este recorrido. El acto concluyó con un aplauso prolongado, que actuó como símbolo de gratitud colectiva. Tras ello, el convivio permitió seguir compartiendo experiencias y reforzar vínculos, en un ambiente que combinaba celebración y compromiso.
Al salir del auditorio, quedaba la sensación de que esta gala no solo repasaba una historia institucional, sino que reafirmaba la identidad de una ciudad que ha aprendido a mirar el mundo desde la solidaridad. Treinta años después, la cooperación municipal continúa transformando vidas lejos de aquí, pero también sigue transformando a Bilbao: una ciudad que concibe el progreso como la capacidad de construir puentes y acompañar a otros pueblos en su desarrollo.




